sábado, 20 de diciembre de 2014

El chico del tren… (Capitulo 8: Teatro)

La noche estaba a punto de llegar, mientras Liza caminaba lentamente por la ciudad. Se sentía un leve frió y un ambiente armonioso, las calles estaban repletas de personas haciendo compras de última hora, los niños corrían por todos lados y la música navideña aun se podía escuchar desde cualquier parte.

Liza llevaba un hermoso vestido rojo, zapatillas negras y el cabello recogido en una coleta. Mientras se abría paso entre la gente, alguien le toco el hombro.

- ¿A dónde vas? Pregunto Andrés mientras la miraba divertido.
- Andy, que susto me has dado, creí que aun no llegabas.
- Claro que sí. Solo que estaba entretenido con el festival de luces, ¿No se supone que no pase por ti a tu casa, pues vendrías acompañada?
- Si, pero Samuel cancelo, tuvo un inconveniente. Tendrás que conocerlo otro día...
Andrés la interrumpió.
- Tendrías que haber llamado y yo hubiera pasado por ti.
- Disculpa, no quise molestarte, lo importante es que estamos aquí ¿Entramos ya?
- Claro.

Andrés le cedió el paso y comenzaron a caminar hacia la entrada del recinto. Era un enorme teatro, perfectamente iluminado y decorado de forma elegante. Sus asientos estaban casi en primera fila. Liza amaba la música de piano, la obra se trataba de la conquista española y la música estaba a cargo de un conocido, quien generosamente, le obsequio algunas entradas. Cuando llegaron a sus asientos, Liza casi desfallece, sentado junto a Armando, se encontraba Iker, quien al ver que Liza llegaba, se puso de pie inmediatamente y la saludo con una pequeña reverencia, que casi la hace reír.

- Buenas noches bella dama.
- Iker, que agradable sorpresa, pero,  Armando ¿Dónde está Laura?
- Ha enfermado, pensé seriamente en no venir, pero ella insistió en que sería una total descortesía desperdiciar las entradas que nos facilitaste, así que me ha mandado con mi cuñadito.
- Espero no te moleste verme aquí. Interrumpió Iker, mirando fijamente a Liza
- No, para nada, se apresuro a contestar ella, de pronto recordó que detrás de ella estaba Andrés.
- Les presento a Andrés, mi mejor amigo. Inexplicablemente se sintió obligada a dejar claro que solo era su amigo. Andrés la miro divertido.
- Soy Armando y el es Iker, mi cuñado.

Los 4 se dieron la mano y atendieron la indicación del presentador, quien pidió a todos los asistentes, tomar sus lugares y guardar silencio.

La obra fue magnífica, Liza estaba satisfecha con el trabajo musical de su conocido. Al final de la presentación, tuvieron la oportunidad de subir al escenario y tomarse fotos con los actores y músicos.

- Al parecer el frio ha cesado un poco, Liza y yo iremos a la cafetería MORE, ¿Les apetece acompañarnos? Pregunto Andrés a Armando e Iker.

Liza tuvo que ahogar un grito, no podía creer que fuera precisamente Andrés quien la pusiera en esa situación tan incómoda, si ellos aceptaban ir, ella estaría aun más apenada con Iker, pensó en todas las llamadas que no le tomo, en los mensajes que dejo sin contestar y sintió que sus mejillas comenzaban a sonrojarse, miro de reojo a Iker, el estaba entero, impasible, como si no pasara nada, de hecho el sabia que ella estaría en la obra de teatro y aun así acompaño a Armando, tal vez no le guardara recelo, por haber sido tan grosera pensó Liza y al mismo tiempo le parecía increíble, ya que si la situación fuera al revés, Liza jamás hubiera querido volver a tenerlo en frente.

- Agradezco la invitación pero prefiero ir a ver a Laura. Quiero asegurarme de que siga mejor. Contesto Armando.

- Yo no tengo ningún compromiso esta noche y ya que mi hermana estará más que mimada por su noviecito, acepto la invitación. Respondió Iker sonriente.

Liza  miro a Andrés de una forma al parecer perturbadora, ya que este, término poniendo cara de apremio.

MORE era una linda y poco concurrida cafetería, los 3 se envolvieron pronto en una agradable platica,  la tensión de Liza se disipo y disfruto charlando con Iker y Andrés de sus proyectos, metas, opiniones sobre la obra de teatro, lo nuevo del cine, las irreverencias de Andrés respecto a los gustos de lectura de Liza, las burlas de Liza porque su amigo no tomaba café si no bebidas con nombres raros que para ella eran solo té.  Antes de salir de la cafetería, Andrés se disculpo para ir a los lavabos y en cuanto se fue, hubo un silencio incomodo entre Liza e Iker.

- Liza, sin importar la razón por la que me has estado evadiendo, quisiera que me hicieras un favor y me escucharas.
- Perdón. Se apresuro a contestar Liza y prosiguió. Me siento como una bruja por no contestarte, solo que no sabía cómo explicarte que…
- No hay nada que explicar. Tan solo quiero que sepas, que me intereses como persona, sería interesante que me permitieras ser tu amigo, al menos un buen conocido. Sin pretensiones de ningún tipo de mi parte.
-Gracias por ser tan considerado. Me agradas y me interesa tu amistad.
Ambos sonrieron y no hubo más que decir.

Era bastante tarde cuando Andrés se estaciono frente a la casa de Liza.
- Andy, muchas gracias por la velada, la compañía y lo de Iker.
- ¿Iker? Pregunto Andrés con cara de sorpresa, demasiado fingida.
- No te hagas, lo invitaste a tomar el café con nosotros a propósito.
La sonrisa de Andrés apareció.
- Note la tensión que había entre ustedes y te conozco lo suficiente como para saber que él te interesa como persona, pero no habías sabido manejar la situación.
- Me conoces bien. Dijo Liza sonriendo mientras le daba un fuerte abrazo a su querido amigo y lo despedía con un beso en la mejilla.

Mientras se preparaba para dormir, reviso su móvil, su correo, incluso su muro en Facebook, en ninguno de 
ellos había señales de Samuel. La forma en que cancelo la cita y su comportamiento de la última semana, tenían a Liza en alerta; sin embargo ella intuía que Samuel tenía problemas y aun no estaba listo para conversar sobre ellos. Cuando lo hiciera, todo estaría claro.

Su celular sonó y ella leyó un poco decepcionada el mensaje:

Liza, gracias por la velada
Ten lindos sueños…
Iker.

Un suspiro largo convenció a Liza de que era hora de dormir. No sin antes contestar:

Iker, gracias a ti.
Ten lindos sueños también.
Liza.

“Las señales siempre están ahí, para todo aquel que decide ser valiente y verlas.”

Continuara…

Sun-mi L.M



jueves, 11 de diciembre de 2014

El chico del tren… (Capitulo 7: La biblioteca)


 Liza se maldijo por segunda vez, no lograba que la caja para el regalo de cumpleaños de Samuel, quedara bien.  Llevaba dos semanas preparando todo meticulosamente, recorrió varias librerías para encontrar esa edición de “El guardián entre el centeno”, también compro una mochila, ya que a Samuel le gustaba coleccionarlas.
Sonó el teléfono y ella se apresuro a contestarlo.
- Bueno
- Hola Liza, ¿Cómo estás?
- Andrés, que gusto saludarte, Dios, ¿Donde te metes? , siempre es un lío saber de ti, ni porque soy tu mejor amiga. Le reclamo ella
- Vaya, te llamo y solo te quejas. ¿Sabes hacer otra cosa?, no sé, tal vez…  ALEGRARTE. Dijo Andrés con tono divertido.
- Me alegro, por supuesto, pero admite que siempre me abandonas. Hizo berrinche ella
- Vale. Me quiero reivindicar, salgamos hoy en la noche. Propuso el
- La verdad, tengo planes con Samuel, pero quiero verte, antes de que salgas a un nuevo  viaje y te pierdas unos 3 años de mi vista.
- Deja el drama y dime ¿Quién es Samuel? Contesto curioso Andrés
- Vamos mañana por un café y te cuento a detalle.
- Claro que si Liza, te veo en la cafetería de siempre. Respondió Andrés
- Hasta entonces Andy.  Dijo Liza aguantándose la risa, pues sabía cómo tomaría Andrés, la pequeña travesura que acababa de hacer.
- ahhh genial, usaste el maldito diminutivo. Protesto el
- ohhhh usaste la palabra “maldito”, ¿Donde están sus modales caballero? Le cuestiono ella.
- En el mismo lugar que tu sentido del humor.
- Hasta mañana Andrés
- jajaja hasta pronto ENOJONA
Después de un largo trayecto, Liza llego al punto de encuentro con Samuel. Se trataba de la biblioteca de la ciudad, donde ambos solían verse últimamente, era un día esplendido, el sol estaba en su punto más alto y a pesar de ser invierno, el aire no se percibía fresco. Cuando entro a la biblioteca, el sol la iluminaba totalmente, lo que hacía que todos los estantes y libros, brillaran.
Liza subió las escaleras con sumo cuidado, por el miedo a caerse o peor aún, estropear el regalo, para Samuel.
Cuando llego a la gran sala, Samuel estaba al otro extremo, aprovechando que él no podía verla, se detuvo para espiarlo. Samuel llevaba unos vaqueros obscuros, una camisa a cuadros en tonos azules y una chaqueta negra a juego con sus zapatos. Estaba totalmente atrapado en la lectura de un libro que para satisfacción de Liza, se trataba de una de sus recomendaciones, “La Dama de las Camelias”. Liza camino y se sentó junto a Samuel, que al sentir la presencia de alguien, bajo inmediatamente el libro y miro a Liza con alegría.
- Hola Preciosa, no te he visto llegar.
- No te culpo, note que ese libro te tenía atrapado.
- Realmente me está gustando, yo esperaba algo más cursi, siendo una recomendación tuya, pero al parecer Alejandro Dumas, es más trágico que cursi. Dijo él, mirándola muy serio.
Liza lo fulmino con la mirada y le arrebato el libro, dándole con este un golpecito en la cabeza.
- ¿Cursi yo? no soy tan cursi y si así fuera, deberías de agradecerlo. Dijo ella con cara de puchero.
Samuel sonrió y la abrazo, se unieron en un largo y tierno beso.
- Esto es para ti. Dijo ella apartándose de Samuel y poniendo en sus manos el regalo.
- Liza, muchas gracias, no era necesario. Aunque claro, se siente bien recibir regalos.
Ambos rieron y Samuel saco primero la mochila, la cual le encanto, después tomo con mucho cuidado el libro y al abrir la primera pagina, encontró una pequeña tarjeta que decía:

Querido Samuel:
Gracias por compartir tu tiempo, tus sonrisas y tu ser, conmigo.
 Iluminas de tonos increíbles mi vida.
ATTE: Liza

Samuel sonrió, abrazo fuertemente a Liza y se besaron por un largo rato.
Pasaron toda la tarde juntos,  comiendo, paseando, peleando por la película que querían entrar a ver.  Al final Samuel gano la batalla, al recordarle a Liza, su derecho a decidir por ser el festejado.  El camino de regreso a casa fue largo. Ambos iban cansados y sin embargo se notaban felices, las personas a su alrededor, solían verlos con cara de ternura, mientras ellos platicaban o simplemente se miraban.
- Liza, ha sido un día maravilloso, nunca lo olvidare. Dijo Samuel parado frente a la casa de Liza
- Para mí también ha sido increíble. Dijo Liza, mientras le acariciaba las mejillas a Samuel.
Por un momento, la mirada de Samuel le pareció diferente a Liza, como si su brillo se apagara. Estaba a punto de preguntarle lo que le sucedía, pero Samuel se adelanto.
- Mañana iré de compras con mi padre, todo el día. No podre venir a verte, pero seguimos en contacto.
- Claro que si, descuida ¿Qué van a comprar?
- Cosas para reparar la casa, al parecer mi padre ha decidido que quede todo en orden, antes de año nuevo. Dijo Samuel
- ¡Año nuevo! Exclamo Liza
- Si, ya sabes, en mi familia esas festividades se toman muy en serio. En tu caso, pasan desapercibidas por lo que veo. Dijo mirando la casa de Liza, donde no figuraba ningún adorno navideño.
- No es que no lo tomemos en serio, es que lo hacemos a nuestro estilo. Se defendió Liza
- Bueno, hasta pronto Liza
- Hasta pronto Samuel
Se despidieron con un beso y Liza cerró la puerta. Casi en automático, comenzó a vibrar su celular, miro la pantalla y vio 3 llamadas perdidas de Iker. Por mucho que Iker le pareciera agradable y fuera una excelente persona. Estaba claro que el interés de él, no era solo amistoso y Liza estaba ahora con Samuel, se sentía mal de no contestar al menos la llamada, pero decidió que el silencio era la mejor respuesta.
Dio un gran suspiro y dejo que el aparato siguiera sonando mientras ella se preparaba para dormir.

“Todos vivimos momentos especiales, esos que sin importar donde este ahora la persona con quien los vivimos, están tatuados en nuestra memoria”


Continuara…

Sun-mi L.M 

martes, 25 de noviembre de 2014

El chico del tren… (Capitulo 6: La laguna)


Era una tarde lluviosa, Liza se mantenía ocupada en casa, organizando y revisando, los nuevos artículos para el periódico en el que trabajaba. Vio por enésima vez su nueva foto en la repisa, era de ella junto a Iker, la habían tomado en la fiesta de hace dos semanas. El lucia muy apuesto y con una enorme sonrisa, ella también se veía feliz, sin duda aquel día al lado de Iker fue especial, ahora por cuestiones de trabajo Iker estaba fuera de la ciudad y casi no habían hablado, cosa que ha decir verdad a Liza no la tenía preocupada, pero ciertamente tampoco indiferente del todo. El sonido del celular la saco de sus pensamientos y le dio un giro el corazón cuando leyó aquel mensaje.

“Hola Liza, soy Samuel. ¿Tienes planes para hoy? ¿Podríamos hacer algo cuando pare la lluvia?”
Liza, se quedo muy quieta por unos instantes, acto seguido comenzó a dar saltitos por toda la habitación, leyó unas 4 veces el mensaje, hasta que finalmente, logro concentrarse, se hecho sobre la cama y escribió la respuesta.

“Hola Samuel, me parece excelente el plan, en cuanto pare la lluvia, nos vemos”.

Cuando Liza abrió la puerta, lo primero que vio fue la sonrisa amplia de Samuel, llevaba unos vaqueros ajustados, un camisa blanca con gris a juego con sus tenis y una chaqueta roja. Como siempre pasaba, cuando se volvían a ver, hubo unos instantes de silencio.
- Hola Liza, que gusto verte. Dijo finalmente el
- Hola Samuel, el gusto es mío. Respondió ella

Los dos se encaminaron por la calle, había ya un poco de sol y una brisa fresca que los acompañaba, llevaban días hablando por mensajes de texto y mails, sobre su vida, sus gustos y sus disgustos, pasar tiempo juntos se había vuelto ya casi una rutina. Cualquier cosa era un pretexto para iniciar una conversación, que podía prolongarse por horas.

Ahora caminando juntos, hacia uno de los lugares favoritos de Liza, ella se sentía feliz, el chico del tren, era ya especial para ella y él, la hacía sentir también especial.
- ¿Por qué te gusta tanto este lugar Liza? Pregunto él, mientras miraba la inmensa laguna que tenían en frente, era un lindo lugar, con muchos árboles alrededor,  las flores marchitándose por el otoño y muchas hojas secas cubriendo el suelo.
- Me da mucha tranquilidad, es perfecto para leer, escribir o disfrutar de una buena charla al lado de alguien especial. Respondió ella
Los ojos de él se iluminaron y la vio con mucha ternura. Mientras las mejillas de ella se sonrojaban levemente.
- Gracias por mostrármelo, no tenía idea de que un lugar así, estuviera tan cerca de donde vivo. La miro muy pensativo y continuo..
-No tenía idea de que una persona como tú, vivieran tan cerca de mí. Siempre que te veía me parecías interesante pero nunca imagine cuanto. Concluyo el
- Bueno, yo tampoco tenía idea de muchas cosas, hasta que te conocí. Aseguro ella con un poco de nerviosismo

- A veces cuando piensas que la vida ya no tiene nada nuevo para sorprenderte, pasan este tipo de cosas. Dijo Samuel
- Y entonces no solo la vida te sorprende, si no que uno se sorprende de sí mismo. Continúo Liza.

Mientras caminaban de regreso a casa, Liza se acerco un poco más de lo normal a Samuel y de pronto Samuel la rodeo por la cintura y puso suavemente la cabeza de Liza, sobre su pecho.

Sola, en su habitación aquella noche, Liza se durmió con un solo pensamiento y una sola imagen en su mente, Samuel.

“Pasar tiempo al lado de las personas indicadas, nos puede envolver en una dulce gama de felicidad”

Continuara…

Sun-mi L.M




miércoles, 12 de noviembre de 2014

El chico del tren… (Capitulo 5: ¿Alguien mas?).

Eran las 3 de la tarde y Liza se encontraba fuera del trabajo, era día festivo, así que les habían dado la tarde libre a todos los trabajadores de la editorial, tenia un poco de hambre y considerando el tiempo que le tomaría llegar a su casa, prefirió comer cerca de donde estaba.
Se dirigió a un lugar elegante y se situó en la mesa más oculta posible, el lugar le agradaba desde hace mucho tiempo, era grande, con una decoración que te hacia sentir como en casa y al fondo había una gran librería, podría decirse que para Liza era el lugar perfecto. Se disponía a leer un poco, trabajar en su blog personal y después dar una vuelta a la plaza, todo lo tenia sumamente calculado, eso le agradaba, le hacia sentir segura. De pronto algo interrumpió sus pensamientos…

- Hola, ¿Eres Liza verdad? dijo una chica que la miraba atentamente
- Si, soy yo y tu eres, Laura,la novia de Armando ¿Cierto?, pregunto Liza
- Así es, he venido a buscarle al trabajo, de sorpresa y la sorpresa me la he llevado yo, cuando me dijo el guardia que de ultima hora los han dejado salir temprano. Respondió Laura.
- Si, bueno, ha sido una sorpresa para todos. Dijo Liza
- Ohh que grosera, dijo Laura, te Presento a Iker, mi hermano menor. El chico que se encontraba tras Laura, miro sonriente a Liza y la saludo.
- Hola, un placer Liza, espero que nuestra interrupción no halla sido en mal momento.
- No, para nada, ¿Gustan sentarse? Dijo Liza, esperando que no lo hicieran y boicotearan sus planes de estar sola en su mundo esa tarde.
- Yo paso, solo acompañe hasta aquí a Iker, para que comiera algo, debo ir a buscar a Armando, no se donde se ha metido. Respondió Laura
- Yo estoy muriendo de hambre así que te tomo la palabra Liza. Dijo Iker, mirando intensamente a Liza
Laura se retiro enseguida y ahora estaban Liza e Iker solos.
- ¿Entonces eres escritora igual que mi cuñado Armando?. Pregunto Iker
- No, yo me dedico a editar, se puede decir que yo me encargo de que el trabajo de Armando quede impecable. Respondió Liza
- Vaya tarea la tuya, felicidades. Dijo el y ambos rieron.
La mesera se acerco, Iker pidió lo mismo que estaba comiendo Liza y la platica se extendió por algunas horas.
- Bueno, después de saber que eres Matemático, juegas fútbol y no te gusta el café latte, dime ¿A ti te gusta leer? Pregunto Liza
- Me encanta y suelo venir a este lugar a hacerlo, siempre tienen buenos precios en los libros y es muy tranquilo aquí. Justo ahora estoy leyendo a Julio Verne, la realidad es que son libros fantásticos, no logro entender porque he tardado tanto en decidirme a leerlos.
- Bueno, yo aun no los he leído, no puedo decirte nada al respecto, pero si tengo cierta inquietud por aventurarme al mundo de Verne, por las criticas que he leído acerca de sus libros, creo que era una persona con una imaginación impresionante. Dijo Liza
- Se que es un poco apresurado, no quisiera que lo tomaras a mal, pero, me has caído muy bien, tengo una pequeña reunión, en unos minutos, con unos amigos, bastante cerca de aquí, ¿Te gustaría acompañarme?. Pregunto Iker
- Vaya, no es que lo tome a mal, pero te acabo de conocer y el hecho de ir contigo a conocer también a tus amigos, todo en una misma tarde, es bastante mmm extraño. Respondió Liza
Iker la miro divertido y le dijo
- Usemos un poco la imaginación de Verne, supongamos entonces que hoy rechazas venir con mis amigos, entonces de cualquier modo, te pediré tu número y te invitare a salir, supongamos que aceptas una segunda cita y después una tercera, como por la cuarta salida te invitare a conocerlos de cualquier modo y tu aceptaras, así que, puedes esperar hasta ese entonces o venir con nosotros hoy y convertir la cuarta cita en la primera.
- Me impresiona tu seguridad de que llegaríamos a la cuarta cita. Dijo Liza divertida
- No, mi seguridad se basa a que en si hoy aceptas convertir la cuarta cita en la primera, el numero de las siguientes ni siquiera importara. Respondió el con una sonrisa amplia.
- Bien, acepto entonces con gusto el experimento.
- Perfecto, pues vamos Liza.
- Vamos Iker.
“Personas que vienen y te sacan de tu mundo sin saber si algún día querrás volver a el”
Continuara…
Sun-mi L.M

miércoles, 5 de noviembre de 2014

El chico del tren… (Parte 4: Las primeras palabras)

El chico del tren… (Parte 4: Las primeras palabras)
- Hola. Dijo él mientras la miraba con una sonrisa amplia en su rostro.
- Hola. Respondió ella sobre saltada.
Hubo un silencio, ambos caminaron con la mirada hacia el piso. Ella continúo la conversación.
- ¿Vas a trabajar?
- No, a la escuela. –dijo el mirándola...- ¿Y tú? ¿Vas a la escuela?
- No, voy al trabajo. Respondió ella, mirándolo fijamente.
- ¿En que trabajas? Pregunto él con suma curiosidad.
- Soy editora en un periódico local. ¿Y tú, que estas estudiando?
- Estudio medicina. Respondió el, un poco contrariado, como si algo le estuviera molestando al contestar esta simple pregunta.
Ella dudo antes de decir lo que estaba pensando pero al fin se animo.
- Que interesante y difícil debe ser.
- Pesado. Dijo él.
Mientras el tren avanzaba, ambos se sumergieron de pronto en sus pensamientos, un silencio largo se apodero del momento.
- ¿Te gusta tu trabajo? Pregunto entonces él.
- Si, es excelente, no me imagino haciendo otra cosa, aunque claro, como todo, tiene sus momentos pesados y entonces quiero arrojar todo al piso y correr, pero después de mi semana de vacaciones, creo que hoy tendré mucha pila, para continuar con...
- Claro por eso no te vi toda la semana, estabas de vacaciones… la interrumpió el, pero de pronto la miro, ahora la mirada de ella era de curiosidad y cierta diversión, el se apresuro a decir:
- Quiero decir que no te vi los días que vengo por aquí, es decir no sabía si coincidíamos todos los días, ósea… ¿Tiene mucho que viajas por aquí? Logro preguntar finalmente.
- No, tiene muy poco que cambie de ruta. Respondió ella, mirándolo con mucha atención, mientras las mejillas de él se sonrojaban.
- A todo esto, ¿Cómo te llamas? Lo cuestiono ella.
- Samuel. Dijo él, aliviado de que cambiaran el tema. - ¿Y tú?
- Soy Liza. Contesto ella.
El tren se detuvo en la última estación y ambos se mantuvieron juntos, durante el trayecto para salir a la calle.
- Tengo la sensación de haberte visto antes, aunque no estoy segura. Dijo Liza.
- Yo tengo la seguridad de que te he visto antes Liza, pero nunca habíamos coincidido como ahora. Inquirió él, mirándola fijamente.
Cruzaron la calle y esta vez, antes de tomar cada uno su camino, el dijo.
- Nos vemos mañana.
-Claro, contesto ella con evidente sorpresa y emoción.
Había sido breve la charla, pero ahora Liza estaba segura de dos cosas. Las cuales como siempre, anotaba mentalmente en algún lugar.
* El chico del tren le agradaba.
* Ella le agradaba al chico del tren.
“Las primeras palabras, entre dos personas destinadas a conocerse, suelen ser las más importantes”.
Continuara…
Sun-mi L.M

viernes, 24 de octubre de 2014


El chico del tren… (Parte 3: Las vacaciones)

Despertó tranquilamente,  se sentó en la cama y contemplo la enorme habitación, estaba lejos de casa, en un viaje que había planeado de última hora. Se sentía particularmente feliz, tenía un viaje en globo al lado de su mejor amigo.

Se alisto lo más rápido que pudo, procurando usar ropa abrigadora, el clima era húmedo y aunque regularmente a ella le hubiese encantado esto, ahora le preocupaba que por esa causa, se cancelara el viaje.

Toda duda se disipo, cuando comenzaron a elevarse. Pronto llegaron hasta las nubes, ella sentía el aire puro entrando en sus pulmones, la ligera brisa en su rostro, la paz que le producía su agradable compañía. Tenía ante sus ojos un paisaje hermoso,  pasto verde, cultivos de flores y casitas pintorescas al pie de los cerros. Sin duda una de las mejores experiencias de su vida.

Después del viaje en globo, paso la tarde entera caminando por un pueblito, platicando con su amigo.
-         
-      - Creo que si te lo propones, toda esa melancolía que vive en ti, se irá pronto. Dijo su amigo.

-             -  Andrés créeme, estoy poniendo de mi parte, pero esto me sobre pasa, no es fácil que te digan “Adiós",        sin una razón clara. Contesto ella

-              -  Tal vez debería de dejar de buscar las respuestas para tu pasado y ocuparte del presente, en donde ya no      importan. Respondió el.

-              -  ¿Sabes que me consuela?, Dentro de 10 años, me reiré de esto, si es que aun lo recuerdo. Estaré contigo        conversando, recordaremos esto y no será más que una mancha borrosa en mi mente. Se animo a decir        ella
-         
         - No necesitas aferrarte a nada ni a nadie, ya llegara la persona indicada, tal vez un día conozcas a alguien        en tu trabajo, en la calle, en el trayecto a tu casa y entonces no necesitaras 10 años para reírte de esta          etapa en tu vida. Dijo Andrés

Solo mientras su amigo decía estas últimas palabras, fue que recordó aquellos ojos negros del chico del tren. Tenía una semana de no verlos y sentía que los extrañaba, tenía una semana de no verlos y estaba ansiosa por volver a encontrarlos.

“Recordar a alguien y sonreír, que mejor manera de comenzar”.

Continuara… 

Sun-mi L.M

lunes, 20 de octubre de 2014

El chico del tren.... (Parte 2: Miradas)


El chico del tren.... (Parte 2: Miradas)
Se recostó cómodamente en la cama, observo el techo, lo tenia adornado con muchas estrellas. Comenzó a mirar también sus repisas, las cuales estaban llenas de fotos, cada una con diferentes personas, representando alguna etapa de su vida, solo dejaba a la vista, aquellas que fueran las más importantes.
Estaba quedándose dormida, nuevamente los ojos negros del chico del tren aparecieron en su mente y ella sonrió, su memoria le había recordado que esa mañana no fue la primera vez que se cruzaron en el camino, sin embargo los recuerdos no le alcanzaron para saber donde le había visto antes. Mientras caía en un profundo sueño, la imagen del chico se desvaneció en su mar de sueños.
La alarma del despertador la saco de los brazos de morfeo, se dispuso a arreglarse. Hoy le apetecía acomodar de diferente manera su cabello, eligió un vestido y unas zapatillas que hacían juego y pese a que llevaba días sin maquillarse, hoy lo estaba haciendo.
Bajo las escaleras tranquilamente, tomo el transporte a la misma hora, esta vez consiguió quedar sentada desde que subió. Coloco los audífonos en su lugar y se envolvió en la música que le gustaba, cerrando los ojos. Después de un rato, sintió un calor que la recorría, se puso nerviosa, escucho una voz interna gritándole “voltea”.
Ahí estaba el, asientos atrás. Sus miradas se encontraron, el corazón de ella acelero.Bajo la mirada y comenzó a hacerse mil preguntas. Llegando a su destino, bajo lo mas lento que pudo del transporte. Se subió al tren y el chico de los ojos negros, quedo casi frente a ella. Ninguno de los dos aparto la vista durante el trayecto, fue como si mientras el tren atravesara la ciudad, ellos recorrieran con la mirada el mundo del otro, la esencia del otro.
Esta vez cuando ambos caminaban juntos, en silencio por el largo pasillo, ella cambio de ultimo momento el rumbo, un ligero giro a la izquierda, como apartándose de el y a la vez rogando para si, que el la siguiera. El dudo un instante y al siguiente estaba tras ella, alcanzándola hábilmente y volviendo a recuperar su paso junto a ella. Entonces ambos dibujaron una media sonrisa en su rostro.
Al cruzar la calle, ambos se miraron tímidamente, de nuevo se fueron cada quien por su lado, sin decir una sola palabra. De nuevo muchas emociones en ella, de nuevo el en su mente, todo el día.

“A veces, si no tienes las palabras adecuadas, una simple mirada hablara por ti”
Continuara...

Sun-Mi L.M.