Era una tarde lluviosa, Liza se mantenía ocupada en casa, organizando y
revisando, los nuevos artículos para el periódico en el que trabajaba. Vio por enésima
vez su nueva foto en la repisa, era de ella junto a Iker, la habían tomado en la
fiesta de hace dos semanas. El lucia muy apuesto y con una enorme sonrisa, ella
también se veía feliz, sin duda aquel día al lado de Iker fue especial, ahora por
cuestiones de trabajo Iker estaba fuera de la ciudad y casi no habían hablado,
cosa que ha decir verdad a Liza no la tenía preocupada, pero ciertamente tampoco
indiferente del todo. El sonido del celular la saco de sus pensamientos y le
dio un giro el corazón cuando leyó aquel mensaje.
“Hola Liza, soy Samuel. ¿Tienes planes para hoy? ¿Podríamos hacer algo
cuando pare la lluvia?”
Liza, se quedo muy quieta por unos instantes, acto seguido comenzó a dar
saltitos por toda la habitación, leyó unas 4 veces el mensaje, hasta que
finalmente, logro concentrarse, se hecho sobre la cama y escribió la respuesta.
“Hola Samuel, me parece excelente el plan, en cuanto pare la lluvia, nos
vemos”.
Cuando Liza abrió la puerta, lo primero que vio fue la sonrisa amplia de
Samuel, llevaba unos vaqueros ajustados, un camisa blanca con gris a juego con
sus tenis y una chaqueta roja. Como siempre pasaba, cuando se volvían a ver, hubo
unos instantes de silencio.
- Hola Liza, que gusto verte. Dijo finalmente el
- Hola Samuel, el gusto es mío. Respondió ella
Los dos se encaminaron por la calle, había ya un poco de sol y una brisa
fresca que los acompañaba, llevaban días hablando por mensajes de texto y
mails, sobre su vida, sus gustos y sus disgustos, pasar tiempo juntos se había
vuelto ya casi una rutina. Cualquier cosa era un pretexto para iniciar una
conversación, que podía prolongarse por horas.
Ahora caminando juntos, hacia uno de los lugares favoritos de Liza, ella se
sentía feliz, el chico del tren, era ya especial para ella y él, la hacía
sentir también especial.
- ¿Por qué te gusta tanto este lugar Liza? Pregunto él, mientras miraba la
inmensa laguna que tenían en frente, era un lindo lugar, con muchos árboles alrededor,
las flores marchitándose por el otoño y
muchas hojas secas cubriendo el suelo.
- Me da mucha tranquilidad, es perfecto para leer, escribir o disfrutar de
una buena charla al lado de alguien especial. Respondió ella
Los ojos de él se iluminaron y la vio con mucha ternura. Mientras las
mejillas de ella se sonrojaban levemente.
- Gracias por mostrármelo, no tenía idea de que un lugar así, estuviera tan
cerca de donde vivo. La miro muy pensativo y continuo..
-No tenía idea de que una persona como tú, vivieran tan cerca de mí. Siempre
que te veía me parecías interesante pero nunca imagine cuanto. Concluyo el
- Bueno, yo tampoco tenía idea de muchas cosas, hasta que te conocí.
Aseguro ella con un poco de nerviosismo
- A veces cuando piensas que la vida ya no tiene nada nuevo para
sorprenderte, pasan este tipo de cosas. Dijo Samuel
- Y entonces no solo la vida te sorprende, si no que uno se sorprende de sí
mismo. Continúo Liza.
Mientras caminaban de regreso a casa, Liza se acerco un poco más de lo
normal a Samuel y de pronto Samuel la rodeo por la cintura y puso suavemente la
cabeza de Liza, sobre su pecho.
Sola, en su habitación aquella noche, Liza se durmió con un solo
pensamiento y una sola imagen en su mente, Samuel.
“Pasar tiempo al lado de
las personas indicadas, nos puede envolver en una dulce gama de felicidad”
Continuara…
Sun-mi L.M