Iker estaba tratando de concentrarse por última vez en la escritura de
su crónica semanal, hoy se encontraba en la oficina para asegurarse de que
fuera entregada a tiempo. Al lado de su pequeño cubículo estaba Liza,
trabajando en lo propio y con el volumen de la música alto. La canción ya se
había repetido 5 veces, Iker se sintió irritado, así que se dirigió a la
oficina de Liza y se detuvo en la puerta.
- Hola Liza
Ella alzo la mirada, bajo el volumen de la música y contesto cortante.
- ¿Se te ofrece algo?
- ¿Podrías bajar un poco el volumen o al menos cambiar la canción? Créeme,
adoro “More than words” pero después de 5 veces seguidas puede resultar…
deprimente
- ¿Ah sí? Disculpa, olvide que cuando estás en la oficina todo te
fastidia.
- No Liza, no me fastidia nada, es solo que escuchar una canción
tantas veces seguidas me es tedioso.
- bien, me pondré los audífonos y podrás trabajar en paz.
Liza ni siquiera espero a que Iker dijera algo, se coloco los audífonos
y volvió la mirada a su ordenador, Iker se retiro confundido y cerró la puerta
de su cubículo.
Liza estaba editando algunos artículos sobre la alimentación y el
taekwondo, cada 5 minutos revisaba su móvil y su correo electrónico. Samuel
llevaba 3 semanas sin dar señales de vida, ella no se consideraba una mujer histérica
o desesperada, pero la situación le incomodaba y preocupaba. A estas alturas ya
le había mandado varios mails, mensajes de voz
y llamadas sin obtener resultados. Estaba confundida. La puerta de su
oficina rechino y ella salió de sus pensamientos. Iker estaba de nuevo parado
en la puerta y muy tranquilo le propuso
- ¿Por qué no vamos a cenar algo? Yo ni siquiera he comido y sé que tu
tampoco.
- No tengo hambre. Contesto secamente Liza
- De acuerdo, es tarde, al menos permíteme acompañarte a tomar el
tren. Se ofreció Iker
- Puedo cuidarme sola Iker, descuida.
- ¿Tienes que ser tan cortante?
- ¿Tienes que ser tan insistente?
- Bien, linda noche Liza, nos vemos.
- Adiós.
En cuanto escucho sonar el ascensor Liza se arrepintió de haber sido
tan grosera con Iker, el solo quería ser cortes y ella se estaba portando fatal
con alguien que no era culpable de su estado de ánimo.
A la mañana siguiente antes de llegar a la oficina compro un chocolate
y le puso un papelito que decía “Lo siento”, lo dejo en el cubículo de Iker,
con la esperanza de que lo viera pronto. Su celular comenzó a sonar y ella se
emociono, pero regreso casi a la normalidad cuando vio de quien era la llamada.
- Andrés ¿Cómo estás?
- Excelente, pero tú no ¿Qué pasa?
- ¿Cómo sabes que no estoy bien?
- Vaya, para empezar me has saludado diciéndome Andrés y luego me lo has
confirmado con tu pregunta.
Liza sonrió, hacia días que no lo hacía, como siempre Andrés lograba
confortarla aun a kilómetros de distancia.
- Samuel desapareció, no me contesta las llamas ni los mensajes…
- ¿Qué le hiciste?
- No le he hecho nada en absoluto, el me dijo que estaría distante un
tiempo, pero nunca que estaría como desaparecido.
- Ve a buscarlo a su casa, asegúrate de que este bien, antes de sacar
tus conclusiones locas, como siempre.
- Se que está bien, tengo a su hermano en Facebook, ha publicado fotos
donde sale Samuel y se ve bien.
- Ve a buscarlo a su casa, asegúrate de que está bien, antes de sacar
rus conclusiones locas.
- oh, pareces un disco rayado
- y tu pareces una chiquilla de 14 años, búscalo.
- hecho
- hasta pronto
-bye
Con todo el valor que logro acumular a lo largo del día, Liza se
encontraba frente a la casa de Samuel, se sentía confundida, temía que Samuel no
quisiera verla y eso le dolía, pero no había ninguna razón para que el no quisiera verla,
al mismo tiempo temía que algo grave estuviera pasando. Antes de que sus
nervios la hicieran retroceder, toco el timbre. La mamá de Samuel abrió la
puerta.
- Buenas noches
- Buenas noches señora, Soy Elizabeth Ibáñez, busco a Samuel.
- Mucho gusto Elizabeth soy Teresa Olmos, la madre de Samuel, el ya no
vive aquí.
El corazón de Liza se acelero en ese instante y sintió como si la
tierra se abriera debajo de ella. Logro tranquilizarse, justo cuando iba a
comenzar a hacer más preguntas apareció detrás de Teresa, Said.
- Hola Liza, que gusto verte.
- Hola Said
Said abrazo a Liza para saludarla, mientras la madre de Samuel desaparecía
de la puerta. Liza estaba ahora más confundida y al borde del llanto.
- ¿Qué ocurre Liza?
- Es que yo… yo no sabía que Samuel ya no vivía aquí, no me lo ha
dicho, no sé nada de él desde hace 3 semanas.
Said medito unos instantes y le dijo:
- Se que vives cerca, te parece si te acompaño a tu casa y mientras
tanto conversamos
Liza asintió y comenzaron a caminar.
- ¿Qué fue lo que te dijo Samuel?
- Solo que tenía algunos inconvenientes y que necesitaba su espacio,
pero ha pasado un tiempo considerable y me preocupe.
- Liza, yo no puedo decirte mucho, son cosas de Samuel, sinceramente
yo creí que él y tu habían terminado.
- ¿Por qué creíste eso? ¿Acaso el lo menciono? ¿A dónde se fue a vivir
y porque se ha ido? Said ayúdame a entender
- No soy la persona indicada para contestar a tus preguntas Liza, en
cuanto Samuel se comunique conmigo le diré que te llame. Lo prometo
- ¿El está bien?
- Si Liza, el está bien, eso puedo asegurártelo.
Se despidieron rápidamente y Liza entro a su cuarto, se sentía completamente
desubicada, no entendía en absoluto lo que pasaba y estaba al borde del llanto.
Su timbre sonó, se miro al espejo para asegurarse de que no se viera muy obvio
su estado de ánimo y fue a abrir.
- Hola Liza. Iker estaba frente a ella, sonriendo, pero en cuanto vio
a Liza, su cara cambio y todo lo que hizo fue abrazarla.
Liza comenzó a llorar, mientras Iker se limitaba a abrazarla
fuertemente en silencio. Paso un largo rato antes de que ella se calmara y se
separo al fin.
- ¿Te preparo un té? Pregunto Iker
Liza asintió y lo dejo pasar, cuando Liza finalmente se acabo su té y
estuvo más tranquila, se disculpo con Iker.
- Lamento mi comportamiento de estos últimos días y lamento lo que
acabas de presenciar, es tan solo que… Liza se detuvo
- Es tan solo que siempre tengo mal tino para llegar contigo… se
adelanto a decir Iker
- No, yo no lo veo así. Hoy has sido de mucha ayuda para mí. Gracias
por llegar en este momento.
Liza sonrió con tristeza, Iker entendió que debía marcharse y se despidió.
- No importa la hora o el día, si necesitas algo llámame por favor. Le
pidió Iker
- Lo hare, lo prometo.
Volvieron a abrazarse y mientras lo hacían, él le susurro al oído.
- Sea lo que sea, pasara Liza, eres una persona muy fuerte y especial,
no lo olvides. Cuentas conmigo nena.
- Gracias. Se limito a decir ella.
Cuando finalmente regreso a su cuarto, miro su mail y para su sorpresa
había ya un mensaje de Samuel en su bandeja de entrada
DE: Samuel
Para: Liza
Hola Liza,
Sé que has ido a buscarme hoy a mi casa….
Continuara…
“Incluso en los momentos que más solo te sientes, hay alguien a tu
lado dispuesto a ayudarte, solo que a veces no somos capaces de distinguirlo,
pues no ciega la tristeza o la desesperación”
Sun-mi L.M.