Sentada frente a la ventana, un viejo libro en una mano y en la otra una taza de café, de vez en cuando mirando de reojo el reloj tic toc, tic toc. Suenan las llaves en la puerta y después unos pasos se acercan, ella no voltea esta muy quieta, cierra los ojos y respira hondo.
-Hola cariño. Dice Iker con un tono tibio.
-Hola amor. Repite Liza.
Un silencio inunda la habitación.
- ¿Quieres cenar?
-Ya cené, pero gracias.
Liza se coloca lentamente los audífonos, la música la atrapa. Mientras cierra los ojos se imagina que está lejos, a cientos de kilómetros.
-¿Quieres ver algo en la televisión? Hay una nueva serie que me recomendaron. Pregunta Iker
-No, prefiero ver algo en mi celular, además aún no termino el artículo para esta semana. Dice apresuradamente Liza.
-No hay manera de convivir contigo, siempre escribes, ves tus propios programas o sales con tus amigos, prácticamente estoy solo. Reclama el.
-No lo estarías si quisieras acompañarme a los eventos...
-Son aburridos y además esta el. La interrumpe Iker.
-El tiene un nombre, tú sabes cual es, él se llama Andrés. Responde molesta Liza.
- Tenías que decirlo, siempre es el, terminamos hablando de él.
-Yo no lo he sacado al tema.
- Ni tampoco de tu cabeza.
-¡Basta! Me iré a dormir.
-Si eso quieres...
La puerta se cierra de golpe tras ella, él cierra los puños y no puede evitar golpear la mesa, ella comienza a llorar por dentro, mientras se mete a la cama y se cubre con todas las mantas, quiere dormirse pronto, quiere dejar de sentir, quiere olvidar que existe, al menos por algunas horas.
Continuará...
¿Cómo llegamos a esto?
Sun-Mi Laurie M
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