viernes, 27 de febrero de 2015

El chico del tren... (Capitulo 12: Sin sentido)


DE: Samuel
Para: Liza

Hola Liza,
Sé que has ido a buscarme hoy a mi casa. No sé por dónde iniciar, ni como disculparme, deje que las cosas avanzaran demasiado y no supe cómo detenerlas. Liza, en este momento de mi vida estoy pasando por cambios fuertes y sería egoísta de mi parte pedirte tiempo.

Te agradezco lo  que compartimos, los lindos momentos que vivimos, pero es necesario decirte adiós, mi vida esta revuelta, tengo mucho que resolver, por favor discúlpame y nunca dudes del cariño que siento por ti.

Te deseo lo mejor Liza, eres una mujer maravillosa, una chica especial.

Adiós.

Por unos minutos el mundo de Liza pareció detenerse, se quedo mirando hacia la pantalla y leyó un par de veces más el mensaje, cerro bruscamente el ordenador y se acomodo en su cama, con las piernas flexionadas y la cabeza clavada en sus rodillas, lagrimas escurrían por sus mejillas, algo golpeaba su pecho con fuerza, preguntas inundaban su mente y los recuerdos del pasado aparecían en forma de avalancha. No supo en qué momento se quedo dormida, cuando su alarma sonó no tenía ganas de levantarse, se obligo a hacerlo. Se obligo a bañarse, cambiarse, tomar el transporte y subir al tren, ese tren en el que lo conoció y donde ya no estaba “El chico del tren…”.

Los días comenzaron a transcurrir de manera mecánica para Liza, trabajo, casa, casa, trabajo. Tenía ganas de contestar el mensaje de Samuel y decirle lo patán que se había visto al terminar de esa manera su relación, pero también tenía ganas de contestar y decirle que pese a todo contaba con ella, que lo quería y sobre todo que lo extrañaba. Ninguna de las dos opciones le parecía adecuada. La forma en la que Samuel se había ido de su vida le resultaba tan absurda como lo sería cualquiera de las respuestas que ella podía dar a un mensaje en el que claramente la otra persona le estaba diciendo que no la quería en su vida.

Esa tarde Iker la llamo, como lo había estado haciendo todos los días desde el incidente en el que Liza termino llorando en sus brazos.

- Hola Liza ¿Cómo estás?
- Hola Iker muy bien, gracias
- Me preguntaba si tienes algo que hacer hoy, ya sabes es sábado, es media tarde, podríamos ir al cine, a pasear, a tomar algo…

- En realidad, tengo un compromiso familiar, es cumpleaños de mi hermana iré a su fiesta. Explico Liza
- Bueno, me parece excelente que vayas con tu familia, eso te confortara. Contesto Iker
Liza se quedo pensando por unos instantes y finalmente se animo a proponer
- ¿Por qué no vienes conmigo a la fiesta?
- Claro que si Liza. El tono de entusiasmo en Iker, hizo que Liza se arrepintiera de inmediato de haberle invitado, pero ya era muy tarde para dar marcha atrás.
- ¿A qué hora paso por ti?
- En una hora
- Ahí estaré.
El  camino hacia la casa de la mamá de Liza, era corto pero para ella se tornaba lento al ir con Iker, siempre lograba hacerla sentir  rara, nunca sabía exactamente cómo actuar cuando estaba cerca.
- Estas muy callada
- Solo pensaba…
- Entonces últimamente piensas mucho
Ambos rieron y ella se sintió con unas ganas inmensas de sincerarse con alguien.
- He estado triste, mi relación con mi novio se acabo de una manera extraña y me siento desubicada.
Iker estaciono el coche, apago el motor y la miro fijamente.
- ¿Cuánto tiene que paso eso?
- ¿Recuerdas el día que fuiste a mi casa y termine llorando?
- Por supuesto…
- Después de que te fuiste llego un correo de él, donde me decía que era necesario terminar, que tenía muchos conflictos en su vida y prefería así las cosas.
Los ojos de Iker se quedaron fijos en Liza, ella estaba callada y esperaba que Iker continuara la conversación, finalmente lo hizo.
- ¿Le has contestado ese correo?
- No, ¿Para qué? El fue muy claro, contestarle no tendría sentido.
- Lo tendría para ti, cerrarías ese capítulo, si te estás sintiendo mal desde ese día, es porque tu quieres contestarle, pero no te atreves.
- ¿Es patético no?
- No, no lo es. Supongo que es lo que llaman AMOR. Liza, yo te conocí hace  meses y entonces eras una mujer alegre, con muchos sueños, metas y una vida tranquila, no permitas que nada ni nadie te quite eso, el se fue, tu no. Esta es tu vida y solo a ti te corresponde darle el rumbo. Solo quisiera verte bien, volver a ver ese brillo en tu mirada, leer tus artículos y sentir tu esencia en ellos, ir al trabajo y encontrarme con esa sonrisa enorme en tu rostro…

Liza se ruborizo un poco, al mismo tiempo Iker tenía razón, llevaba bastantes días en una tristeza absurda, el se había ido pero ella estaba allí y los planes del futuro no dependían de quien estuviera a su lado, si no de ella misma.

Se limpio las pequeñas lagrimas que apenas se asomaban por sus ojos.

- Es tiempo de divertirnos un poco.
- Perfecto

Cuando llegaron a la fiesta, la madre de Liza los recibió con un enorme gusto. Presento a Iker a la mayoría de los invitados y cuando Liza vio a su hermana, ambas se abrazaron efusivamente, se querían mucho y aunque el tiempo que pasaban era escaso,  siempre lo disfrutaban al máximo.

- Liza, que bueno que has venido y que interesante conocer a tu novio al fin, hola Samuel, soy Alexa la hermana consentida y única de tu novia.

Iker sonrió mirando a Liza, mientras ella quería que en ese momento se la tragase la tierra, con toda la pena que le recorría el cuerpo, dijo.

- Alexa, el es Iker, un querido amigo, Samuel y yo ya no estamos juntos.

Ahora la ruborizada era Alexa, se disculpo con Iker y le dijo muy seria a Liza:

- ok, solo por hoy no diré más, quiero disfrutar mi cumpleaños pero tú y yo hablaremos seriamente, es increíble que no me hayas contado nada, a penas te visite la semana pasada y no me has contado nada ¿o aun no había ocurrido? En fin… Iker una disculpa de nuevo y espero disfruten el pequeño festejo. Alexa se fue dejándolos solos.

- Iker, yo también lamento la confusión, no le había dicho a mi familia lo de mi ex, no quiero que pregunten.
- Son tu familia, es normal que pregunten y se preocupen por ti, en cuanto a mí, vaya, pues el mal sabor de la confusión se me ha pasado solo de ver como tu hermana menor te regaña a ti, por no contarle las cosas.

Liza lo fulmino con la mirada

- Solo es 3 años menor que yo.
- Con esos  es suficiente.
Mientras avanzaba la noche, la familia de Liza, hizo una fogata y comenzaron a cantar y a tocar la guitarra, para sorpresa de ella, Iker no solo sabia tocar la guitarra si no que cantaba excelente, mientras lo escuchaba interpretar “Love me do” por primera vez en estos días se sintió realmente feliz consigo misma y se prometió visitar más a su familia.

En el transcurso de los días siguientes, Liza estuvo más tranquila, había determinado no responder al mensaje de Samuel, pues a ella no le gustaba tratar asuntos de esa índole por internet, tal vez algún día vería de nuevo a Samuel y podrían hablar, tal vez no. Trataba de pensar lo menos posible en el, aunque era difícil, en los meses que estuvieron juntos, compartieron cosas, lugares, sentimientos y momentos muy bellos. Todas las mañana Liza lo buscaba con la mirada en el tren, pero él nunca aparecía, revisaba su mail y no encontraba un correo suyo. Poco a poco se iba haciendo a la idea de que ya no estaba, en ocasiones llegaba a preguntarse si realmente había existido un chico llamado Samuel, al cual conoció en el tren y fue su novio. Las fotografías que aun tenia, los detalles que le había obsequiado, sumados a los mensajes de texto, mails y cartas, le recordaban que si, el existía, pero ya no estaba con ella.

Era viernes por la tarde, ella decidió no ir directo a casa después del trabajo, se dirigió a su cafetería favorita y pidió una cena ligera. Unos minutos más tarde vio entrar a Iker al lugar y se alegro, justo cuando estaba por levantarse para saludarlo, una chica salió detrás de él y se sentaron juntos. Parecían muy divertidos, ella no paraba de reír y el se veía contento ¿De dónde había salido esa chica? ¿Por qué Iker nunca le menciono que salía con alguien? ¿Sería su novia? Liza puso un alto a todas las preguntas que salían disparadas de su mente y se convenció a si misma de que cualquiera que fueran las respuestas,  a ella no le importaba porque Iker era solo su amigo y ni siquiera su amigo más cercano, tan solo un buen conocido tal vez. Siguió disfrutando de su cena, pero se apresuro más de lo habitual para irse. Justo cuando termino de pagar en la caja y salió a la calle, alguien la tomo del brazo.

- Liza, caminas muy rápido, por poco y no te alcanzo.
- Hola Iker, que sorpresa ¿De dónde has salido?
Iker, la miro intrigado y medio sonrió.
- Liza, no me quieras engañar, me has visto desde que entre a la cafetería y me has ignorado, si no quieres que te hable más, está bien, pero esperaría que fueras más honesta y directa.
- No te ignore, solo te vi acompañado y no quise ser imprudente.
- ¿Imprudente? Se supone que somos amigos, los amigos nunca son imprudentes y no es solo eso, de verdad creo que yo no te simpatizo en realidad, eres fría conmigo y para colmo parece que siempre que nos encontramos es un mal momento.

Liza se quedo callada, mientras Iker daba la media vuelta y se alejaba. Se sentía extrañamente mal por lo sucedido ¿A qué se refería con fría? Camino hasta la estación del tren y durmió durante todo el recorrido, más tarde cuando ya estaba a punto de dormir, decidió hacer una llamada.

- ¿Liza?
- ¿Quién mas puede ser? ¿No apareció mi nombre cuando sonó tu móvil?
- Bueno, solo confirmaba
- ¿Qué haces?
- Estoy tumbada en mi cama, viendo la TV ¿Y tú?
- Justo lo mismo, hermanas teníamos que ser
Alexa se rio de forma exagerada
- ¿Tienes algo que hacer mañana?
- Déjame checar mi agenda…
- Oye, tú no llevas una agenda.
- Vaya, eso explica porque se me olvidan tantos compromisos, deberías regalarme una en navidad.
- hagamos algo mañana, cine, caminata, lo que quieras…
- De acuerdo y planearemos tu fiesta de cumpleaños
- No quiero hacer nada para mi cumpleaños
- Si, como sea, igual la tendrás.
- Hasta mañana, iré por ti a casa de mi madre a las 12
-  Te espero

Liza decidió llevar a su hermana a una exposición de arte, sabía que le agradaría. Pasaron toda la tarde viendo cuadros, diseños y figuras, al final acordaron ir a un bar muy famoso en el centro de la ciudad. El lugar se ubicaba en una calle muy concurrida, pero nunca estaba lleno. Ambas pidieron cerveza preparada y bocadillos de queso.

-Te extrañaba Liza
- Yo también a ti
- ¿Qué paso con Samuel?
Liza dio un largo suspiro
- Se fue a no sé donde, no sé exactamente la causa y  me termino por correo
- Que patán. No me mires así, es la verdad, debió al menos terminar en persona contigo.
- No le he contestado el correo
- Ja ¿Por qué lo harías? Ósea ni modo que le digas “Querido Samuel, gracias por ser un cobarde y cortarme por este medio”. Ese tipo no se merece ni que lo etiquetes en un video gracioso por Facebook.
- Dejemos el tema
- Lo siento, como siempre creo que me estoy ocupando más de mis emociones que de las tuyas, pero Liza, eres mi hermana y no me gusta que ninguna persona se porte mal contigo. No te lo mereces.
- A veces creo que tengo hermano en vez de hermana.
Las dos comenzaron a reír y a hablar sobre la próxima graduación de Alexa y la fiesta de cumpleaños de Liza.

Cuando Liza estaba sola en casa, recordó el incidente con Iker, no le gusto nada lo que él había dicho, pero tal vez tenía un poco de razón. De cualquier forma ella no se sentía bien sabiendo que él estaba molesto, en las últimas semanas había sido prácticamente su única compañía.

Escribió un mensaje en su móvil y pulso enviar:
“Hola Iker, te deseo una linda noche”.

De manera casi automática recibió una respuesta

“Hola Liza, gracias, linda noche para ti también”.

Entonces ella se animo a contestar

“¿Sigues molesto por lo del otro día?”

Iker escribió

“Imposible estar enojado contigo por mucho tiempo, pero a la vez, nunca se que hacer contigo, eres un enigma para mí”.

Finalmente Liza escribió

“Bueno, ya tenemos algo en común, tú también eres un enigma para mí”.

Liza se quedo dormida profundamente, su ultimo pensamiento fueron aquellos ojos negros que la atrapaban ¿Dónde estarás ahora Samuel? ¿Te volveré a ver algún día? El tiempo tendrá las respuestas.


 Continuara…

“El amor no se mide por el tiempo que pasamos con las personas, si no en la fuerza inmensa que nos invade cuando las sentimos”



 Sun-mi L.M.

martes, 17 de febrero de 2015

El chico del tren... (Capitulo 11: ¿Dónde estás?).


Iker estaba tratando de concentrarse por última vez en la escritura de su crónica semanal, hoy se encontraba en la oficina para asegurarse de que fuera entregada a tiempo. Al lado de su pequeño cubículo estaba Liza, trabajando en lo propio y con el volumen de la música alto. La canción ya se había repetido 5 veces, Iker se sintió irritado, así que se dirigió a la oficina de Liza y se detuvo en la puerta.

- Hola Liza
Ella alzo la mirada, bajo el volumen de la música y contesto cortante.
- ¿Se te ofrece algo?
- ¿Podrías bajar un poco el volumen o al menos cambiar la canción? Créeme, adoro “More than words” pero después de 5 veces seguidas puede resultar… deprimente
- ¿Ah sí? Disculpa, olvide que cuando estás en la oficina todo te fastidia.
- No Liza, no me fastidia nada, es solo que escuchar una canción tantas veces seguidas me es tedioso.
- bien, me pondré los audífonos y podrás trabajar en paz.

Liza ni siquiera espero a que Iker dijera algo, se coloco los audífonos y volvió la mirada a su ordenador, Iker se retiro confundido y cerró la puerta de su cubículo.

Liza estaba editando algunos artículos sobre la alimentación y el taekwondo, cada 5 minutos revisaba su móvil y su correo electrónico. Samuel llevaba 3 semanas sin dar señales de vida, ella no se consideraba una mujer histérica o desesperada, pero la situación le incomodaba y preocupaba. A estas alturas ya le había mandado varios mails, mensajes de voz  y llamadas sin obtener resultados. Estaba confundida. La puerta de su oficina rechino y ella salió de sus pensamientos. Iker estaba de nuevo parado en la puerta y muy tranquilo le propuso

- ¿Por qué no vamos a cenar algo? Yo ni siquiera he comido y sé que tu tampoco.
- No tengo hambre. Contesto secamente Liza
- De acuerdo, es tarde, al menos permíteme acompañarte a tomar el tren. Se ofreció Iker
- Puedo cuidarme sola Iker, descuida.
- ¿Tienes que ser tan cortante?
- ¿Tienes que ser tan insistente?
- Bien, linda noche Liza, nos vemos.
- Adiós.

En cuanto escucho sonar el ascensor Liza se arrepintió de haber sido tan grosera con Iker, el solo quería ser cortes y ella se estaba portando fatal con alguien que no era culpable de su estado de ánimo.

A la mañana siguiente antes de llegar a la oficina compro un chocolate y le puso un papelito que decía “Lo siento”, lo dejo en el cubículo de Iker, con la esperanza de que lo viera pronto. Su celular comenzó a sonar y ella se emociono, pero regreso casi a la normalidad cuando vio de quien era la llamada.
- Andrés ¿Cómo estás?
- Excelente, pero tú no ¿Qué pasa?
- ¿Cómo sabes que no estoy bien?
- Vaya, para empezar me has saludado diciéndome Andrés y luego me lo has confirmado con tu pregunta.

Liza sonrió, hacia días que no lo hacía, como siempre Andrés lograba confortarla aun a kilómetros de distancia.
- Samuel desapareció, no me contesta las llamas ni los mensajes…
- ¿Qué le hiciste?
- No le he hecho nada en absoluto, el me dijo que estaría distante un tiempo, pero nunca que estaría como desaparecido.
- Ve a buscarlo a su casa, asegúrate de que este bien, antes de sacar tus conclusiones locas, como siempre.
- Se que está bien, tengo a su hermano en Facebook, ha publicado fotos donde sale Samuel y se ve bien.
- Ve a buscarlo a su casa, asegúrate de que está bien, antes de sacar rus conclusiones locas.
- oh, pareces un disco rayado
- y tu pareces una chiquilla de 14 años, búscalo.
- hecho
- hasta pronto
-bye

Con todo el valor que logro acumular a lo largo del día, Liza se encontraba frente a la casa de Samuel, se sentía confundida, temía que Samuel no quisiera verla y eso le dolía, pero no había  ninguna razón para que el no quisiera verla, al mismo tiempo temía que algo grave estuviera pasando. Antes de que sus nervios la hicieran retroceder, toco el timbre. La mamá de Samuel abrió la puerta.
- Buenas noches
- Buenas noches señora, Soy Elizabeth Ibáñez, busco a Samuel.
- Mucho gusto Elizabeth soy Teresa Olmos, la madre de Samuel, el ya no vive aquí.
El corazón de Liza se acelero en ese instante y sintió como si la tierra se abriera debajo de ella. Logro tranquilizarse, justo cuando iba a comenzar a hacer más preguntas apareció detrás de Teresa, Said.
- Hola Liza, que gusto verte.
- Hola Said
Said abrazo a Liza para saludarla, mientras la madre de Samuel desaparecía de la puerta. Liza estaba ahora más confundida y al borde del llanto.
- ¿Qué ocurre Liza?
- Es que yo… yo no sabía que Samuel ya no vivía aquí, no me lo ha dicho, no sé nada de él desde hace 3 semanas.
Said medito unos instantes y le dijo:
- Se que vives cerca, te parece si te acompaño a tu casa y mientras tanto conversamos
Liza asintió y comenzaron a caminar.
- ¿Qué fue lo que te dijo Samuel?
- Solo que tenía algunos inconvenientes y que necesitaba su espacio, pero ha pasado un tiempo considerable y me preocupe.
- Liza, yo no puedo decirte mucho, son cosas de Samuel, sinceramente yo creí que él y tu habían terminado.
- ¿Por qué creíste eso? ¿Acaso el lo menciono? ¿A dónde se fue a vivir y porque se ha ido? Said ayúdame a entender
- No soy la persona indicada para contestar a tus preguntas Liza, en cuanto Samuel se comunique conmigo le diré que te llame. Lo prometo
- ¿El está bien?
- Si Liza, el está bien, eso puedo asegurártelo.
Se despidieron rápidamente y Liza entro a su cuarto, se sentía completamente desubicada, no entendía en absoluto lo que pasaba y estaba al borde del llanto. Su timbre sonó, se miro al espejo para asegurarse de que no se viera muy obvio su estado de ánimo y fue a abrir.
- Hola Liza. Iker estaba frente a ella, sonriendo, pero en cuanto vio a Liza, su cara cambio y todo lo que hizo fue abrazarla.
Liza comenzó a llorar, mientras Iker se limitaba a abrazarla fuertemente en silencio. Paso un largo rato antes de que ella se calmara y se separo al fin.
- ¿Te preparo un té? Pregunto Iker
Liza asintió y lo dejo pasar, cuando Liza finalmente se acabo su té y estuvo más tranquila, se disculpo con Iker.
- Lamento mi comportamiento de estos últimos días y lamento lo que acabas de presenciar, es tan solo que… Liza se detuvo
- Es tan solo que siempre tengo mal tino para llegar contigo… se adelanto a decir Iker
- No, yo no lo veo así. Hoy has sido de mucha ayuda para mí. Gracias por llegar en este momento.
Liza sonrió con tristeza, Iker entendió que debía marcharse y se despidió.
- No importa la hora o el día, si necesitas algo llámame por favor. Le pidió Iker
- Lo hare, lo prometo.
Volvieron a abrazarse y mientras lo hacían, él le susurro al oído.
- Sea lo que sea, pasara Liza, eres una persona muy fuerte y especial, no lo olvides. Cuentas conmigo nena.
- Gracias. Se limito a decir ella.
Cuando finalmente regreso a su cuarto, miro su mail y para su sorpresa había ya un mensaje de Samuel en su bandeja de entrada
DE: Samuel
Para: Liza
Hola Liza,
Sé que has ido a buscarme hoy a mi casa….

Continuara…

“Incluso en los momentos que más solo te sientes, hay alguien a tu lado dispuesto a ayudarte, solo que a veces no somos capaces de distinguirlo, pues no ciega la tristeza o la desesperación”



 Sun-mi L.M.