Liza estaba frente al espejo,
daba los últimos toques a su atuendo de esa noche, un lindo vestido rojo,
zapatillas negras y el cabello suelto. Se sentía linda, hoy era su fiesta de cumpleaños. La reunión de esa noche
era pequeña, así lo decidió ella, solo un grupo de amigos y su familia más cercana.
El timbre sonó y se apresuro a
salir.
- Vaya con que así es como luces
cuando te bañas. Andrés la estaba viendo muy atento de arriba abajo con una
expresión divertida.
- Que gracioso eres. Dijo Liza
fingiendo estar enojada
Andrés extendió los brazos y se
abrazaron fuertemente.
- Me has hecho tanta falta Andy
- Y tú a mí.
Liza se encamino al coche de
Andrés, pero este se detuvo antes de abrir la puerta
- Creo que debería darte tu
regalo ahora, tal vez prefieras dejarlo en casa de una vez
La cara de Liza se ilumino.
- ¿Un regalo? ¿Me trajiste un
regalo?
- Pues es tu cumpleaños.
Andrés saco del coche un bonito
arreglo de flores y se lo dio a Liza.
- Están preciosas
- Si, no te emociones, me las he
encontrado tiradas y pues las recogí para traértelas.
La cara de Liza hizo una mueca de
desaprobación
- Como siempre, arruinas la magia
del momento.
Ambos sonrieron.
- ¿Qué ha pasado con tu novio
fugitivo? Pregunto Andrés mientras conducía
- Nada, se ha ido y yo estoy
tratando de tomarlo de la mejor manera
- Pero…
- Es difícil ¿Por qué se tenía
que ir así? Sin hablarme de frente, sin realmente concluir las cosas, no lo
comprendo, siento como si yo hubiera sido un pasatiempo para él, que se harto y
se fue.
- Bueno Liza, déjalo fluir, el ya
no está, así que ¿De qué te sirve preocuparte o atormentarte?, mejor ocúpate de
ti, de tu vida y de las personas que realmente quieren estar en ella. Dijo
tiernamente Andrés mientras le tomaba la mano.
- ¿Acaso te me estas insinuando?
Pregunto Liza a tono de juego
- No exactamente. El tono de
Andrés se volvió serio y Liza adopto la misma actitud
- Explícame
- Todo a su tiempo
- Explícame
- Liza, eres una persona
extraordinaria y hay personas interesadas en ti, pero tú pareces no darle
importancia a eso, es como si cuando tuvieras enfrente a una persona dispuesta
a entregarse a ti, la rechazaras por miedo a amar, por eso creo que buscas
relaciones como la que tuviste con Samuel, en donde la otra persona muestra
inseguridad en sus sentimientos.
- ¿Estás diciendo que soy
insegura?
- No, estoy diciendo que le temes
al amor real.
- Según tú, ¿Mi amor con Samuel
no fue real?
- Eso solo tú lo sabes, pero
desde mi perspectiva creo que fue más ilusión que amor.
- Es increíble que digas eso
- Increíble es, que defiendas así
una relación que duro unos meses y en donde él se fue de tu vida como un
verdadero patán.
Liza jamás se había sentido
enojada con Andrés, pero en ese momento lo estaba, estaba sumamente enojada.
- Ya llegamos, disfruta tu fiesta
y no me mires con esos ojos asesinos.
Se dibujo una media sonrisa en
los labios de ella.
La fiesta transcurrió con la
normalidad que esperaba Liza, sus amigos le cantaron las mañanitas, hubo
pastel, algunos regalos, que por su puesto en su mayoría fueron libros. Y todos
empezaron a pasar a cantar al karaoke, cuando
toco el turno de ella para cantar eligió “El Último Vals”, canción que le recordaba
Samuel, de alguna manera fue como una despedida de ella para él, aunque no
estuviera para escucharla.
- ¿Me llevas a casa y te invito
un café? Pregunto Liza a Andrés cuando llegaron al estacionamiento.
- No te llevare a casa en esta
ocasión.
- ¿De qué hablas?
- De que tal vez quieras llegar a
casa acompañada de alguien más.
La mirada de Liza siguió la de
Andrés y encontró a Iker, recargado en una esquina del estacionamiento, con un
ramo de rosas rojas en la mano. Andrés se despidió y ella llego hasta donde
estaba Iker.
- Hola Liza ¿Llegue muy tarde?
- No, como siempre has llegado en
el momento más oportuno.
Se miraron fijamente y aunque
nunca antes Liza le había puesto tanta atención, en ese momento le pareció más
apuesto que nunca, el puso sus manos sobre las mejillas de ella y se inclino
para besarla dulcemente, los labios de Iker, eran muy suaves y Liza podía
sentir como sus manos temblaban sobre sus mejillas, finalmente ella extendió los
brazos por encima de los hombros y él, la cargo por la cintura mientras le daba vueltas.
Cuando el beso termino, se quedaron abrazados por un largo rato, mientras el
besaba la frente de ella repetidamente.
- ¿Quieres que te lleve a casa? Finalmente
Iker rompió el silencio
- Si por favor, creo que la carrosa
ya se convirtió en calabaza.
- Bueno, tal vez podamos usar el
escarabajo entonces. Dijo Iker mirando
hacia su coche color rojo
- Deberá comprarme uno de esos
- Si, son geniales.
- Hace bastante tiempo que
esperaba este momento Liza.
- Yo no lo esperaba en realidad
pero, me gusta.
Iker volvió a besarla y ella se
dejo envolver por ese bello momento.
Al llegar a casa de Liza, bajaron
del coche, Iker la cargo, mientras ella fingía patalear y estar en desacuerdo,
se besaron y continuaron jugueteando hasta que él se puso un poco serio, así
que ella dijo:
- Creo que no podre dormir esta
noche. Dijo ella
- Creo que yo tampoco, aunque tal
vez, en mi caso sea a causa de las pesadillas.
- ¿Pesadillas? Se separo ella y
lo miro
- Hola Liza
Ella reconoció la voz de
inmediato y volteo, allí estaba, con la mirada desencajada y un paquete rojo en
las manos.
- Samuel ¿Qué haces aquí?
El se quedo callado, mientras
miraba a Iker
- Vamos, responde la pregunta que
te hizo Liza, yo también quiero saber que haces aquí.
- Eso no te incumbe a ti.
- ¿Acaso no nos has visto desde
que llegamos? Creo que eso deja claro, que me incumbe.
Liza estaba desubicada, le parecía
una película, una muy dramática película. Decidió intervenir antes de que las
cosas se pusieran peor.
- Iker, disculpa, me puedes dejar
a solas con Samuel, yo te llamo mañana temprano.
- No Liza, llámame en cuanto este
individuo se vaya de aquí y después hablamos.
- No voy a hacerle ningún daño.
Dijo Samuel
- Si, eso pensé yo también la
primera vez que te vi, pero me equivoque. Volviendo la mirada a Liza agrego – Cuídate
por favor. Ella asintió y él le dio un beso de despedida.
Cuando finalmente el coche desapareció
por la calle, la mirada de Samuel se suavizo un poco.
- ¿Me puedes explicar que fue
todo eso? ¿Ya es tu novio? ¿Desde cuándo exactamente?
- Creo que aquí la única persona
que tiene mucho que explicar eres tú, todo lo que yo he hecho no te concierne
porque ha sido después de que te fuiste y me terminaste en la manera que lo
hiciste.
Las palabras de Liza dejaron
desarmado a Samuel, quien solo agrego
- Lo siento, pero tuve que
hacerlo así, he venido a buscarte porque sé que es tu cumpleaños, quería darte
una sorpresa, verte, explicarte y lo primero que veo es a ti con alguien más.
- Te fuiste hace 3 meses ¿Exactamente
que esperabas? ¿Qué estuviera sola, llorando en un rincón porque no estabas?
- No, por supuesto que no, pero
tampoco esperaba ya estuvieras tan contenta con alguien más.
- Vaya pues entonces perdón, por
tratar de seguir mi vida después de que te comportaste conmigo como un patán, perdón
por no seguir de luto hasta que regresaras y me pudieras ver triste y llorando,
extrañándote.
- Me lastiman tus palabras
- Y a mí me lastimaron tus
acciones
Liza bajo la mirada, se quedo
callada, Samuel se acerco lentamente y la abrazo, ella se sintió un poco
incomoda y se separo de inmediato.
- Samuel, no puedes esperar que
todo siga igual que cuando te marchaste, las personas que se van, deberían
entender que la vida de los demás no se detiene con su partida, que hay
despedidas que te cambian y hay un momento en el que decides seguir pese a la
ausencia de quien sea.
- Me queda claro que arruine tu
linda y romántica noche. Dijo Samuel viendo el ramo de flores que Liza tenía en
las manos.
- Ha sido una linda noche y
quisiera recordarla así. Si me permites es tarde, debo entrar a casa.
- Entiendo
- ¿Estás bien? Le pregunto Liza,
mientras los ojos de él se humedecían.
- Siempre arruino las mejores cosas
de mi vida, sabes.
- Estamos alterados, tal vez sea
mejor hablar después.
- Liza, me dieron una beca en Italia
para estudiar Gastronomía, la acepte. Solo he regresado para verte y arreglar
algunas cosas que tengo pendientes aquí, en 2 días me iré de nuevo.
Ella se quedo callada parada,
mientras lo veía marcharse, quería detenerlo y hacerle mil preguntas, pero no
pudo, entro a su casa, le envió un mensaje a Iker donde le aseguraba que se
encontraba bien y apago el móvil. Se metió entre las sabanas y se cubrió totalmente,
mientras las lágrimas resbalaban por sus mejillas.
Continuara…
“Si el pasado y el presente se
enfrentan ¿Quién gana?”
Sun-mi L.M.