Liza se encontraba terminando uno
de sus artículos semanales, hacia poco que su jefe le permitió escribir en el periódico,
lo cual la tenia alegre y a la vez con una mayor carga de trabajo pues no abandonaba
la parte de editar escritos. Ella sabía que era buena escribiendo sin embargo
se daba cuenta de que redactar semanalmente una pequeña columna, ya no la
llenaba ni tampoco lo hacia el editar el trabajo de los demás. El sonido de su
celular la sobre salto.
-
Hola amor, estoy a 10 minutos de llegar al cine. ¿Quieres que compre los
boletos de una vez? Pregunto la voz entusiasmada de Samuel
- Me parece excelente idea,
estaré contigo en unos minutos.
Liza pudo reconocer rápidamente a
Samuel desde lejos, tenía esa extraña manera de pararse recargado en la pared,
una pierna flexionada, una mano sosteniendo su libro y la otra metida en la
bolsa de su pantalón. Hoy lucia especialmente atractivo, vaqueros azules,
chaqueta café y tenis negros.
- Hola amor ¿Cómo estás?
- Feliz de librarme del trabajo
por hoy…
- Oh Liza, has roto mi corazón, creí
que estabas feliz por verme
- Ah si eso también
Samuel hizo una mueca de
desaprobación y jalo por la cintura a Liza para besarla apasionadamente.
- La película comienza en una
hora ¿Vamos por un café?
- Claro, vamos amor
- Repite eso…
- Claro, vamos amor
- Suena tan lindo para mis oídos
- Pues también mis labios sienten
lindo al pronunciarlo
Ambos rieron y se dirigieron a la
cafetería, Liza como de costumbre pidió un café Capuchino mientras
Samuel opto por un Té Chai.
- ¿Cuál es tu problema con la
cafeína? Lo cuestiono Liza
- Ninguno pero el Té Chai me
parece delicioso
- Si yo tomo cualquier cosa que
lleve Té siento que estoy enferma
- Bueno pues si yo tomo cafeína
me siento nostálgico, como en un funeral
- ¿Existen funerales donde sirvan Capuchino?
- Lo dudo, pero si un día me
encuentro en uno, llamare y te invitare.
- Eres tan romántico…
- Lo sé, lo sé.
Samuel miro dudoso a Liza, pero
finalmente cambio el tema y le pregunto
- Quisiera saber si ya me has
perdonado por dejarte sola en la obra de teatro.
La cara de Liza se puso seria,
mientras Samuel bajaba la mirada lo cual la hizo sonreír a ella
- Samuel no hay nada que perdonar
entiendo que te surgió un imprevisto aunque aun no me has dicho cual. Por lo de
estar sola, bueno, estaba con Andrés y lo único que me pesa es que no lo
conociste.
- Amor lo lamento de verdad pero
tenemos tiempo para eso, lo conoceré.
Durante toda la película se la
pasaron abrazados y por primera vez ambos estuvieron de acuerdo en que la
película había sido buena.
- Fue un final poco romántico. Dijo
Samuel
- Si, aunque admiro a la
protagonista
- ¿Si? ¿Por qué?
- Pues ya sabes, las
protagonistas generalmente actúan como tontas, es decir, eligen quedarse con el
tipo que las hace sufrir y tener por mejor amigo al que las quiere de verdad.
- ¿Quiere decir que si te hago
sufrir aunque sea un poco me botaras?
Liza se quedo parada un momento,
sabía que esta respuesta era importante.
- No se trata de eso Samuel, es
solo que para mí el amor no tiene porque doler. Tendrá problemas,
inconvenientes, pruebas, pero si se tiene la confianza y comunicación
necesarias todo tiene solución.
- En eso tienes razón.
Samuel se quedo pensativo por
varios minutos, cuando finalmente levanto la mirada, se encontró con la de Liza
y eso lo relajo. De pronto se animo demasiado y le dijo a Liza
- ¿Te gustaría hacer algo más
esta noche?
- ¿Tienes algo en mente?
- Si, me gustaría mostrarte algo
muy especial para mí, el único inconveniente es que… tendríamos que pasar la
noche en ese lugar…
La mirada de Liza hizo reír a
Samuel y se apresuro a decir
- No seas mal pensada Liza, es un
lugar retirado, por eso el ir y venir en una sola noche sería complicado.
- ¿Qué lugar ese? Pregunto Liza,
mientras se reponía del rubor en sus mejillas
- ¿Confías en mi?
- En teoría…
- Bien, en teoría no hagas
preguntas y vamos
- Vamos
Samuel no mentía cuando dijo que
el lugar estaba retirado, llevaban 2 horas de camino y Liza no le veía fin al
viaje. Samuel estaba muy pensativo. La mayor parte del recorrido la hicieron en
silencio.
Una vez que llegaron a su destino
Liza quedo asombrada. Era una casa antigua, con una hermosa fachada de piedra y
rejas color negro, entraron por una pequeña puerta que daba al jardín principal,
donde había diversas plantas y flores. Sobre el pasillo estaban acomodadas
varias mesas hechas de troncos de árboles, los bancos estaban hechos del mismo
material y cada mesa tenía un florero improvisado con una botella y flores de clavel
dentro. Samuel llevo a Liza hasta la
cocina, la cual era antigua, tenia hornos de piedra en las paredes, una gran
mesa de madera en el centro, ollas de barro de todos los tamaños, palitas de
madera, el fregadero era de azulejos amarillos con azul y preciosos cuadros
pintorescos colgaban en una de las paredes principales. Ella estaba encantada y
dijo sin parar de mirar hacia todas direcciones.
- Esta increíble este lugar, pero
no entiendo ¿Qué hacemos aquí Samuel?
- Ya lo veras, ponte cómoda, en
la olla que esta sobre la estufa, hay café con canela, sírvete un poco, espérame
sentadita en una de las mesas del jardín y se muy paciente por favor.
Liza obedeció las indicaciones de
Samuel, se sirvió el café en una taza y se sentó en una de las mesas del
pasillo, estaba ansiosa por saber de qué se trataba todo esto, pero se
tranquilizo y disfruto el café, el cual estaba delicioso.
Unos minutos más tarde salió una
chica de la cocina, vestida de chef.
- Hola Liza, soy María y estaré
atendiéndote esta noche, Samuel me pidió que te advirtiera que no debes hacer
preguntas, que solamente te concentres en disfrutar este momento.
- Mucho gusto María, seguiré la
advertencia de Samuel.
María dejo el primer plato en la
mesa, era crema de elote, la favorita de Liza. Sin prisa pero ansiosamente,
ella comenzó a probarla y le encanto. El segundo platillo fue espagueti sencillo con un poco de crema y queso. El
plato fuerte consistió en una papa al horno, rellena de tocino, queso y otros
ingredientes que Liza no pudo distinguir, pero que le parecieron deliciosos.
Después de tan deliciosa comida,
Samuel salió finalmente de la cocina con el postre en la mano y una carita de
intriga.
- Bueno, dime Liza, ¿Te está
gustando esta experiencia?
- Claro, estoy fascinada, pero
tengo mil preguntas…
- No, nada de preguntas, quiero
que pruebes el postre, es flan, espera no pongas esa cara, se de sobra que no
te gusta el flan, sin embargo he conseguido que este sea diferente y te aseguro
que te gustara.
Liza iba a tomar la pequeña cuchara
para probar el flan, pero Samuel se adelanto, corto un pedacito del postre y se
lo dio en la boca. La cara de ella se ilumino y sonrió
- Samuel, esta delicioso, sabe a
caramelo, es increíble, en verdad me gusta.
Samuel sonrió, le encantaba la forma
en la que Liza se expresaba sobre lo que le gustaba y sobre lo que no, eso era
lo que más adoraba de ella. Se unieron en un largo beso y después de dar las
gracias a María por todas las atenciones, se sentaron en una banca del jardín a
disfrutar el amanecer mientras bebían una taza de café y se abrazaban.
Cuando Liza despertó lo primero que vio fue el
reloj de Samuel indicando las 8:16 am, se desprendió suavemente de los brazos
de él y lo miro con ternura mientras dormía, le acaricio la mejilla y Samuel
despertó con una sonrisa al ver a Liza.
- Creo que es hora de irnos amor
- Creo que sí, pero ¿Quieres
desayunar antes de irnos?
- Claro que si
Se acomodaron en la mesa de la
cocina y se encontraron con la mesa ya servida, al parecer María no dormía.
- Liza, es el momento de las
preguntas, haz todas las que desees
- Samuel, prefiero que tú me lo
expliques, en realidad no sé ni que preguntar, solo puedo agradecerte por estos
momentos tan maravillosos.
- Comenzare diciéndote que a mí
no me gusta la medicina, la estoy estudiando porque mi papá me lo pidió, fue su
requisito para apoyarme económicamente, en su momento no me quedo más remedio
que aceptar y sé que soy bueno en ello, pero no es lo que me apasiona. Hace
unos meses antes de conocerte coincidí con un viejo amigo, el es chef
profesional y me invito a algunos talleres de cocina, asistí y descubrí que
también soy bueno en esto y no solo eso, me fascina. Todo lo que ayer cenaste
lo prepare yo mismo. Estoy decidido a dejar la medicina y dedicarme a la
gastronomía.
Ahora la cara de Liza era un
signo de interrogación. Pero se limito a seguir escuchando a Samuel.
- Se que esto me ocasionara
serios problemas con mi familia Liza, estoy a un año de terminar medicina, se
que puede parecer tonto abandonar algo cuando estás tan cerca de alcanzarlo
pero, simplemente no me siento capaz de seguir ahí, quiero comenzar a vivir mis
sueños, no los de los demás.
Samuel se quedo callado y Liza
entendió que era su turno de hablar.
- Samuel, no es tonto lo que
estás haciendo, es muy valiente. Dejar a lo que has dedicado tantos años para
atreverte a realizar lo que realmente sueñas, me parece la mejor decisión que
puedes tomar y cuentas conmigo.
- No seré doctor Liza, seré Chef,
¿Eso cambia algo entre nosotros?
- Si, cambia algo muy importante
Samuel… ahora el que cocinara serás tú, después de la cena de ayer me queda
claro que yo solo podre ayudarte a poner la mesa.
Ambos rieron por un largo rato,
mientras continuaban desayunando.
El trayecto de regreso le pareció
más corto a Liza, seguían abrazados y en silencio. A decir verdad, entre Liza y
Samuel las palabras no siempre eran necesarias, se sentían unidos el uno al
otro aun sin hablar. Cuando estaban a punto de llegar a la casa de Liza, su móvil
sonó y ella contesto rápidamente.
- Hola
- Hola Liza, perdón si te
interrumpo pero necesito tu ayuda. El lunes tengo una entrevista de trabajo con
tu jefe, me ha pedido que escriba para la columna del periódico, he estado
trabajando en algunos ejemplos pero ninguno me parece suficientemente bueno,
¿Crees que pueda visitarte y me ayudas con eso o nos vemos en algún lugar?
- Hola Iker, voy llegando a casa,
quiero descansar un poco, en cuanto esté lista te llamo y con mucho gusto te
ayudo.
- Gracias, me salvaras la vida
- Hasta entonces
Samuel vio la sonrisa de Liza
mientras hablaba por teléfono y pregunto sumamente intrigado
- ¿Quién era?
- Iker, hermano de la novia de
Armando, un compañero del trabajo.
- aja y en tu vida ¿El es?
- Un amigo, tiene problemas con
unos escritos que le pidieron para una entrevista de trabajo y le ayudare con
su redacción.
- Si es cuñado de Armando, ¿Por
qué no le ayuda él? ¿Por qué te pide ayuda a ti?
- Estoy notando ¿celos? en tus preguntas
- No, para nada, solo creo que
tal vez no necesite ayuda, tal vez sea solo un pretexto para verte
- No lo creo.
- El sabe que tienes novio
¿Verdad?
Liza sintió palidecer, en
realidad Iker y ella nunca habían hablado sobre su vida amorosa. Así que se
limito a decir.
- El y yo no somos tan amigos
como para contarle con quien salgo, lo conocí hace poco y básicamente cuando
hablamos es sobre libros, trabajo y esas cosas.
- Ah mira, contarle con quien
sales, creí que tu y yo no solo salíamos, creí que ya éramos novios…
- Amor, sabes a lo que me
refiero, además no tendrías celos si lo hubieras conocido el día del teatro…
- Espera… creí que al teatro
habías ido con Andrés, Armando y su novia ¿En qué momento apareció Iker? ¿Por qué nunca lo habías mencionado
antes? Y además ¿Sabe dónde vives?
La cara de Samuel era de enojo,
Liza se arrepintió de haber mencionado lo del teatro.
- Bien, escucha con mucha
atención, lo conocí un par de semanas después de ti, salí con él y con sus
amigos una tarde, nos la pasamos bien, como amigos. Después fue cuando tú me
invitaste a salir por primera vez y desde entonces no volví a verlo, fue al
teatro porque la novia de Armando se enfermo y no querían desperdiciar el
boleto, fuimos a cenar, el, Andrés y yo. Eso es todo y sabe donde vivo, porque
el día que salimos con sus amigos, me vino a dejar hasta mi casa.
- Una última pregunta ¿Por qué nunca
le has hablado a él de mí o a mí sobre él?
- El no es tan importante en mi
vida como para mencionártelo ni tampoco tan intimo como para hablarle sobre ti.
-Está bien, disculpa si me altere
un poco, es solo que, fue raro.
- Samuel, solo voy a ayudarlo con
su redacción.
- Si, lo sé. No te preocupes, de
cualquier manera te tendré vigilada
La mirada de Samuel se suavizo y
observaba a Liza de manera divertida
- ah sí, ¿Me pondrás un chip?
- No, no hay necesidad, pero si
yo fuera tú, me andaría con cuidado con ese tipo
- Celos, celos, celos
- Precauciones, consejos,
presentimientos.
Se despidieron con un tierno beso
y un abrazo que se prolongo varios minutos. Liza decidió meterse a bañar y
dormir un poco antes de llamar a Iker. Había sido una velada inolvidable, el chico
del tren le había robado ya el corazón.
“Cuando el amor inunda nuestro ser,
entregamos nuestro corazón”
Continuara…
Sun-mi L.M
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