miércoles, 28 de enero de 2015

El chico del tren… (Capitulo 10: Te amo)

Iker y Liza llevaban bastante tiempo trabajando, los escritos que él tenía que entregar en la entrevista quedaron terminados después de varias horas, ambos estaban agotados.

- Liza, creo que me dará dolor de cabeza de tanto trabajar
- Si eso pasa más vale que te vayas buscando otro trabajo. Ahora que lo pienso podrías explicarme porque un matemático como tu va a buscar empleo para ser columnista en un periódico local, no le encuentro la lógica.
- Se que no la tiene, pero veras, antes de decidirme por las matemáticas como profesión a mí me gustaba mucho escribir, más que nada crónicas deportivas y de eventos masivos como conciertos o aperturas de lugares. Luego conocí más de cerca las matemáticas y me decidí por ellas, solo que ahora eso de ser maestro e investigador no me está ayudando económicamente tanto como quisiera, así que Armando me dijo de la vacante en el periódico y como la oferta es para escribir desde casa, me anime.
- Vaya, así que estarás cubriendo solo eventos foráneos y escribiendo semanalmente.
- Es correcto y estoy casi seguro de que me darán el puesto, solo que ya sabes cómo es tu jefe, debemos seguir el protocolo. También por eso te he pedido ayuda, tu sabes como le gusta el trabajo a él y pues quien mejor que tu para apoyar a este pobre mal pagado docente de números.

Liza sonrió y se llevo las manos al pecho mientras decía
- Me vas a partir el corazón con tu historia
Ambos rieron y finalmente Iker le propuso
- ¿Me dejarías invitarte a comer? Para agradecer la ayuda que me has brindado
- Claro que sí, pero te advierto que te saldrá cara la comida y que será otro día, porque hoy todo lo que quiero es dormir y descansar. Respondió ella con cara muy seria
- bien, la comida me saldrá cara ¿Por qué vas a elegir un lugar caro?
- No, te saldrá cara, porque suelo comer mucho. Dijo ella con cara divertida
- Siendo así no hay problema. Me despido y de nuevo agradezco la enorme ayuda.
- De nada Iker, hasta pronto.

Liza se puso el pijama a pesar de que era temprano, preparo palomitas de maíz y puso una de sus películas favoritas, Titanic, la había visto cientos de veces, sobre todo en navidad, era casi un ritual para ella verla en esa fecha y durante todo el año la podía ver unas 5 veces más. Justo cuando estaba disfrutando de la escena donde Jack y Rose se conocen, el timbre de la puerta sonó. Sin la más mínima prisa y creyendo que sería su madre o hermana quien venía a visitarla, bajo y abrió, cuando se dio cuenta quien estaba detrás de la puerta, quiso que se la tragara la tierra.
- Buenas tardes noches amor, lindo look.
- Samuel, no te esperaba, ¿Pasa algo? Pregunto Liza sintiendo como el calor del bochorno subía hasta sus mejillas, mientras Samuel la miraba de arriba a abajo sumamente divertido.
- Vengo por ti, sé que no te he avisado pero me gustaría que me acompañaras a la presentación musical de alguien.
- ¿Presentación musical?
- Si ¿Aceptas?
- Claro, pero tendrás que esperar a que cambie mi look
- ¿Cuál es el problema con el que traes puesto?
Liza lo fulmino con la mirada, mientras lo dejaba pasar a la casa y el la seguía mirando de forma divertida.
- Espérame aquí, no tardare
- Descuida tomate tú tiempo, es buena hora aun.

Liza no tardo mucho en decidir que ponerse, opto por un vestido casual, mallas y botas negras a juego con su chaqueta. Cuando regreso con  Samuel, el estaba leyendo uno de los tantos libros que había en el mueble de la sala.
- Te ves muy linda. Dijo Samuel mientras cerraba el libro y lo ponía en su lugar.
- Gracias, tú también te ves guapo con ese look
Se dieron un beso largo y se dirigieron a la puerta, cuando salieron a la calle, Liza vio estacionado un coche color negro y mientras cruzaban, Samuel saco las llaves de su bolsillo y quitando los seguros de las puertas, abrió la del copiloto para que Liza subiera al auto.
- ¿Sabes manejar? Pregunto Liza
- Claro, es el auto familiar, lo conozco a la perfección y se porta muy bien
- ¿Y traes tu licencia?
- Vaya creí que mi madre se había quedado en casa preparando la cena.
- Que gracioso 
- Gracias, gracias.

Mientras se dirigían hacia el lugar Samuel puso la novena sinfonía de Beethoven. Esa era una de las cosas que Liza más disfrutaba de la relación con Samuel, sus gustos musicales eran idénticos. Ella se recargo cariñosamente en su hombro, mientras el conducía despacio.
- Lamento haber interrumpido Titanic
- ¿Cómo sabes que estaba viendo Titanic?
- No lo sé, tal vez porque tu estado en Facebook decía DISFRUTANDO TITANIC POR ENÉSIMA VEZ.
Liza comenzó a reír
- Esto es mucho mejor que Titanic
- Eres única Liza, te quiero tanto…
- Y yo a ti Samuel, soy muy feliz a tu lado…

Samuel se detuvo frente a uno de los lugares favoritos de Liza, se trataba de un bar bastante concurrido donde con regularidad tocaban buenas bandas de Rock y música alternativa. Liza se sorprendió de que la llevara a ese lugar considerando que nunca habían hablado de él y le sorprendía aun más que Samuel mostrara tanto interés por ese tipo de música. Cuando entraron al lugar aun había poca gente, solo unas cuantas mesas estaban ocupadas y Samuel la dirigió hacia una de las que tenían el letrero de RESERVADO. Se acomodaron en los pequeños taburetes, uno de los chicos que preparaba los instrumentos musicales sonrió al ver a Samuel y se acerco a saludarle.
- No me lo puedo creer, ¡estás aquí!
- No me lo perdería por nada en el mundo,  te presento a Liza, mi novia.
- Además de todo… ¿Tienes novia? Que increíble
- Hola Liza, soy Said Santillán, el hermano menor de este individuo ósea tu cuñado pequeño
Liza ahogo un grito, Samuel no le había dicho que alguno de sus hermanos tocara en una banda. Se apresuro a saludarlo.
- Hola Said un placer conocerte, soy Elizabeth  Ibáñez  
- ¿Cómo prefieres que te diga yo? Pregunto Said con tono serio
- Liza esta perfecto
- Muy bien entonces te llamare cuñada. Dijo Said con una amplia sonrisa
- Tu siempre tan simpático. Le dijo Samuel
- Tranquilo, solo estoy haciéndola reír, debo saber si ella es divertida o igual de amargada que tu.

Samuel se lanzo hacia Said y comenzaron a pelear en juego. Liza los miraba divertida, hasta que al fin se calmaron y volvieron a la plática.
- Bueno cuñada espero que disfrutes la música y cuando termine todo este evento me des tu opinión.
- Cuenta con eso Said, que todo salga bien.
Said se despidió de ambos y Liza miro fijamente a Samuel.
- ¿Por qué nunca me dijiste que uno de tus hermanos tocaba en una banda?
- Pues nunca se había presentado el tema, además como podrás imaginarte mi padre no es muy feliz con esto, es decir, a pesar de que Said está estudiando Física, a él no le parece que se dedique también a la música, lo considera un vago, lo cual es cierto pero es un vago responsable y estudioso.
- ¿Tus demás hermanos a que se dedican?
- Sebastián estudio Arquitectura, Santiago se dedica a la mecánica automotriz, yo a la medicina por el momento, Seth está estudiando  Bibliotecología y Said te repito, estudia física nuclear.

- Físico y músico, todo un caso. Bromeo Liza
- Si, lo mismo pienso.
La velada fue sumamente agradable para Liza, la música de Said era excelente. Llego a casa después de la media noche y aunque ella estaba sumamente cansada, Samuel le pidió que conversaran un poco antes de despedirse.

Liza preparo dos tazas, una de café y la otra de té. Cuando ambos se sentaron en la sala Samuel comenzó a hablar.
- Liza, solo quiero que sepas que se avecinan cambios en mi vida, pronto hablare con mi padre sobre todo esto de la medicina y gastronomía, no sé qué tanto tiempo me lleve hacerle ver que no es una locura. Necesito que me tengas mucha paciencia.
- Samuel, cuentas conmigo, aunque me gustaría plantearte las cosas de una manera diferente, es decir si tu padre se pone difícil, puedes hacer un trato con él.

La cara de Samuel era un signo de interrogación, así que Liza continuo.
- Te falta menos de un año para terminar medicina, podrías decirle que la terminas, pero en cuanto lo hagas te dedicaras a la gastronomía. Le propuso Liza
- Amor, tu sabes que mi carrera de medicina no se va a acabar en unos meses, tan solo se termina la primera parte, después de eso viene la especialización y todo lo demás.
- Lo sé, pero si lo que quieres es que tu papá entienda y asimile tu decisión, podrías ayudarle a que lo haga poco a poco  en estos meses que te faltan de medicina. Remarco Liza
- Es una buena idea, aunque tengo que analizar ciertas cosas, propuestas, no lo sé. Soy un mar de dudas en este momento. Dame tiempo y discúlpame si en los próximos días estoy distante. La transición será complicada.

Liza se acerco y lo beso, ambos estuvieron abrazados por un largo rato hasta que finalmente Samuel decidió irse y antes de que Liza cerrara la puerta el dijo.
- Te amo Liza
Los ojos de ella brillaron intensamente, mientras sentía que en su rostro se dibujaba una gran sonrisa y de forma casi automática contesto.
- Te amo Samuel

En cuanto cerró la puerta, subió corriendo las escaleras, para ver como el auto de Samuel desaparecía por la calle, el corazón aun le latía con fuerza y la sonrisa no desaparecía de su rostro. Finalmente logro concentrarse un poco y escribió un mensaje en su celular, selecciono el nombre de Andrés para el destinatario y lo envió.

“Andy
Samuel me ama… me lo ha dicho J <3 “

Veinticinco minutos después Andrés contesto el mensaje

“Liza
Gracias por despertarme :-/
¿Estás ocupada en la mañana? Paso por ti y desayunamos
para que me cuentes y yo te cuente algo importante”.

Liza estaba prácticamente dormida cuando leyó el mensaje y solo alcanzo a contestar
“OK”

Liza bajaba lentamente las escaleras de la terminal del tren, a lo lejos veía a Samuel, el parecía pensativo y aun no la había visto, sus miradas se encontraron y el la miro con miedo mientras Liza comenzaba a ver a muchas personas pasar a su lado corriendo y empujándose para alcanzar el tren. Liza vio como Samuel subía al tren y trato de correr para alcanzarlo, pero parecía que por más que iba rápido, no avanzaba. Al fin llego hasta la puerta donde entro Samuel y justo frente a ella las puertas del tren se cerraron. Sintió miedo y lo vio a los ojos, el estaba inexpresivo y aparto la mirada, mientras se giraba para quedar de espaldas hacia ella. Mientras en tren se marchaba Liza sentía que las lágrimas rodaban por sus mejillas…. De pronto un sonido inundo el lugar y sintió como si su cuerpo se fuera flotando a la parte más alta de la estación de trenes…

Liza abrió los ojos y se sentó rápidamente en la cama, busco su  móvil y contesto la llamada.
- Bueno
- No puede ser, ¿Sigues dormida? ¿Ya viste la hora? He estado tocando el timbre de tu casa por varios minutos.
- Andy lo lamento, dame unos minutos y estaré contigo.
Mientras Liza se arreglaba para ir a desayunar con su querido amigo, se sintió aliviada de que su sueño con Samuel, fuera solo eso, un sueño. Tomo su celular y le escribió un mensaje de buenos días antes de salir.

Andrés era su mejor amigo desde hace varios años, también era su paño de lagrimas, siempre que Liza estaba triste o melancólica, solía llamarlo. Solo con escuchar su voz se tranquilizaba. El era un chico solitario, por momentos frío, sumamente distraído y desaliñado. Pero como amigo era el ser más compresivo que Liza conocía, sabia escuchar, hacerla reír y tenía unos hermosos ojos color verde.

Esa mañana Andrés lucia diferente, traía un pantalón de mezclilla azul, tenis negro y una playera de manga larga color negro y se había peinado, se veía guapo, se veía feliz.
- ¿Y ahora porque tan guapo? Pregunto Liza
- Ya vas a empezar, súbete y vayámonos, estoy hambriento y alguien me ha tenido parado aquí más de 1 hora. Reclamo Andrés
- Pues que gente tan desconsiderada, ¿Cómo pueden tenerte aquí esperando tanto tiempo? Dijo ella a modo de juego
- Si como se atreven, debería elegir mejor a mis amistades

Liza lo fulmino con la mirada, mientras avanzaban por las avenidas principales. Llegaron a uno de los lugares favoritos de ambos. Era un restaurante decorado de tal forma que te sentías en la época de la revolución. Ella pidió un desayuno completo y Andrés la imito. Toda la primera parte de la charla estuvo enfocada a Liza y Samuel.

- Desde que lo conocí, algo especial surgió y no me refiero a la primera vez que nos hablamos, si no a la primera vez que nos vimos. Dijo Liza
- Muy bien Liza, solo por favor ten cuidado. El amor es maravilloso, pero no todas las personas son merecedoras de nuestro amor, mientras más lento vayas con una persona, le podrás amar mejor. Paso a paso, si por el contrario comienzas a amar intensamente, de prisa y sin pensar, el amor te sofocara rápidamente y la llama se apagara con cualquier viento.
- Eres tan romántico y realista a la vez Andy. A veces creo que estoy hablando con un seños de 50 años
- ¿Tan mal me veo? Pregunto preocupado Andrés mientras se llevaba las manos a la cara
- No Andy, me refiero a como piensas. Como te expresas.
- Bueno si quieres ya no digo nada entonces.
- uy contigo no se puede, mejor dime ¿Que es lo que me quieres contar?
- Liza,  por cuestiones de trabajo estaré fuera del país  un tiempo, tres meses aproximadamente. Quise desayunar contigo para despedirme, asegurarme de que estas bien y pedirte que cuides a mi gato mientras estoy fuera.
- ¿Tienes un gato?
- Si, desde hace 5 días, estaba abandonado en la calle, le di un poco de comer, me siguió y no puede hacer que me dejara de seguir. Explico Andrés
- oh que bien, por supuesto déjalo en mis manos, estará bien cuidado. Pero dime, ¿Regresaras a tiempo para mi cumpleaños?
- Claro aunque a lo mejor tú haces planes con Samuel y entonces yo saldré sobrando. Dijo él, haciendo  pucheros
- No seas dramático, sabes que para mí es importante que tú estés en esa fecha conmigo. Tal vez organice una pequeña reunión. Dijo Liza
- Muy bien, pues allí estaré, celebrando que te estás haciendo más vieja.
- Gracioso.
Comenzaron  a reír mientras seguían conversando sobre lo que Andrés haría en su viaje y lo que Liza haría en su ausencia.


“Tener un amigo es maravilloso, ser un amigo es invaluable”.

Continuara…

 Sun-mi L.M.

miércoles, 21 de enero de 2015

El chico del tren… (Capitulo 9: Una cita especial).


Liza se encontraba terminando uno de sus artículos semanales, hacia poco que su jefe le permitió escribir en el periódico, lo cual la tenia alegre y a la vez con  una mayor carga de trabajo pues no abandonaba la parte de editar escritos. Ella sabía que era buena escribiendo sin embargo se daba cuenta de que redactar semanalmente una pequeña columna, ya no la llenaba ni tampoco lo hacia el editar el trabajo de los demás. El sonido de su celular la sobre salto.

-  Hola amor, estoy a 10 minutos de llegar al cine. ¿Quieres que compre los boletos de una vez? Pregunto la voz entusiasmada de Samuel
- Me parece excelente idea, estaré contigo en unos minutos.

Liza pudo reconocer rápidamente a Samuel desde lejos, tenía esa extraña manera de pararse recargado en la pared, una pierna flexionada, una mano sosteniendo su libro y la otra metida en la bolsa de su pantalón. Hoy lucia especialmente atractivo, vaqueros azules, chaqueta café y tenis negros.

- Hola amor ¿Cómo estás?
- Feliz de librarme del trabajo por hoy…
- Oh Liza, has roto mi corazón, creí que estabas feliz por verme
- Ah si eso también

Samuel hizo una mueca de desaprobación y jalo por la cintura a Liza para besarla apasionadamente.

- La película comienza en una hora ¿Vamos por un café?
- Claro, vamos amor
- Repite eso…
- Claro, vamos amor
- Suena tan lindo para mis oídos
- Pues también mis labios sienten lindo al pronunciarlo
Ambos rieron y se dirigieron a la cafetería, Liza como de costumbre pidió un café  Capuchino mientras Samuel opto por un Té Chai.

- ¿Cuál es tu problema con la cafeína? Lo cuestiono Liza
- Ninguno pero el Té Chai me parece delicioso
- Si yo tomo cualquier cosa que lleve Té siento que estoy enferma
- Bueno pues si yo tomo cafeína me siento nostálgico, como en un funeral
- ¿Existen funerales donde sirvan Capuchino?
- Lo dudo, pero si un día me encuentro en uno, llamare y te invitare.
- Eres tan romántico…
- Lo sé, lo sé.

Samuel miro dudoso a Liza, pero finalmente cambio el tema y le pregunto
- Quisiera saber si ya me has perdonado por dejarte sola en la obra de teatro.

La cara de Liza se puso seria, mientras Samuel bajaba la mirada lo cual la hizo sonreír a ella
- Samuel no hay nada que perdonar entiendo que te surgió un imprevisto aunque aun no me has dicho cual. Por lo de estar sola, bueno, estaba con Andrés y lo único que me pesa es que no lo conociste.
- Amor lo lamento de verdad pero tenemos tiempo para eso, lo conoceré.

Durante toda la película se la pasaron abrazados y por primera vez ambos estuvieron de acuerdo en que la película había sido buena.
- Fue un final poco romántico. Dijo Samuel
- Si, aunque admiro a la protagonista
- ¿Si? ¿Por qué?
- Pues ya sabes, las protagonistas generalmente actúan como tontas, es decir, eligen quedarse con el tipo que las hace sufrir y tener por mejor amigo al que las quiere de verdad.
- ¿Quiere decir que si te hago sufrir aunque sea un poco me botaras?
Liza se quedo parada un momento, sabía que esta respuesta era importante.
- No se trata de eso Samuel, es solo que para mí el amor no tiene porque doler. Tendrá problemas, inconvenientes, pruebas, pero si se tiene la confianza y comunicación necesarias todo tiene solución.
- En eso tienes razón.

Samuel se quedo pensativo por varios minutos, cuando finalmente levanto la mirada, se encontró con la de Liza y eso lo relajo. De pronto se animo demasiado y le dijo a Liza
- ¿Te gustaría hacer algo más esta noche?
- ¿Tienes algo en mente?
- Si, me gustaría mostrarte algo muy especial para mí, el único inconveniente es que… tendríamos que pasar la noche en ese lugar…
La mirada de Liza hizo reír a Samuel y se apresuro a decir
- No seas mal pensada Liza, es un lugar retirado, por eso el ir y venir en una sola noche sería complicado.
- ¿Qué lugar ese? Pregunto Liza, mientras se reponía del rubor en sus mejillas
- ¿Confías en mi?
- En teoría…
- Bien, en teoría no hagas preguntas y vamos
- Vamos

Samuel no mentía cuando dijo que el lugar estaba retirado, llevaban 2 horas de camino y Liza no le veía fin al viaje. Samuel estaba muy pensativo. La mayor parte del recorrido la hicieron en silencio.

Una vez que llegaron a su destino Liza quedo asombrada. Era una casa antigua, con una hermosa fachada de piedra y rejas color negro, entraron por una pequeña puerta que daba al jardín principal, donde había diversas plantas y flores. Sobre el pasillo estaban acomodadas varias mesas hechas de troncos de árboles, los bancos estaban hechos del mismo material y cada mesa tenía un florero improvisado con una botella y flores de clavel dentro.  Samuel llevo a Liza hasta la cocina, la cual era antigua, tenia hornos de piedra en las paredes, una gran mesa de madera en el centro, ollas de barro de todos los tamaños, palitas de madera, el fregadero era de azulejos amarillos con azul y preciosos cuadros pintorescos colgaban en una de las paredes principales. Ella estaba encantada y dijo sin parar de mirar hacia todas direcciones.
- Esta increíble este lugar, pero no entiendo ¿Qué hacemos aquí Samuel?
- Ya lo veras, ponte cómoda, en la olla que esta sobre la estufa, hay café con canela, sírvete un poco, espérame sentadita en una de las mesas del jardín  y se muy paciente por favor.

Liza obedeció las indicaciones de Samuel, se sirvió el café en una taza y se sentó en una de las mesas del pasillo, estaba ansiosa por saber de qué se trataba todo esto, pero se tranquilizo y disfruto el café, el cual estaba delicioso.
Unos minutos más tarde salió una chica de la cocina, vestida de chef.
- Hola Liza, soy María y estaré atendiéndote esta noche, Samuel me pidió que te advirtiera que no debes hacer preguntas, que solamente te concentres en disfrutar este momento.
- Mucho gusto María, seguiré la advertencia de Samuel.
María dejo el primer plato en la mesa, era crema de elote, la favorita de Liza. Sin prisa pero ansiosamente, ella comenzó a probarla y le encanto. El segundo platillo fue espagueti  sencillo con un poco de crema y queso. El plato fuerte consistió en una papa al horno, rellena de tocino, queso y otros ingredientes que Liza no pudo distinguir, pero que le parecieron deliciosos.
Después de tan deliciosa comida, Samuel salió finalmente de la cocina con el postre en la mano y una carita de intriga.
- Bueno, dime Liza, ¿Te está gustando esta experiencia?
- Claro, estoy fascinada, pero tengo mil preguntas…
- No, nada de preguntas, quiero que pruebes el postre, es flan, espera no pongas esa cara, se de sobra que no te gusta el flan, sin embargo he conseguido que este sea diferente y te aseguro que te gustara.
Liza iba a tomar la pequeña cuchara para probar el flan, pero Samuel se adelanto, corto un pedacito del postre y se lo dio en la boca. La cara de ella se ilumino y sonrió
- Samuel, esta delicioso, sabe a caramelo, es increíble, en verdad me gusta.

Samuel sonrió, le encantaba la forma en la que Liza se expresaba sobre lo que le gustaba y sobre lo que no, eso era lo que más adoraba de ella. Se unieron en un largo beso y después de dar las gracias a María por todas las atenciones, se sentaron en una banca del jardín a disfrutar el amanecer mientras bebían una taza de café y se abrazaban.

Cuando Liza despertó lo primero que vio fue el reloj de Samuel indicando las 8:16 am, se desprendió suavemente de los brazos de él y lo miro con ternura mientras dormía, le acaricio la mejilla y Samuel despertó con una sonrisa al ver a Liza.
- Creo que es hora de irnos amor
- Creo que sí, pero ¿Quieres desayunar antes de irnos?
- Claro que si

Se acomodaron en la mesa de la cocina y se encontraron con la mesa ya servida, al parecer María no dormía.
- Liza, es el momento de las preguntas, haz todas las que desees
- Samuel, prefiero que tú me lo expliques, en realidad no sé ni que preguntar, solo puedo agradecerte por estos momentos tan maravillosos.

- Comenzare diciéndote que a mí no me gusta la medicina, la estoy estudiando porque mi papá me lo pidió, fue su requisito para apoyarme económicamente, en su momento no me quedo más remedio que aceptar y sé que soy bueno en ello, pero no es lo que me apasiona. Hace unos meses antes de conocerte coincidí con un viejo amigo, el es chef profesional y me invito a algunos talleres de cocina, asistí y descubrí que también soy bueno en esto y no solo eso, me fascina. Todo lo que ayer cenaste lo prepare yo mismo. Estoy decidido a dejar la medicina y dedicarme a la gastronomía.
Ahora la cara de Liza era un signo de interrogación. Pero se limito a seguir escuchando a Samuel.
- Se que esto me ocasionara serios problemas con mi familia Liza, estoy a un año de terminar medicina, se que puede parecer tonto abandonar algo cuando estás tan cerca de alcanzarlo pero, simplemente no me siento capaz de seguir ahí, quiero comenzar a vivir mis sueños, no los de los demás.

Samuel se quedo callado y Liza entendió que era su turno de hablar.

- Samuel, no es tonto lo que estás haciendo, es muy valiente. Dejar a lo que has dedicado tantos años para atreverte a realizar lo que realmente sueñas, me parece la mejor decisión que puedes tomar y cuentas conmigo.
- No seré doctor Liza, seré Chef, ¿Eso cambia algo entre nosotros?
- Si, cambia algo muy importante Samuel… ahora el que cocinara serás tú, después de la cena de ayer me queda claro que yo solo podre ayudarte a poner la mesa.
Ambos rieron por un largo rato, mientras continuaban desayunando.

El trayecto de regreso le pareció más corto a Liza, seguían abrazados y en silencio. A decir verdad, entre Liza y Samuel las palabras no siempre eran necesarias, se sentían unidos el uno al otro aun sin hablar. Cuando estaban a punto de llegar a la casa de Liza, su móvil sonó y ella contesto rápidamente.

- Hola
- Hola Liza, perdón si te interrumpo pero necesito tu ayuda. El lunes tengo una entrevista de trabajo con tu jefe, me ha pedido que escriba para la columna del periódico, he estado trabajando en algunos ejemplos pero ninguno me parece suficientemente bueno, ¿Crees que pueda visitarte y me ayudas con eso o nos vemos en algún lugar?
- Hola Iker, voy llegando a casa, quiero descansar un poco, en cuanto esté lista te llamo y con mucho gusto te ayudo.
- Gracias, me salvaras la vida
- Hasta entonces
Samuel vio la sonrisa de Liza mientras hablaba por teléfono y pregunto sumamente intrigado
- ¿Quién era?
- Iker, hermano de la novia de Armando, un compañero del trabajo.
- aja y en tu vida ¿El es?
- Un amigo, tiene problemas con unos escritos que le pidieron para una entrevista de trabajo y le ayudare con su redacción.
- Si es cuñado de Armando, ¿Por qué no le ayuda él? ¿Por qué te pide ayuda a ti?
- Estoy notando ¿celos? en tus preguntas
- No, para nada, solo creo que tal vez no necesite ayuda, tal vez sea solo un pretexto para verte
- No lo creo.
- El sabe que tienes novio ¿Verdad?

Liza sintió palidecer, en realidad Iker y ella nunca habían hablado sobre su vida amorosa. Así que se limito a decir.
- El y yo no somos tan amigos como para contarle con quien salgo, lo conocí hace poco y básicamente cuando hablamos es sobre libros, trabajo y esas cosas.
- Ah mira, contarle con quien sales, creí que tu y yo no solo salíamos, creí que ya éramos novios…
- Amor, sabes a lo que me refiero, además no tendrías celos si lo hubieras conocido el día del teatro…
- Espera… creí que al teatro habías ido con Andrés, Armando y su novia ¿En qué momento apareció  Iker? ¿Por qué nunca lo habías mencionado antes? Y además ¿Sabe dónde vives?

La cara de Samuel era de enojo, Liza se arrepintió de haber mencionado lo del teatro.
- Bien, escucha con mucha atención, lo conocí un par de semanas después de ti, salí con él y con sus amigos una tarde, nos la pasamos bien, como amigos. Después fue cuando tú me invitaste a salir por primera vez y desde entonces no volví a verlo, fue al teatro porque la novia de Armando se enfermo y no querían desperdiciar el boleto, fuimos a cenar, el, Andrés y yo. Eso es todo y sabe donde vivo, porque el día que salimos con sus amigos, me vino a dejar hasta mi casa.
- Una última pregunta ¿Por qué nunca le has hablado a él de mí o a mí sobre él?
- El no es tan importante en mi vida como para mencionártelo ni tampoco tan intimo como para hablarle sobre ti.
-Está bien, disculpa si me altere un poco, es solo que, fue raro.
- Samuel, solo voy a ayudarlo con su redacción.
- Si, lo sé. No te preocupes, de cualquier manera te tendré vigilada

La mirada de Samuel se suavizo y observaba a Liza de manera divertida
- ah sí, ¿Me pondrás un chip?
- No, no hay necesidad, pero si yo fuera tú, me andaría con cuidado con ese tipo
- Celos, celos, celos
- Precauciones, consejos, presentimientos.

Se despidieron con un tierno beso y un abrazo que se prolongo varios minutos. Liza decidió meterse a bañar y dormir un poco antes de llamar a Iker. Había sido una velada inolvidable, el chico del tren le había robado ya el corazón.


“Cuando el amor inunda nuestro ser, entregamos nuestro corazón”

Continuara…

Sun-mi L.M