martes, 25 de noviembre de 2014

El chico del tren… (Capitulo 6: La laguna)


Era una tarde lluviosa, Liza se mantenía ocupada en casa, organizando y revisando, los nuevos artículos para el periódico en el que trabajaba. Vio por enésima vez su nueva foto en la repisa, era de ella junto a Iker, la habían tomado en la fiesta de hace dos semanas. El lucia muy apuesto y con una enorme sonrisa, ella también se veía feliz, sin duda aquel día al lado de Iker fue especial, ahora por cuestiones de trabajo Iker estaba fuera de la ciudad y casi no habían hablado, cosa que ha decir verdad a Liza no la tenía preocupada, pero ciertamente tampoco indiferente del todo. El sonido del celular la saco de sus pensamientos y le dio un giro el corazón cuando leyó aquel mensaje.

“Hola Liza, soy Samuel. ¿Tienes planes para hoy? ¿Podríamos hacer algo cuando pare la lluvia?”
Liza, se quedo muy quieta por unos instantes, acto seguido comenzó a dar saltitos por toda la habitación, leyó unas 4 veces el mensaje, hasta que finalmente, logro concentrarse, se hecho sobre la cama y escribió la respuesta.

“Hola Samuel, me parece excelente el plan, en cuanto pare la lluvia, nos vemos”.

Cuando Liza abrió la puerta, lo primero que vio fue la sonrisa amplia de Samuel, llevaba unos vaqueros ajustados, un camisa blanca con gris a juego con sus tenis y una chaqueta roja. Como siempre pasaba, cuando se volvían a ver, hubo unos instantes de silencio.
- Hola Liza, que gusto verte. Dijo finalmente el
- Hola Samuel, el gusto es mío. Respondió ella

Los dos se encaminaron por la calle, había ya un poco de sol y una brisa fresca que los acompañaba, llevaban días hablando por mensajes de texto y mails, sobre su vida, sus gustos y sus disgustos, pasar tiempo juntos se había vuelto ya casi una rutina. Cualquier cosa era un pretexto para iniciar una conversación, que podía prolongarse por horas.

Ahora caminando juntos, hacia uno de los lugares favoritos de Liza, ella se sentía feliz, el chico del tren, era ya especial para ella y él, la hacía sentir también especial.
- ¿Por qué te gusta tanto este lugar Liza? Pregunto él, mientras miraba la inmensa laguna que tenían en frente, era un lindo lugar, con muchos árboles alrededor,  las flores marchitándose por el otoño y muchas hojas secas cubriendo el suelo.
- Me da mucha tranquilidad, es perfecto para leer, escribir o disfrutar de una buena charla al lado de alguien especial. Respondió ella
Los ojos de él se iluminaron y la vio con mucha ternura. Mientras las mejillas de ella se sonrojaban levemente.
- Gracias por mostrármelo, no tenía idea de que un lugar así, estuviera tan cerca de donde vivo. La miro muy pensativo y continuo..
-No tenía idea de que una persona como tú, vivieran tan cerca de mí. Siempre que te veía me parecías interesante pero nunca imagine cuanto. Concluyo el
- Bueno, yo tampoco tenía idea de muchas cosas, hasta que te conocí. Aseguro ella con un poco de nerviosismo

- A veces cuando piensas que la vida ya no tiene nada nuevo para sorprenderte, pasan este tipo de cosas. Dijo Samuel
- Y entonces no solo la vida te sorprende, si no que uno se sorprende de sí mismo. Continúo Liza.

Mientras caminaban de regreso a casa, Liza se acerco un poco más de lo normal a Samuel y de pronto Samuel la rodeo por la cintura y puso suavemente la cabeza de Liza, sobre su pecho.

Sola, en su habitación aquella noche, Liza se durmió con un solo pensamiento y una sola imagen en su mente, Samuel.

“Pasar tiempo al lado de las personas indicadas, nos puede envolver en una dulce gama de felicidad”

Continuara…

Sun-mi L.M




miércoles, 12 de noviembre de 2014

El chico del tren… (Capitulo 5: ¿Alguien mas?).

Eran las 3 de la tarde y Liza se encontraba fuera del trabajo, era día festivo, así que les habían dado la tarde libre a todos los trabajadores de la editorial, tenia un poco de hambre y considerando el tiempo que le tomaría llegar a su casa, prefirió comer cerca de donde estaba.
Se dirigió a un lugar elegante y se situó en la mesa más oculta posible, el lugar le agradaba desde hace mucho tiempo, era grande, con una decoración que te hacia sentir como en casa y al fondo había una gran librería, podría decirse que para Liza era el lugar perfecto. Se disponía a leer un poco, trabajar en su blog personal y después dar una vuelta a la plaza, todo lo tenia sumamente calculado, eso le agradaba, le hacia sentir segura. De pronto algo interrumpió sus pensamientos…

- Hola, ¿Eres Liza verdad? dijo una chica que la miraba atentamente
- Si, soy yo y tu eres, Laura,la novia de Armando ¿Cierto?, pregunto Liza
- Así es, he venido a buscarle al trabajo, de sorpresa y la sorpresa me la he llevado yo, cuando me dijo el guardia que de ultima hora los han dejado salir temprano. Respondió Laura.
- Si, bueno, ha sido una sorpresa para todos. Dijo Liza
- Ohh que grosera, dijo Laura, te Presento a Iker, mi hermano menor. El chico que se encontraba tras Laura, miro sonriente a Liza y la saludo.
- Hola, un placer Liza, espero que nuestra interrupción no halla sido en mal momento.
- No, para nada, ¿Gustan sentarse? Dijo Liza, esperando que no lo hicieran y boicotearan sus planes de estar sola en su mundo esa tarde.
- Yo paso, solo acompañe hasta aquí a Iker, para que comiera algo, debo ir a buscar a Armando, no se donde se ha metido. Respondió Laura
- Yo estoy muriendo de hambre así que te tomo la palabra Liza. Dijo Iker, mirando intensamente a Liza
Laura se retiro enseguida y ahora estaban Liza e Iker solos.
- ¿Entonces eres escritora igual que mi cuñado Armando?. Pregunto Iker
- No, yo me dedico a editar, se puede decir que yo me encargo de que el trabajo de Armando quede impecable. Respondió Liza
- Vaya tarea la tuya, felicidades. Dijo el y ambos rieron.
La mesera se acerco, Iker pidió lo mismo que estaba comiendo Liza y la platica se extendió por algunas horas.
- Bueno, después de saber que eres Matemático, juegas fútbol y no te gusta el café latte, dime ¿A ti te gusta leer? Pregunto Liza
- Me encanta y suelo venir a este lugar a hacerlo, siempre tienen buenos precios en los libros y es muy tranquilo aquí. Justo ahora estoy leyendo a Julio Verne, la realidad es que son libros fantásticos, no logro entender porque he tardado tanto en decidirme a leerlos.
- Bueno, yo aun no los he leído, no puedo decirte nada al respecto, pero si tengo cierta inquietud por aventurarme al mundo de Verne, por las criticas que he leído acerca de sus libros, creo que era una persona con una imaginación impresionante. Dijo Liza
- Se que es un poco apresurado, no quisiera que lo tomaras a mal, pero, me has caído muy bien, tengo una pequeña reunión, en unos minutos, con unos amigos, bastante cerca de aquí, ¿Te gustaría acompañarme?. Pregunto Iker
- Vaya, no es que lo tome a mal, pero te acabo de conocer y el hecho de ir contigo a conocer también a tus amigos, todo en una misma tarde, es bastante mmm extraño. Respondió Liza
Iker la miro divertido y le dijo
- Usemos un poco la imaginación de Verne, supongamos entonces que hoy rechazas venir con mis amigos, entonces de cualquier modo, te pediré tu número y te invitare a salir, supongamos que aceptas una segunda cita y después una tercera, como por la cuarta salida te invitare a conocerlos de cualquier modo y tu aceptaras, así que, puedes esperar hasta ese entonces o venir con nosotros hoy y convertir la cuarta cita en la primera.
- Me impresiona tu seguridad de que llegaríamos a la cuarta cita. Dijo Liza divertida
- No, mi seguridad se basa a que en si hoy aceptas convertir la cuarta cita en la primera, el numero de las siguientes ni siquiera importara. Respondió el con una sonrisa amplia.
- Bien, acepto entonces con gusto el experimento.
- Perfecto, pues vamos Liza.
- Vamos Iker.
“Personas que vienen y te sacan de tu mundo sin saber si algún día querrás volver a el”
Continuara…
Sun-mi L.M

miércoles, 5 de noviembre de 2014

El chico del tren… (Parte 4: Las primeras palabras)

El chico del tren… (Parte 4: Las primeras palabras)
- Hola. Dijo él mientras la miraba con una sonrisa amplia en su rostro.
- Hola. Respondió ella sobre saltada.
Hubo un silencio, ambos caminaron con la mirada hacia el piso. Ella continúo la conversación.
- ¿Vas a trabajar?
- No, a la escuela. –dijo el mirándola...- ¿Y tú? ¿Vas a la escuela?
- No, voy al trabajo. Respondió ella, mirándolo fijamente.
- ¿En que trabajas? Pregunto él con suma curiosidad.
- Soy editora en un periódico local. ¿Y tú, que estas estudiando?
- Estudio medicina. Respondió el, un poco contrariado, como si algo le estuviera molestando al contestar esta simple pregunta.
Ella dudo antes de decir lo que estaba pensando pero al fin se animo.
- Que interesante y difícil debe ser.
- Pesado. Dijo él.
Mientras el tren avanzaba, ambos se sumergieron de pronto en sus pensamientos, un silencio largo se apodero del momento.
- ¿Te gusta tu trabajo? Pregunto entonces él.
- Si, es excelente, no me imagino haciendo otra cosa, aunque claro, como todo, tiene sus momentos pesados y entonces quiero arrojar todo al piso y correr, pero después de mi semana de vacaciones, creo que hoy tendré mucha pila, para continuar con...
- Claro por eso no te vi toda la semana, estabas de vacaciones… la interrumpió el, pero de pronto la miro, ahora la mirada de ella era de curiosidad y cierta diversión, el se apresuro a decir:
- Quiero decir que no te vi los días que vengo por aquí, es decir no sabía si coincidíamos todos los días, ósea… ¿Tiene mucho que viajas por aquí? Logro preguntar finalmente.
- No, tiene muy poco que cambie de ruta. Respondió ella, mirándolo con mucha atención, mientras las mejillas de él se sonrojaban.
- A todo esto, ¿Cómo te llamas? Lo cuestiono ella.
- Samuel. Dijo él, aliviado de que cambiaran el tema. - ¿Y tú?
- Soy Liza. Contesto ella.
El tren se detuvo en la última estación y ambos se mantuvieron juntos, durante el trayecto para salir a la calle.
- Tengo la sensación de haberte visto antes, aunque no estoy segura. Dijo Liza.
- Yo tengo la seguridad de que te he visto antes Liza, pero nunca habíamos coincidido como ahora. Inquirió él, mirándola fijamente.
Cruzaron la calle y esta vez, antes de tomar cada uno su camino, el dijo.
- Nos vemos mañana.
-Claro, contesto ella con evidente sorpresa y emoción.
Había sido breve la charla, pero ahora Liza estaba segura de dos cosas. Las cuales como siempre, anotaba mentalmente en algún lugar.
* El chico del tren le agradaba.
* Ella le agradaba al chico del tren.
“Las primeras palabras, entre dos personas destinadas a conocerse, suelen ser las más importantes”.
Continuara…
Sun-mi L.M