Sonó el teléfono y ella
se apresuro a contestarlo.
- Bueno
- Hola Liza, ¿Cómo estás?
- Andrés, que gusto
saludarte, Dios, ¿Donde te metes? , siempre es un lío saber de ti, ni porque
soy tu mejor amiga. Le reclamo ella
- Vaya, te llamo y solo
te quejas. ¿Sabes hacer otra cosa?, no sé, tal vez… ALEGRARTE. Dijo Andrés con tono divertido.
- Me alegro, por
supuesto, pero admite que siempre me abandonas. Hizo berrinche ella
- Vale. Me quiero
reivindicar, salgamos hoy en la noche. Propuso el
- La verdad, tengo planes
con Samuel, pero quiero verte, antes de que salgas a un nuevo viaje y te pierdas unos 3 años de mi vista.
- Deja el drama y dime
¿Quién es Samuel? Contesto curioso Andrés
- Vamos mañana por un
café y te cuento a detalle.
- Claro que si Liza, te
veo en la cafetería de siempre. Respondió Andrés
- Hasta entonces Andy. Dijo Liza aguantándose la risa, pues sabía cómo
tomaría Andrés, la pequeña travesura que acababa de hacer.
- ahhh genial, usaste el
maldito diminutivo. Protesto el
- ohhhh usaste la palabra
“maldito”, ¿Donde están sus modales caballero? Le cuestiono ella.
- En el mismo lugar que
tu sentido del humor.
- Hasta mañana Andrés
- jajaja hasta pronto
ENOJONA
Después de un largo
trayecto, Liza llego al punto de encuentro con Samuel. Se trataba de la
biblioteca de la ciudad, donde ambos solían verse últimamente, era un día
esplendido, el sol estaba en su punto más alto y a pesar de ser invierno, el
aire no se percibía fresco. Cuando entro a la biblioteca, el sol la iluminaba
totalmente, lo que hacía que todos los estantes y libros, brillaran.
Liza subió las escaleras
con sumo cuidado, por el miedo a caerse o peor aún, estropear el regalo, para
Samuel.
Cuando llego a la gran
sala, Samuel estaba al otro extremo, aprovechando que él no podía verla, se
detuvo para espiarlo. Samuel llevaba unos vaqueros obscuros, una camisa a
cuadros en tonos azules y una chaqueta negra a juego con sus zapatos. Estaba totalmente
atrapado en la lectura de un libro que para satisfacción de Liza, se trataba de
una de sus recomendaciones, “La Dama de las Camelias”. Liza camino y se sentó
junto a Samuel, que al sentir la presencia de alguien, bajo inmediatamente el
libro y miro a Liza con alegría.
- Hola Preciosa, no te he
visto llegar.
- No te culpo, note que
ese libro te tenía atrapado.
- Realmente me está
gustando, yo esperaba algo más cursi, siendo una recomendación tuya, pero al
parecer Alejandro Dumas, es más trágico que cursi. Dijo él, mirándola muy serio.
Liza lo fulmino con la
mirada y le arrebato el libro, dándole con este un golpecito en la cabeza.
- ¿Cursi yo? no soy tan
cursi y si así fuera, deberías de agradecerlo. Dijo ella con cara de puchero.
Samuel sonrió y la
abrazo, se unieron en un largo y tierno beso.
- Esto es para ti. Dijo
ella apartándose de Samuel y poniendo en sus manos el regalo.
- Liza, muchas gracias,
no era necesario. Aunque claro, se siente bien recibir regalos.
Ambos rieron y Samuel
saco primero la mochila, la cual le encanto, después tomo con mucho cuidado el
libro y al abrir la primera pagina, encontró una pequeña tarjeta que decía:
Querido Samuel:
Gracias por compartir tu
tiempo, tus sonrisas y tu ser, conmigo.
Iluminas de tonos increíbles mi vida.
ATTE: Liza
Samuel sonrió, abrazo
fuertemente a Liza y se besaron por un largo rato.
Pasaron toda la tarde
juntos, comiendo, paseando, peleando por
la película que querían entrar a ver. Al
final Samuel gano la batalla, al recordarle a Liza, su derecho a decidir por
ser el festejado. El camino de regreso a
casa fue largo. Ambos iban cansados y sin embargo se notaban felices, las
personas a su alrededor, solían verlos con cara de ternura, mientras ellos
platicaban o simplemente se miraban.
- Liza, ha sido un día
maravilloso, nunca lo olvidare. Dijo Samuel parado frente a la casa de Liza
- Para mí también ha sido
increíble. Dijo Liza, mientras le acariciaba las mejillas a Samuel.
Por un momento, la mirada
de Samuel le pareció diferente a Liza, como si su brillo se apagara. Estaba a
punto de preguntarle lo que le sucedía, pero Samuel se adelanto.
- Mañana iré de compras
con mi padre, todo el día. No podre venir a verte, pero seguimos en contacto.
- Claro que si, descuida ¿Qué
van a comprar?
- Cosas para reparar la
casa, al parecer mi padre ha decidido que quede todo en orden, antes de año
nuevo. Dijo Samuel
- ¡Año nuevo! Exclamo
Liza
- Si, ya sabes, en mi
familia esas festividades se toman muy en serio. En tu caso, pasan
desapercibidas por lo que veo. Dijo mirando la casa de Liza, donde no figuraba
ningún adorno navideño.
- No es que no lo tomemos
en serio, es que lo hacemos a nuestro estilo. Se defendió Liza
- Bueno, hasta pronto
Liza
- Hasta pronto Samuel
Se despidieron con un
beso y Liza cerró la puerta. Casi en automático, comenzó a vibrar su celular,
miro la pantalla y vio 3 llamadas perdidas de Iker. Por mucho que Iker le
pareciera agradable y fuera una excelente persona. Estaba claro que el interés
de él, no era solo amistoso y Liza estaba ahora con Samuel, se sentía mal de no
contestar al menos la llamada, pero decidió que el silencio era la mejor
respuesta.
Dio un gran suspiro y
dejo que el aparato siguiera sonando mientras ella se preparaba para dormir.
“Todos vivimos momentos
especiales, esos que sin importar donde este ahora la persona con quien los
vivimos, están tatuados en nuestra memoria”
Continuara…
Sun-mi L.M
:O Me encantóoo !! :D ya quiero seguir leyendola.
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