El chico del tren.... (Parte 2:
Miradas)
Se recostó cómodamente en la cama,
observo el techo, lo tenia adornado con muchas estrellas. Comenzó a mirar también
sus repisas, las cuales estaban llenas de fotos, cada una con diferentes
personas, representando alguna etapa de su vida, solo dejaba a la vista,
aquellas que fueran las más importantes.
Estaba quedándose dormida,
nuevamente los ojos negros del chico del tren aparecieron en su mente y ella
sonrió, su memoria le había recordado que esa mañana no fue la primera vez que
se cruzaron en el camino, sin embargo los recuerdos no le alcanzaron para saber
donde le había visto antes. Mientras caía en un profundo sueño, la imagen del
chico se desvaneció en su mar de sueños.
La alarma del despertador la saco
de los brazos de morfeo, se dispuso a arreglarse. Hoy le apetecía acomodar de
diferente manera su cabello, eligió un vestido y unas zapatillas que hacían
juego y pese a que llevaba días sin maquillarse, hoy lo estaba haciendo.
Bajo las escaleras tranquilamente,
tomo el transporte a la misma hora, esta vez consiguió quedar sentada desde que
subió. Coloco los audífonos en su lugar y se envolvió en la música que le gustaba,
cerrando los ojos. Después de un rato, sintió un calor que la recorría, se puso
nerviosa, escucho una voz interna gritándole “voltea”.
Ahí estaba el, asientos atrás. Sus
miradas se encontraron, el corazón de ella acelero.Bajo la mirada y comenzó a hacerse
mil preguntas. Llegando a su destino, bajo lo mas lento que pudo del
transporte. Se subió al tren y el chico de los ojos negros, quedo casi frente a
ella. Ninguno de los dos aparto la vista durante el trayecto, fue como si
mientras el tren atravesara la ciudad, ellos recorrieran con la mirada el mundo
del otro, la esencia del otro.
Esta vez cuando ambos caminaban
juntos, en silencio por el largo pasillo, ella cambio de ultimo momento el
rumbo, un ligero giro a la izquierda, como apartándose de el y a la vez rogando
para si, que el la siguiera. El dudo un instante y al siguiente estaba tras
ella, alcanzándola hábilmente y volviendo a recuperar su paso junto a ella.
Entonces ambos dibujaron una media sonrisa en su rostro.
Al cruzar la calle, ambos se miraron
tímidamente, de nuevo se fueron cada quien por su lado, sin decir una sola
palabra. De nuevo muchas emociones en ella, de nuevo el en su mente, todo el
día.
“A veces, si no tienes las
palabras adecuadas, una simple mirada hablara por ti”
Continuara...
Continuara...
Sun-Mi L.M.