lunes, 12 de agosto de 2019

El chico del tren... (Capitulo 14: ¿Cuánto tiempo sin verte? )

Sentada frente a la ventana, un viejo libro en una mano y en la otra una taza de café, de vez en cuando mirando de reojo el reloj tic toc, tic toc. Suenan las llaves en la puerta y después unos pasos se acercan, ella no voltea esta muy quieta, cierra los ojos y respira hondo.
-Hola cariño. Dice Iker con un tono tibio.
-Hola amor. Repite Liza.
Un silencio inunda la habitación.
- ¿Quieres cenar?
-Ya cené, pero gracias.
Liza se coloca lentamente los audífonos, la música la atrapa. Mientras cierra los ojos se imagina que está lejos, a cientos de kilómetros.
-¿Quieres ver algo en la televisión? Hay una nueva serie que me recomendaron. Pregunta Iker
-No, prefiero ver algo en mi celular, además aún no termino el artículo para esta semana. Dice apresuradamente Liza.
-No hay manera de convivir contigo, siempre escribes, ves tus propios programas o sales con tus amigos, prácticamente estoy solo. Reclama el.
-No lo estarías si quisieras acompañarme a los eventos...
-Son aburridos y además esta el. La interrumpe Iker.
-El tiene un nombre, tú sabes cual es, él se llama Andrés. Responde molesta Liza.
- Tenías que decirlo, siempre es el, terminamos hablando de él.
-Yo no lo he sacado al tema.
- Ni tampoco de tu cabeza.
-¡Basta! Me iré a dormir.
-Si eso quieres...
La puerta se cierra de golpe tras ella, él cierra los puños y no puede evitar golpear la mesa, ella comienza a llorar por dentro, mientras se mete a la cama y se cubre con todas las mantas, quiere dormirse pronto, quiere dejar de sentir, quiere olvidar que existe, al menos por algunas horas.

Continuará...

¿Cómo llegamos a esto?

Sun-Mi Laurie M

lunes, 9 de marzo de 2015

El chico del tren... (Capitulo 13: Fiesta de cumpleaños)


Liza estaba frente al espejo, daba los últimos toques a su atuendo de esa noche, un lindo vestido rojo, zapatillas negras y el cabello suelto. Se sentía linda,  hoy era su fiesta de cumpleaños. La reunión de esa noche era pequeña, así lo decidió ella, solo un grupo de amigos y su familia más cercana.

El timbre sonó y se apresuro a salir.
- Vaya con que así es como luces cuando te bañas. Andrés la estaba viendo muy atento de arriba abajo con una expresión divertida.
- Que gracioso eres. Dijo Liza fingiendo estar enojada
Andrés extendió los brazos y se abrazaron fuertemente.
- Me has hecho tanta falta Andy
- Y tú a mí.

Liza se encamino al coche de Andrés, pero este se detuvo antes de abrir la puerta
- Creo que debería darte tu regalo ahora, tal vez prefieras dejarlo en casa de una vez
La cara de Liza se ilumino.
- ¿Un regalo? ¿Me trajiste un regalo?
- Pues es tu cumpleaños.
Andrés saco del coche un bonito arreglo de flores y se lo dio a Liza.
- Están preciosas
- Si, no te emociones, me las he encontrado tiradas y pues las recogí para traértelas.
La cara de Liza hizo una mueca de desaprobación
- Como siempre, arruinas la magia del momento.
Ambos sonrieron.
- ¿Qué ha pasado con tu novio fugitivo? Pregunto Andrés mientras conducía
- Nada, se ha ido y yo estoy tratando de tomarlo de la mejor manera
- Pero…
- Es difícil ¿Por qué se tenía que ir así? Sin hablarme de frente, sin realmente concluir las cosas, no lo comprendo, siento como si yo hubiera sido un pasatiempo para él, que se harto y se fue.
- Bueno Liza, déjalo fluir, el ya no está, así que ¿De qué te sirve preocuparte o atormentarte?, mejor ocúpate de ti, de tu vida y de las personas que realmente quieren estar en ella. Dijo tiernamente Andrés mientras le tomaba la mano.
- ¿Acaso te me estas insinuando? Pregunto Liza a tono de juego
- No exactamente. El tono de Andrés se volvió serio y Liza adopto la misma actitud
- Explícame
- Todo a su tiempo
- Explícame
- Liza, eres una persona extraordinaria y hay personas interesadas en ti, pero tú pareces no darle importancia a eso, es como si cuando tuvieras enfrente a una persona dispuesta a entregarse a ti, la rechazaras por miedo a amar, por eso creo que buscas relaciones como la que tuviste con Samuel, en donde la otra persona muestra inseguridad en sus sentimientos.
- ¿Estás diciendo que soy insegura?
- No, estoy diciendo que le temes al amor real.
- Según tú, ¿Mi amor con Samuel no fue real?
- Eso solo tú lo sabes, pero desde mi perspectiva creo que fue más ilusión que amor.
- Es increíble que digas eso
- Increíble es, que defiendas así una relación que duro unos meses y en donde él se fue de tu vida como un verdadero patán.

Liza jamás se había sentido enojada con Andrés, pero en ese momento lo estaba, estaba sumamente enojada.
- Ya llegamos, disfruta tu fiesta y no me mires con esos ojos asesinos.
Se dibujo una media sonrisa en los labios de ella.
La fiesta transcurrió con la normalidad que esperaba Liza, sus amigos le cantaron las mañanitas, hubo pastel, algunos regalos, que por su puesto en su mayoría fueron libros. Y todos empezaron a pasar a cantar al karaoke,  cuando toco el turno de ella para cantar eligió  “El Último Vals”, canción que le recordaba Samuel, de alguna manera fue como una despedida de ella para él, aunque no estuviera para escucharla.
- ¿Me llevas a casa y te invito un café? Pregunto Liza a Andrés cuando llegaron al estacionamiento.
- No te llevare a casa en esta ocasión.
- ¿De qué hablas?
- De que tal vez quieras llegar a casa acompañada de alguien más.

La mirada de Liza siguió la de Andrés y encontró a Iker, recargado en una esquina del estacionamiento, con un ramo de rosas rojas en la mano. Andrés se despidió y ella llego hasta donde estaba Iker.
- Hola Liza ¿Llegue muy tarde?  
- No, como siempre has llegado en el momento más oportuno.

Se miraron fijamente y aunque nunca antes Liza le había puesto tanta atención, en ese momento le pareció más apuesto que nunca, el puso sus manos sobre las mejillas de ella y se inclino para besarla dulcemente, los labios de Iker, eran muy suaves y Liza podía sentir como sus manos temblaban sobre sus mejillas, finalmente ella extendió los brazos por encima de los hombros y él, la  cargo por la cintura mientras le daba vueltas. Cuando el beso termino, se quedaron abrazados por un largo rato, mientras el besaba la frente de ella repetidamente.
- ¿Quieres que te lleve a casa? Finalmente Iker rompió el silencio
- Si por favor, creo que la carrosa ya se convirtió en calabaza.
- Bueno, tal vez podamos usar el escarabajo entonces.  Dijo Iker mirando hacia su coche color rojo
- Deberá comprarme uno de esos
- Si, son geniales.
- Hace bastante tiempo que esperaba este momento Liza.
- Yo no lo esperaba en realidad pero, me gusta.
Iker volvió a besarla y ella se dejo envolver por ese bello momento.
Al llegar a casa de Liza, bajaron del coche, Iker la cargo, mientras ella fingía patalear y estar en desacuerdo, se besaron y continuaron jugueteando hasta que él se puso un poco serio, así que ella dijo:
- Creo que no podre dormir esta noche. Dijo ella
- Creo que yo tampoco, aunque tal vez, en mi caso sea a causa de las pesadillas.
- ¿Pesadillas? Se separo ella y lo miro

- Hola Liza
Ella reconoció la voz de inmediato y volteo, allí estaba, con la mirada desencajada y un paquete rojo en las manos.
- Samuel ¿Qué haces aquí?
El se quedo callado, mientras miraba a Iker
- Vamos, responde la pregunta que te hizo Liza, yo también quiero saber que haces aquí.
- Eso no te incumbe a ti.
- ¿Acaso no nos has visto desde que llegamos? Creo que eso deja claro, que me incumbe.

Liza estaba desubicada, le parecía una película, una muy dramática película. Decidió intervenir antes de que las cosas se pusieran peor.
- Iker, disculpa, me puedes dejar a solas con Samuel, yo te llamo mañana temprano.
- No Liza, llámame en cuanto este individuo se vaya de aquí y después hablamos.
- No voy a hacerle ningún daño. Dijo Samuel
- Si, eso pensé yo también la primera vez que te vi, pero me equivoque. Volviendo la mirada a Liza agrego – Cuídate por favor. Ella asintió y él le dio un beso de despedida.
Cuando finalmente el coche desapareció por la calle, la mirada de Samuel se suavizo un poco.
- ¿Me puedes explicar que fue todo eso? ¿Ya es tu novio? ¿Desde cuándo exactamente?
- Creo que aquí la única persona que tiene mucho que explicar eres tú, todo lo que yo he hecho no te concierne porque ha sido después de que te fuiste y me terminaste en la manera que lo hiciste.
Las palabras de Liza dejaron desarmado a Samuel, quien solo agrego
- Lo siento, pero tuve que hacerlo así, he venido a buscarte porque sé que es tu cumpleaños, quería darte una sorpresa, verte, explicarte y lo primero que veo es a ti con alguien más.
- Te fuiste hace 3 meses ¿Exactamente que esperabas? ¿Qué estuviera sola, llorando en un rincón porque no estabas?
- No, por supuesto que no, pero tampoco esperaba ya estuvieras tan contenta con alguien más.
- Vaya pues entonces perdón, por tratar de seguir mi vida después de que te comportaste conmigo como un patán, perdón por no seguir de luto hasta que regresaras y me pudieras ver triste y llorando, extrañándote.
- Me lastiman tus palabras
- Y a mí me lastimaron tus acciones
Liza bajo la mirada, se quedo callada, Samuel se acerco lentamente y la abrazo, ella se sintió un poco incomoda y se separo de inmediato.
- Samuel, no puedes esperar que todo siga igual que cuando te marchaste, las personas que se van, deberían entender que la vida de los demás no se detiene con su partida, que hay despedidas que te cambian y hay un momento en el que decides seguir pese a la ausencia de quien sea.
- Me queda claro que arruine tu linda y romántica noche. Dijo Samuel viendo el ramo de flores que Liza tenía en las manos.
- Ha sido una linda noche y quisiera recordarla así. Si me permites es tarde, debo entrar a casa.
- Entiendo
- ¿Estás bien? Le pregunto Liza, mientras los ojos de él se humedecían.
- Siempre arruino las mejores cosas de mi vida, sabes.
- Estamos alterados, tal vez sea mejor hablar después.
- Liza, me dieron una beca en Italia para estudiar Gastronomía, la acepte. Solo he regresado para verte y arreglar algunas cosas que tengo pendientes aquí, en 2 días me iré de nuevo.

Ella se quedo callada parada, mientras lo veía marcharse, quería detenerlo y hacerle mil preguntas, pero no pudo, entro a su casa, le envió un mensaje a Iker donde le aseguraba que se encontraba bien y apago el móvil. Se metió entre las sabanas y se cubrió totalmente, mientras las lágrimas resbalaban por sus mejillas.


Continuara…

“Si el pasado y el presente se enfrentan ¿Quién gana?”


 Sun-mi L.M.

viernes, 27 de febrero de 2015

El chico del tren... (Capitulo 12: Sin sentido)


DE: Samuel
Para: Liza

Hola Liza,
Sé que has ido a buscarme hoy a mi casa. No sé por dónde iniciar, ni como disculparme, deje que las cosas avanzaran demasiado y no supe cómo detenerlas. Liza, en este momento de mi vida estoy pasando por cambios fuertes y sería egoísta de mi parte pedirte tiempo.

Te agradezco lo  que compartimos, los lindos momentos que vivimos, pero es necesario decirte adiós, mi vida esta revuelta, tengo mucho que resolver, por favor discúlpame y nunca dudes del cariño que siento por ti.

Te deseo lo mejor Liza, eres una mujer maravillosa, una chica especial.

Adiós.

Por unos minutos el mundo de Liza pareció detenerse, se quedo mirando hacia la pantalla y leyó un par de veces más el mensaje, cerro bruscamente el ordenador y se acomodo en su cama, con las piernas flexionadas y la cabeza clavada en sus rodillas, lagrimas escurrían por sus mejillas, algo golpeaba su pecho con fuerza, preguntas inundaban su mente y los recuerdos del pasado aparecían en forma de avalancha. No supo en qué momento se quedo dormida, cuando su alarma sonó no tenía ganas de levantarse, se obligo a hacerlo. Se obligo a bañarse, cambiarse, tomar el transporte y subir al tren, ese tren en el que lo conoció y donde ya no estaba “El chico del tren…”.

Los días comenzaron a transcurrir de manera mecánica para Liza, trabajo, casa, casa, trabajo. Tenía ganas de contestar el mensaje de Samuel y decirle lo patán que se había visto al terminar de esa manera su relación, pero también tenía ganas de contestar y decirle que pese a todo contaba con ella, que lo quería y sobre todo que lo extrañaba. Ninguna de las dos opciones le parecía adecuada. La forma en la que Samuel se había ido de su vida le resultaba tan absurda como lo sería cualquiera de las respuestas que ella podía dar a un mensaje en el que claramente la otra persona le estaba diciendo que no la quería en su vida.

Esa tarde Iker la llamo, como lo había estado haciendo todos los días desde el incidente en el que Liza termino llorando en sus brazos.

- Hola Liza ¿Cómo estás?
- Hola Iker muy bien, gracias
- Me preguntaba si tienes algo que hacer hoy, ya sabes es sábado, es media tarde, podríamos ir al cine, a pasear, a tomar algo…

- En realidad, tengo un compromiso familiar, es cumpleaños de mi hermana iré a su fiesta. Explico Liza
- Bueno, me parece excelente que vayas con tu familia, eso te confortara. Contesto Iker
Liza se quedo pensando por unos instantes y finalmente se animo a proponer
- ¿Por qué no vienes conmigo a la fiesta?
- Claro que si Liza. El tono de entusiasmo en Iker, hizo que Liza se arrepintiera de inmediato de haberle invitado, pero ya era muy tarde para dar marcha atrás.
- ¿A qué hora paso por ti?
- En una hora
- Ahí estaré.
El  camino hacia la casa de la mamá de Liza, era corto pero para ella se tornaba lento al ir con Iker, siempre lograba hacerla sentir  rara, nunca sabía exactamente cómo actuar cuando estaba cerca.
- Estas muy callada
- Solo pensaba…
- Entonces últimamente piensas mucho
Ambos rieron y ella se sintió con unas ganas inmensas de sincerarse con alguien.
- He estado triste, mi relación con mi novio se acabo de una manera extraña y me siento desubicada.
Iker estaciono el coche, apago el motor y la miro fijamente.
- ¿Cuánto tiene que paso eso?
- ¿Recuerdas el día que fuiste a mi casa y termine llorando?
- Por supuesto…
- Después de que te fuiste llego un correo de él, donde me decía que era necesario terminar, que tenía muchos conflictos en su vida y prefería así las cosas.
Los ojos de Iker se quedaron fijos en Liza, ella estaba callada y esperaba que Iker continuara la conversación, finalmente lo hizo.
- ¿Le has contestado ese correo?
- No, ¿Para qué? El fue muy claro, contestarle no tendría sentido.
- Lo tendría para ti, cerrarías ese capítulo, si te estás sintiendo mal desde ese día, es porque tu quieres contestarle, pero no te atreves.
- ¿Es patético no?
- No, no lo es. Supongo que es lo que llaman AMOR. Liza, yo te conocí hace  meses y entonces eras una mujer alegre, con muchos sueños, metas y una vida tranquila, no permitas que nada ni nadie te quite eso, el se fue, tu no. Esta es tu vida y solo a ti te corresponde darle el rumbo. Solo quisiera verte bien, volver a ver ese brillo en tu mirada, leer tus artículos y sentir tu esencia en ellos, ir al trabajo y encontrarme con esa sonrisa enorme en tu rostro…

Liza se ruborizo un poco, al mismo tiempo Iker tenía razón, llevaba bastantes días en una tristeza absurda, el se había ido pero ella estaba allí y los planes del futuro no dependían de quien estuviera a su lado, si no de ella misma.

Se limpio las pequeñas lagrimas que apenas se asomaban por sus ojos.

- Es tiempo de divertirnos un poco.
- Perfecto

Cuando llegaron a la fiesta, la madre de Liza los recibió con un enorme gusto. Presento a Iker a la mayoría de los invitados y cuando Liza vio a su hermana, ambas se abrazaron efusivamente, se querían mucho y aunque el tiempo que pasaban era escaso,  siempre lo disfrutaban al máximo.

- Liza, que bueno que has venido y que interesante conocer a tu novio al fin, hola Samuel, soy Alexa la hermana consentida y única de tu novia.

Iker sonrió mirando a Liza, mientras ella quería que en ese momento se la tragase la tierra, con toda la pena que le recorría el cuerpo, dijo.

- Alexa, el es Iker, un querido amigo, Samuel y yo ya no estamos juntos.

Ahora la ruborizada era Alexa, se disculpo con Iker y le dijo muy seria a Liza:

- ok, solo por hoy no diré más, quiero disfrutar mi cumpleaños pero tú y yo hablaremos seriamente, es increíble que no me hayas contado nada, a penas te visite la semana pasada y no me has contado nada ¿o aun no había ocurrido? En fin… Iker una disculpa de nuevo y espero disfruten el pequeño festejo. Alexa se fue dejándolos solos.

- Iker, yo también lamento la confusión, no le había dicho a mi familia lo de mi ex, no quiero que pregunten.
- Son tu familia, es normal que pregunten y se preocupen por ti, en cuanto a mí, vaya, pues el mal sabor de la confusión se me ha pasado solo de ver como tu hermana menor te regaña a ti, por no contarle las cosas.

Liza lo fulmino con la mirada

- Solo es 3 años menor que yo.
- Con esos  es suficiente.
Mientras avanzaba la noche, la familia de Liza, hizo una fogata y comenzaron a cantar y a tocar la guitarra, para sorpresa de ella, Iker no solo sabia tocar la guitarra si no que cantaba excelente, mientras lo escuchaba interpretar “Love me do” por primera vez en estos días se sintió realmente feliz consigo misma y se prometió visitar más a su familia.

En el transcurso de los días siguientes, Liza estuvo más tranquila, había determinado no responder al mensaje de Samuel, pues a ella no le gustaba tratar asuntos de esa índole por internet, tal vez algún día vería de nuevo a Samuel y podrían hablar, tal vez no. Trataba de pensar lo menos posible en el, aunque era difícil, en los meses que estuvieron juntos, compartieron cosas, lugares, sentimientos y momentos muy bellos. Todas las mañana Liza lo buscaba con la mirada en el tren, pero él nunca aparecía, revisaba su mail y no encontraba un correo suyo. Poco a poco se iba haciendo a la idea de que ya no estaba, en ocasiones llegaba a preguntarse si realmente había existido un chico llamado Samuel, al cual conoció en el tren y fue su novio. Las fotografías que aun tenia, los detalles que le había obsequiado, sumados a los mensajes de texto, mails y cartas, le recordaban que si, el existía, pero ya no estaba con ella.

Era viernes por la tarde, ella decidió no ir directo a casa después del trabajo, se dirigió a su cafetería favorita y pidió una cena ligera. Unos minutos más tarde vio entrar a Iker al lugar y se alegro, justo cuando estaba por levantarse para saludarlo, una chica salió detrás de él y se sentaron juntos. Parecían muy divertidos, ella no paraba de reír y el se veía contento ¿De dónde había salido esa chica? ¿Por qué Iker nunca le menciono que salía con alguien? ¿Sería su novia? Liza puso un alto a todas las preguntas que salían disparadas de su mente y se convenció a si misma de que cualquiera que fueran las respuestas,  a ella no le importaba porque Iker era solo su amigo y ni siquiera su amigo más cercano, tan solo un buen conocido tal vez. Siguió disfrutando de su cena, pero se apresuro más de lo habitual para irse. Justo cuando termino de pagar en la caja y salió a la calle, alguien la tomo del brazo.

- Liza, caminas muy rápido, por poco y no te alcanzo.
- Hola Iker, que sorpresa ¿De dónde has salido?
Iker, la miro intrigado y medio sonrió.
- Liza, no me quieras engañar, me has visto desde que entre a la cafetería y me has ignorado, si no quieres que te hable más, está bien, pero esperaría que fueras más honesta y directa.
- No te ignore, solo te vi acompañado y no quise ser imprudente.
- ¿Imprudente? Se supone que somos amigos, los amigos nunca son imprudentes y no es solo eso, de verdad creo que yo no te simpatizo en realidad, eres fría conmigo y para colmo parece que siempre que nos encontramos es un mal momento.

Liza se quedo callada, mientras Iker daba la media vuelta y se alejaba. Se sentía extrañamente mal por lo sucedido ¿A qué se refería con fría? Camino hasta la estación del tren y durmió durante todo el recorrido, más tarde cuando ya estaba a punto de dormir, decidió hacer una llamada.

- ¿Liza?
- ¿Quién mas puede ser? ¿No apareció mi nombre cuando sonó tu móvil?
- Bueno, solo confirmaba
- ¿Qué haces?
- Estoy tumbada en mi cama, viendo la TV ¿Y tú?
- Justo lo mismo, hermanas teníamos que ser
Alexa se rio de forma exagerada
- ¿Tienes algo que hacer mañana?
- Déjame checar mi agenda…
- Oye, tú no llevas una agenda.
- Vaya, eso explica porque se me olvidan tantos compromisos, deberías regalarme una en navidad.
- hagamos algo mañana, cine, caminata, lo que quieras…
- De acuerdo y planearemos tu fiesta de cumpleaños
- No quiero hacer nada para mi cumpleaños
- Si, como sea, igual la tendrás.
- Hasta mañana, iré por ti a casa de mi madre a las 12
-  Te espero

Liza decidió llevar a su hermana a una exposición de arte, sabía que le agradaría. Pasaron toda la tarde viendo cuadros, diseños y figuras, al final acordaron ir a un bar muy famoso en el centro de la ciudad. El lugar se ubicaba en una calle muy concurrida, pero nunca estaba lleno. Ambas pidieron cerveza preparada y bocadillos de queso.

-Te extrañaba Liza
- Yo también a ti
- ¿Qué paso con Samuel?
Liza dio un largo suspiro
- Se fue a no sé donde, no sé exactamente la causa y  me termino por correo
- Que patán. No me mires así, es la verdad, debió al menos terminar en persona contigo.
- No le he contestado el correo
- Ja ¿Por qué lo harías? Ósea ni modo que le digas “Querido Samuel, gracias por ser un cobarde y cortarme por este medio”. Ese tipo no se merece ni que lo etiquetes en un video gracioso por Facebook.
- Dejemos el tema
- Lo siento, como siempre creo que me estoy ocupando más de mis emociones que de las tuyas, pero Liza, eres mi hermana y no me gusta que ninguna persona se porte mal contigo. No te lo mereces.
- A veces creo que tengo hermano en vez de hermana.
Las dos comenzaron a reír y a hablar sobre la próxima graduación de Alexa y la fiesta de cumpleaños de Liza.

Cuando Liza estaba sola en casa, recordó el incidente con Iker, no le gusto nada lo que él había dicho, pero tal vez tenía un poco de razón. De cualquier forma ella no se sentía bien sabiendo que él estaba molesto, en las últimas semanas había sido prácticamente su única compañía.

Escribió un mensaje en su móvil y pulso enviar:
“Hola Iker, te deseo una linda noche”.

De manera casi automática recibió una respuesta

“Hola Liza, gracias, linda noche para ti también”.

Entonces ella se animo a contestar

“¿Sigues molesto por lo del otro día?”

Iker escribió

“Imposible estar enojado contigo por mucho tiempo, pero a la vez, nunca se que hacer contigo, eres un enigma para mí”.

Finalmente Liza escribió

“Bueno, ya tenemos algo en común, tú también eres un enigma para mí”.

Liza se quedo dormida profundamente, su ultimo pensamiento fueron aquellos ojos negros que la atrapaban ¿Dónde estarás ahora Samuel? ¿Te volveré a ver algún día? El tiempo tendrá las respuestas.


 Continuara…

“El amor no se mide por el tiempo que pasamos con las personas, si no en la fuerza inmensa que nos invade cuando las sentimos”



 Sun-mi L.M.

martes, 17 de febrero de 2015

El chico del tren... (Capitulo 11: ¿Dónde estás?).


Iker estaba tratando de concentrarse por última vez en la escritura de su crónica semanal, hoy se encontraba en la oficina para asegurarse de que fuera entregada a tiempo. Al lado de su pequeño cubículo estaba Liza, trabajando en lo propio y con el volumen de la música alto. La canción ya se había repetido 5 veces, Iker se sintió irritado, así que se dirigió a la oficina de Liza y se detuvo en la puerta.

- Hola Liza
Ella alzo la mirada, bajo el volumen de la música y contesto cortante.
- ¿Se te ofrece algo?
- ¿Podrías bajar un poco el volumen o al menos cambiar la canción? Créeme, adoro “More than words” pero después de 5 veces seguidas puede resultar… deprimente
- ¿Ah sí? Disculpa, olvide que cuando estás en la oficina todo te fastidia.
- No Liza, no me fastidia nada, es solo que escuchar una canción tantas veces seguidas me es tedioso.
- bien, me pondré los audífonos y podrás trabajar en paz.

Liza ni siquiera espero a que Iker dijera algo, se coloco los audífonos y volvió la mirada a su ordenador, Iker se retiro confundido y cerró la puerta de su cubículo.

Liza estaba editando algunos artículos sobre la alimentación y el taekwondo, cada 5 minutos revisaba su móvil y su correo electrónico. Samuel llevaba 3 semanas sin dar señales de vida, ella no se consideraba una mujer histérica o desesperada, pero la situación le incomodaba y preocupaba. A estas alturas ya le había mandado varios mails, mensajes de voz  y llamadas sin obtener resultados. Estaba confundida. La puerta de su oficina rechino y ella salió de sus pensamientos. Iker estaba de nuevo parado en la puerta y muy tranquilo le propuso

- ¿Por qué no vamos a cenar algo? Yo ni siquiera he comido y sé que tu tampoco.
- No tengo hambre. Contesto secamente Liza
- De acuerdo, es tarde, al menos permíteme acompañarte a tomar el tren. Se ofreció Iker
- Puedo cuidarme sola Iker, descuida.
- ¿Tienes que ser tan cortante?
- ¿Tienes que ser tan insistente?
- Bien, linda noche Liza, nos vemos.
- Adiós.

En cuanto escucho sonar el ascensor Liza se arrepintió de haber sido tan grosera con Iker, el solo quería ser cortes y ella se estaba portando fatal con alguien que no era culpable de su estado de ánimo.

A la mañana siguiente antes de llegar a la oficina compro un chocolate y le puso un papelito que decía “Lo siento”, lo dejo en el cubículo de Iker, con la esperanza de que lo viera pronto. Su celular comenzó a sonar y ella se emociono, pero regreso casi a la normalidad cuando vio de quien era la llamada.
- Andrés ¿Cómo estás?
- Excelente, pero tú no ¿Qué pasa?
- ¿Cómo sabes que no estoy bien?
- Vaya, para empezar me has saludado diciéndome Andrés y luego me lo has confirmado con tu pregunta.

Liza sonrió, hacia días que no lo hacía, como siempre Andrés lograba confortarla aun a kilómetros de distancia.
- Samuel desapareció, no me contesta las llamas ni los mensajes…
- ¿Qué le hiciste?
- No le he hecho nada en absoluto, el me dijo que estaría distante un tiempo, pero nunca que estaría como desaparecido.
- Ve a buscarlo a su casa, asegúrate de que este bien, antes de sacar tus conclusiones locas, como siempre.
- Se que está bien, tengo a su hermano en Facebook, ha publicado fotos donde sale Samuel y se ve bien.
- Ve a buscarlo a su casa, asegúrate de que está bien, antes de sacar rus conclusiones locas.
- oh, pareces un disco rayado
- y tu pareces una chiquilla de 14 años, búscalo.
- hecho
- hasta pronto
-bye

Con todo el valor que logro acumular a lo largo del día, Liza se encontraba frente a la casa de Samuel, se sentía confundida, temía que Samuel no quisiera verla y eso le dolía, pero no había  ninguna razón para que el no quisiera verla, al mismo tiempo temía que algo grave estuviera pasando. Antes de que sus nervios la hicieran retroceder, toco el timbre. La mamá de Samuel abrió la puerta.
- Buenas noches
- Buenas noches señora, Soy Elizabeth Ibáñez, busco a Samuel.
- Mucho gusto Elizabeth soy Teresa Olmos, la madre de Samuel, el ya no vive aquí.
El corazón de Liza se acelero en ese instante y sintió como si la tierra se abriera debajo de ella. Logro tranquilizarse, justo cuando iba a comenzar a hacer más preguntas apareció detrás de Teresa, Said.
- Hola Liza, que gusto verte.
- Hola Said
Said abrazo a Liza para saludarla, mientras la madre de Samuel desaparecía de la puerta. Liza estaba ahora más confundida y al borde del llanto.
- ¿Qué ocurre Liza?
- Es que yo… yo no sabía que Samuel ya no vivía aquí, no me lo ha dicho, no sé nada de él desde hace 3 semanas.
Said medito unos instantes y le dijo:
- Se que vives cerca, te parece si te acompaño a tu casa y mientras tanto conversamos
Liza asintió y comenzaron a caminar.
- ¿Qué fue lo que te dijo Samuel?
- Solo que tenía algunos inconvenientes y que necesitaba su espacio, pero ha pasado un tiempo considerable y me preocupe.
- Liza, yo no puedo decirte mucho, son cosas de Samuel, sinceramente yo creí que él y tu habían terminado.
- ¿Por qué creíste eso? ¿Acaso el lo menciono? ¿A dónde se fue a vivir y porque se ha ido? Said ayúdame a entender
- No soy la persona indicada para contestar a tus preguntas Liza, en cuanto Samuel se comunique conmigo le diré que te llame. Lo prometo
- ¿El está bien?
- Si Liza, el está bien, eso puedo asegurártelo.
Se despidieron rápidamente y Liza entro a su cuarto, se sentía completamente desubicada, no entendía en absoluto lo que pasaba y estaba al borde del llanto. Su timbre sonó, se miro al espejo para asegurarse de que no se viera muy obvio su estado de ánimo y fue a abrir.
- Hola Liza. Iker estaba frente a ella, sonriendo, pero en cuanto vio a Liza, su cara cambio y todo lo que hizo fue abrazarla.
Liza comenzó a llorar, mientras Iker se limitaba a abrazarla fuertemente en silencio. Paso un largo rato antes de que ella se calmara y se separo al fin.
- ¿Te preparo un té? Pregunto Iker
Liza asintió y lo dejo pasar, cuando Liza finalmente se acabo su té y estuvo más tranquila, se disculpo con Iker.
- Lamento mi comportamiento de estos últimos días y lamento lo que acabas de presenciar, es tan solo que… Liza se detuvo
- Es tan solo que siempre tengo mal tino para llegar contigo… se adelanto a decir Iker
- No, yo no lo veo así. Hoy has sido de mucha ayuda para mí. Gracias por llegar en este momento.
Liza sonrió con tristeza, Iker entendió que debía marcharse y se despidió.
- No importa la hora o el día, si necesitas algo llámame por favor. Le pidió Iker
- Lo hare, lo prometo.
Volvieron a abrazarse y mientras lo hacían, él le susurro al oído.
- Sea lo que sea, pasara Liza, eres una persona muy fuerte y especial, no lo olvides. Cuentas conmigo nena.
- Gracias. Se limito a decir ella.
Cuando finalmente regreso a su cuarto, miro su mail y para su sorpresa había ya un mensaje de Samuel en su bandeja de entrada
DE: Samuel
Para: Liza
Hola Liza,
Sé que has ido a buscarme hoy a mi casa….

Continuara…

“Incluso en los momentos que más solo te sientes, hay alguien a tu lado dispuesto a ayudarte, solo que a veces no somos capaces de distinguirlo, pues no ciega la tristeza o la desesperación”



 Sun-mi L.M.

miércoles, 28 de enero de 2015

El chico del tren… (Capitulo 10: Te amo)

Iker y Liza llevaban bastante tiempo trabajando, los escritos que él tenía que entregar en la entrevista quedaron terminados después de varias horas, ambos estaban agotados.

- Liza, creo que me dará dolor de cabeza de tanto trabajar
- Si eso pasa más vale que te vayas buscando otro trabajo. Ahora que lo pienso podrías explicarme porque un matemático como tu va a buscar empleo para ser columnista en un periódico local, no le encuentro la lógica.
- Se que no la tiene, pero veras, antes de decidirme por las matemáticas como profesión a mí me gustaba mucho escribir, más que nada crónicas deportivas y de eventos masivos como conciertos o aperturas de lugares. Luego conocí más de cerca las matemáticas y me decidí por ellas, solo que ahora eso de ser maestro e investigador no me está ayudando económicamente tanto como quisiera, así que Armando me dijo de la vacante en el periódico y como la oferta es para escribir desde casa, me anime.
- Vaya, así que estarás cubriendo solo eventos foráneos y escribiendo semanalmente.
- Es correcto y estoy casi seguro de que me darán el puesto, solo que ya sabes cómo es tu jefe, debemos seguir el protocolo. También por eso te he pedido ayuda, tu sabes como le gusta el trabajo a él y pues quien mejor que tu para apoyar a este pobre mal pagado docente de números.

Liza sonrió y se llevo las manos al pecho mientras decía
- Me vas a partir el corazón con tu historia
Ambos rieron y finalmente Iker le propuso
- ¿Me dejarías invitarte a comer? Para agradecer la ayuda que me has brindado
- Claro que sí, pero te advierto que te saldrá cara la comida y que será otro día, porque hoy todo lo que quiero es dormir y descansar. Respondió ella con cara muy seria
- bien, la comida me saldrá cara ¿Por qué vas a elegir un lugar caro?
- No, te saldrá cara, porque suelo comer mucho. Dijo ella con cara divertida
- Siendo así no hay problema. Me despido y de nuevo agradezco la enorme ayuda.
- De nada Iker, hasta pronto.

Liza se puso el pijama a pesar de que era temprano, preparo palomitas de maíz y puso una de sus películas favoritas, Titanic, la había visto cientos de veces, sobre todo en navidad, era casi un ritual para ella verla en esa fecha y durante todo el año la podía ver unas 5 veces más. Justo cuando estaba disfrutando de la escena donde Jack y Rose se conocen, el timbre de la puerta sonó. Sin la más mínima prisa y creyendo que sería su madre o hermana quien venía a visitarla, bajo y abrió, cuando se dio cuenta quien estaba detrás de la puerta, quiso que se la tragara la tierra.
- Buenas tardes noches amor, lindo look.
- Samuel, no te esperaba, ¿Pasa algo? Pregunto Liza sintiendo como el calor del bochorno subía hasta sus mejillas, mientras Samuel la miraba de arriba a abajo sumamente divertido.
- Vengo por ti, sé que no te he avisado pero me gustaría que me acompañaras a la presentación musical de alguien.
- ¿Presentación musical?
- Si ¿Aceptas?
- Claro, pero tendrás que esperar a que cambie mi look
- ¿Cuál es el problema con el que traes puesto?
Liza lo fulmino con la mirada, mientras lo dejaba pasar a la casa y el la seguía mirando de forma divertida.
- Espérame aquí, no tardare
- Descuida tomate tú tiempo, es buena hora aun.

Liza no tardo mucho en decidir que ponerse, opto por un vestido casual, mallas y botas negras a juego con su chaqueta. Cuando regreso con  Samuel, el estaba leyendo uno de los tantos libros que había en el mueble de la sala.
- Te ves muy linda. Dijo Samuel mientras cerraba el libro y lo ponía en su lugar.
- Gracias, tú también te ves guapo con ese look
Se dieron un beso largo y se dirigieron a la puerta, cuando salieron a la calle, Liza vio estacionado un coche color negro y mientras cruzaban, Samuel saco las llaves de su bolsillo y quitando los seguros de las puertas, abrió la del copiloto para que Liza subiera al auto.
- ¿Sabes manejar? Pregunto Liza
- Claro, es el auto familiar, lo conozco a la perfección y se porta muy bien
- ¿Y traes tu licencia?
- Vaya creí que mi madre se había quedado en casa preparando la cena.
- Que gracioso 
- Gracias, gracias.

Mientras se dirigían hacia el lugar Samuel puso la novena sinfonía de Beethoven. Esa era una de las cosas que Liza más disfrutaba de la relación con Samuel, sus gustos musicales eran idénticos. Ella se recargo cariñosamente en su hombro, mientras el conducía despacio.
- Lamento haber interrumpido Titanic
- ¿Cómo sabes que estaba viendo Titanic?
- No lo sé, tal vez porque tu estado en Facebook decía DISFRUTANDO TITANIC POR ENÉSIMA VEZ.
Liza comenzó a reír
- Esto es mucho mejor que Titanic
- Eres única Liza, te quiero tanto…
- Y yo a ti Samuel, soy muy feliz a tu lado…

Samuel se detuvo frente a uno de los lugares favoritos de Liza, se trataba de un bar bastante concurrido donde con regularidad tocaban buenas bandas de Rock y música alternativa. Liza se sorprendió de que la llevara a ese lugar considerando que nunca habían hablado de él y le sorprendía aun más que Samuel mostrara tanto interés por ese tipo de música. Cuando entraron al lugar aun había poca gente, solo unas cuantas mesas estaban ocupadas y Samuel la dirigió hacia una de las que tenían el letrero de RESERVADO. Se acomodaron en los pequeños taburetes, uno de los chicos que preparaba los instrumentos musicales sonrió al ver a Samuel y se acerco a saludarle.
- No me lo puedo creer, ¡estás aquí!
- No me lo perdería por nada en el mundo,  te presento a Liza, mi novia.
- Además de todo… ¿Tienes novia? Que increíble
- Hola Liza, soy Said Santillán, el hermano menor de este individuo ósea tu cuñado pequeño
Liza ahogo un grito, Samuel no le había dicho que alguno de sus hermanos tocara en una banda. Se apresuro a saludarlo.
- Hola Said un placer conocerte, soy Elizabeth  Ibáñez  
- ¿Cómo prefieres que te diga yo? Pregunto Said con tono serio
- Liza esta perfecto
- Muy bien entonces te llamare cuñada. Dijo Said con una amplia sonrisa
- Tu siempre tan simpático. Le dijo Samuel
- Tranquilo, solo estoy haciéndola reír, debo saber si ella es divertida o igual de amargada que tu.

Samuel se lanzo hacia Said y comenzaron a pelear en juego. Liza los miraba divertida, hasta que al fin se calmaron y volvieron a la plática.
- Bueno cuñada espero que disfrutes la música y cuando termine todo este evento me des tu opinión.
- Cuenta con eso Said, que todo salga bien.
Said se despidió de ambos y Liza miro fijamente a Samuel.
- ¿Por qué nunca me dijiste que uno de tus hermanos tocaba en una banda?
- Pues nunca se había presentado el tema, además como podrás imaginarte mi padre no es muy feliz con esto, es decir, a pesar de que Said está estudiando Física, a él no le parece que se dedique también a la música, lo considera un vago, lo cual es cierto pero es un vago responsable y estudioso.
- ¿Tus demás hermanos a que se dedican?
- Sebastián estudio Arquitectura, Santiago se dedica a la mecánica automotriz, yo a la medicina por el momento, Seth está estudiando  Bibliotecología y Said te repito, estudia física nuclear.

- Físico y músico, todo un caso. Bromeo Liza
- Si, lo mismo pienso.
La velada fue sumamente agradable para Liza, la música de Said era excelente. Llego a casa después de la media noche y aunque ella estaba sumamente cansada, Samuel le pidió que conversaran un poco antes de despedirse.

Liza preparo dos tazas, una de café y la otra de té. Cuando ambos se sentaron en la sala Samuel comenzó a hablar.
- Liza, solo quiero que sepas que se avecinan cambios en mi vida, pronto hablare con mi padre sobre todo esto de la medicina y gastronomía, no sé qué tanto tiempo me lleve hacerle ver que no es una locura. Necesito que me tengas mucha paciencia.
- Samuel, cuentas conmigo, aunque me gustaría plantearte las cosas de una manera diferente, es decir si tu padre se pone difícil, puedes hacer un trato con él.

La cara de Samuel era un signo de interrogación, así que Liza continuo.
- Te falta menos de un año para terminar medicina, podrías decirle que la terminas, pero en cuanto lo hagas te dedicaras a la gastronomía. Le propuso Liza
- Amor, tu sabes que mi carrera de medicina no se va a acabar en unos meses, tan solo se termina la primera parte, después de eso viene la especialización y todo lo demás.
- Lo sé, pero si lo que quieres es que tu papá entienda y asimile tu decisión, podrías ayudarle a que lo haga poco a poco  en estos meses que te faltan de medicina. Remarco Liza
- Es una buena idea, aunque tengo que analizar ciertas cosas, propuestas, no lo sé. Soy un mar de dudas en este momento. Dame tiempo y discúlpame si en los próximos días estoy distante. La transición será complicada.

Liza se acerco y lo beso, ambos estuvieron abrazados por un largo rato hasta que finalmente Samuel decidió irse y antes de que Liza cerrara la puerta el dijo.
- Te amo Liza
Los ojos de ella brillaron intensamente, mientras sentía que en su rostro se dibujaba una gran sonrisa y de forma casi automática contesto.
- Te amo Samuel

En cuanto cerró la puerta, subió corriendo las escaleras, para ver como el auto de Samuel desaparecía por la calle, el corazón aun le latía con fuerza y la sonrisa no desaparecía de su rostro. Finalmente logro concentrarse un poco y escribió un mensaje en su celular, selecciono el nombre de Andrés para el destinatario y lo envió.

“Andy
Samuel me ama… me lo ha dicho J <3 “

Veinticinco minutos después Andrés contesto el mensaje

“Liza
Gracias por despertarme :-/
¿Estás ocupada en la mañana? Paso por ti y desayunamos
para que me cuentes y yo te cuente algo importante”.

Liza estaba prácticamente dormida cuando leyó el mensaje y solo alcanzo a contestar
“OK”

Liza bajaba lentamente las escaleras de la terminal del tren, a lo lejos veía a Samuel, el parecía pensativo y aun no la había visto, sus miradas se encontraron y el la miro con miedo mientras Liza comenzaba a ver a muchas personas pasar a su lado corriendo y empujándose para alcanzar el tren. Liza vio como Samuel subía al tren y trato de correr para alcanzarlo, pero parecía que por más que iba rápido, no avanzaba. Al fin llego hasta la puerta donde entro Samuel y justo frente a ella las puertas del tren se cerraron. Sintió miedo y lo vio a los ojos, el estaba inexpresivo y aparto la mirada, mientras se giraba para quedar de espaldas hacia ella. Mientras en tren se marchaba Liza sentía que las lágrimas rodaban por sus mejillas…. De pronto un sonido inundo el lugar y sintió como si su cuerpo se fuera flotando a la parte más alta de la estación de trenes…

Liza abrió los ojos y se sentó rápidamente en la cama, busco su  móvil y contesto la llamada.
- Bueno
- No puede ser, ¿Sigues dormida? ¿Ya viste la hora? He estado tocando el timbre de tu casa por varios minutos.
- Andy lo lamento, dame unos minutos y estaré contigo.
Mientras Liza se arreglaba para ir a desayunar con su querido amigo, se sintió aliviada de que su sueño con Samuel, fuera solo eso, un sueño. Tomo su celular y le escribió un mensaje de buenos días antes de salir.

Andrés era su mejor amigo desde hace varios años, también era su paño de lagrimas, siempre que Liza estaba triste o melancólica, solía llamarlo. Solo con escuchar su voz se tranquilizaba. El era un chico solitario, por momentos frío, sumamente distraído y desaliñado. Pero como amigo era el ser más compresivo que Liza conocía, sabia escuchar, hacerla reír y tenía unos hermosos ojos color verde.

Esa mañana Andrés lucia diferente, traía un pantalón de mezclilla azul, tenis negro y una playera de manga larga color negro y se había peinado, se veía guapo, se veía feliz.
- ¿Y ahora porque tan guapo? Pregunto Liza
- Ya vas a empezar, súbete y vayámonos, estoy hambriento y alguien me ha tenido parado aquí más de 1 hora. Reclamo Andrés
- Pues que gente tan desconsiderada, ¿Cómo pueden tenerte aquí esperando tanto tiempo? Dijo ella a modo de juego
- Si como se atreven, debería elegir mejor a mis amistades

Liza lo fulmino con la mirada, mientras avanzaban por las avenidas principales. Llegaron a uno de los lugares favoritos de ambos. Era un restaurante decorado de tal forma que te sentías en la época de la revolución. Ella pidió un desayuno completo y Andrés la imito. Toda la primera parte de la charla estuvo enfocada a Liza y Samuel.

- Desde que lo conocí, algo especial surgió y no me refiero a la primera vez que nos hablamos, si no a la primera vez que nos vimos. Dijo Liza
- Muy bien Liza, solo por favor ten cuidado. El amor es maravilloso, pero no todas las personas son merecedoras de nuestro amor, mientras más lento vayas con una persona, le podrás amar mejor. Paso a paso, si por el contrario comienzas a amar intensamente, de prisa y sin pensar, el amor te sofocara rápidamente y la llama se apagara con cualquier viento.
- Eres tan romántico y realista a la vez Andy. A veces creo que estoy hablando con un seños de 50 años
- ¿Tan mal me veo? Pregunto preocupado Andrés mientras se llevaba las manos a la cara
- No Andy, me refiero a como piensas. Como te expresas.
- Bueno si quieres ya no digo nada entonces.
- uy contigo no se puede, mejor dime ¿Que es lo que me quieres contar?
- Liza,  por cuestiones de trabajo estaré fuera del país  un tiempo, tres meses aproximadamente. Quise desayunar contigo para despedirme, asegurarme de que estas bien y pedirte que cuides a mi gato mientras estoy fuera.
- ¿Tienes un gato?
- Si, desde hace 5 días, estaba abandonado en la calle, le di un poco de comer, me siguió y no puede hacer que me dejara de seguir. Explico Andrés
- oh que bien, por supuesto déjalo en mis manos, estará bien cuidado. Pero dime, ¿Regresaras a tiempo para mi cumpleaños?
- Claro aunque a lo mejor tú haces planes con Samuel y entonces yo saldré sobrando. Dijo él, haciendo  pucheros
- No seas dramático, sabes que para mí es importante que tú estés en esa fecha conmigo. Tal vez organice una pequeña reunión. Dijo Liza
- Muy bien, pues allí estaré, celebrando que te estás haciendo más vieja.
- Gracioso.
Comenzaron  a reír mientras seguían conversando sobre lo que Andrés haría en su viaje y lo que Liza haría en su ausencia.


“Tener un amigo es maravilloso, ser un amigo es invaluable”.

Continuara…

 Sun-mi L.M.

miércoles, 21 de enero de 2015

El chico del tren… (Capitulo 9: Una cita especial).


Liza se encontraba terminando uno de sus artículos semanales, hacia poco que su jefe le permitió escribir en el periódico, lo cual la tenia alegre y a la vez con  una mayor carga de trabajo pues no abandonaba la parte de editar escritos. Ella sabía que era buena escribiendo sin embargo se daba cuenta de que redactar semanalmente una pequeña columna, ya no la llenaba ni tampoco lo hacia el editar el trabajo de los demás. El sonido de su celular la sobre salto.

-  Hola amor, estoy a 10 minutos de llegar al cine. ¿Quieres que compre los boletos de una vez? Pregunto la voz entusiasmada de Samuel
- Me parece excelente idea, estaré contigo en unos minutos.

Liza pudo reconocer rápidamente a Samuel desde lejos, tenía esa extraña manera de pararse recargado en la pared, una pierna flexionada, una mano sosteniendo su libro y la otra metida en la bolsa de su pantalón. Hoy lucia especialmente atractivo, vaqueros azules, chaqueta café y tenis negros.

- Hola amor ¿Cómo estás?
- Feliz de librarme del trabajo por hoy…
- Oh Liza, has roto mi corazón, creí que estabas feliz por verme
- Ah si eso también

Samuel hizo una mueca de desaprobación y jalo por la cintura a Liza para besarla apasionadamente.

- La película comienza en una hora ¿Vamos por un café?
- Claro, vamos amor
- Repite eso…
- Claro, vamos amor
- Suena tan lindo para mis oídos
- Pues también mis labios sienten lindo al pronunciarlo
Ambos rieron y se dirigieron a la cafetería, Liza como de costumbre pidió un café  Capuchino mientras Samuel opto por un Té Chai.

- ¿Cuál es tu problema con la cafeína? Lo cuestiono Liza
- Ninguno pero el Té Chai me parece delicioso
- Si yo tomo cualquier cosa que lleve Té siento que estoy enferma
- Bueno pues si yo tomo cafeína me siento nostálgico, como en un funeral
- ¿Existen funerales donde sirvan Capuchino?
- Lo dudo, pero si un día me encuentro en uno, llamare y te invitare.
- Eres tan romántico…
- Lo sé, lo sé.

Samuel miro dudoso a Liza, pero finalmente cambio el tema y le pregunto
- Quisiera saber si ya me has perdonado por dejarte sola en la obra de teatro.

La cara de Liza se puso seria, mientras Samuel bajaba la mirada lo cual la hizo sonreír a ella
- Samuel no hay nada que perdonar entiendo que te surgió un imprevisto aunque aun no me has dicho cual. Por lo de estar sola, bueno, estaba con Andrés y lo único que me pesa es que no lo conociste.
- Amor lo lamento de verdad pero tenemos tiempo para eso, lo conoceré.

Durante toda la película se la pasaron abrazados y por primera vez ambos estuvieron de acuerdo en que la película había sido buena.
- Fue un final poco romántico. Dijo Samuel
- Si, aunque admiro a la protagonista
- ¿Si? ¿Por qué?
- Pues ya sabes, las protagonistas generalmente actúan como tontas, es decir, eligen quedarse con el tipo que las hace sufrir y tener por mejor amigo al que las quiere de verdad.
- ¿Quiere decir que si te hago sufrir aunque sea un poco me botaras?
Liza se quedo parada un momento, sabía que esta respuesta era importante.
- No se trata de eso Samuel, es solo que para mí el amor no tiene porque doler. Tendrá problemas, inconvenientes, pruebas, pero si se tiene la confianza y comunicación necesarias todo tiene solución.
- En eso tienes razón.

Samuel se quedo pensativo por varios minutos, cuando finalmente levanto la mirada, se encontró con la de Liza y eso lo relajo. De pronto se animo demasiado y le dijo a Liza
- ¿Te gustaría hacer algo más esta noche?
- ¿Tienes algo en mente?
- Si, me gustaría mostrarte algo muy especial para mí, el único inconveniente es que… tendríamos que pasar la noche en ese lugar…
La mirada de Liza hizo reír a Samuel y se apresuro a decir
- No seas mal pensada Liza, es un lugar retirado, por eso el ir y venir en una sola noche sería complicado.
- ¿Qué lugar ese? Pregunto Liza, mientras se reponía del rubor en sus mejillas
- ¿Confías en mi?
- En teoría…
- Bien, en teoría no hagas preguntas y vamos
- Vamos

Samuel no mentía cuando dijo que el lugar estaba retirado, llevaban 2 horas de camino y Liza no le veía fin al viaje. Samuel estaba muy pensativo. La mayor parte del recorrido la hicieron en silencio.

Una vez que llegaron a su destino Liza quedo asombrada. Era una casa antigua, con una hermosa fachada de piedra y rejas color negro, entraron por una pequeña puerta que daba al jardín principal, donde había diversas plantas y flores. Sobre el pasillo estaban acomodadas varias mesas hechas de troncos de árboles, los bancos estaban hechos del mismo material y cada mesa tenía un florero improvisado con una botella y flores de clavel dentro.  Samuel llevo a Liza hasta la cocina, la cual era antigua, tenia hornos de piedra en las paredes, una gran mesa de madera en el centro, ollas de barro de todos los tamaños, palitas de madera, el fregadero era de azulejos amarillos con azul y preciosos cuadros pintorescos colgaban en una de las paredes principales. Ella estaba encantada y dijo sin parar de mirar hacia todas direcciones.
- Esta increíble este lugar, pero no entiendo ¿Qué hacemos aquí Samuel?
- Ya lo veras, ponte cómoda, en la olla que esta sobre la estufa, hay café con canela, sírvete un poco, espérame sentadita en una de las mesas del jardín  y se muy paciente por favor.

Liza obedeció las indicaciones de Samuel, se sirvió el café en una taza y se sentó en una de las mesas del pasillo, estaba ansiosa por saber de qué se trataba todo esto, pero se tranquilizo y disfruto el café, el cual estaba delicioso.
Unos minutos más tarde salió una chica de la cocina, vestida de chef.
- Hola Liza, soy María y estaré atendiéndote esta noche, Samuel me pidió que te advirtiera que no debes hacer preguntas, que solamente te concentres en disfrutar este momento.
- Mucho gusto María, seguiré la advertencia de Samuel.
María dejo el primer plato en la mesa, era crema de elote, la favorita de Liza. Sin prisa pero ansiosamente, ella comenzó a probarla y le encanto. El segundo platillo fue espagueti  sencillo con un poco de crema y queso. El plato fuerte consistió en una papa al horno, rellena de tocino, queso y otros ingredientes que Liza no pudo distinguir, pero que le parecieron deliciosos.
Después de tan deliciosa comida, Samuel salió finalmente de la cocina con el postre en la mano y una carita de intriga.
- Bueno, dime Liza, ¿Te está gustando esta experiencia?
- Claro, estoy fascinada, pero tengo mil preguntas…
- No, nada de preguntas, quiero que pruebes el postre, es flan, espera no pongas esa cara, se de sobra que no te gusta el flan, sin embargo he conseguido que este sea diferente y te aseguro que te gustara.
Liza iba a tomar la pequeña cuchara para probar el flan, pero Samuel se adelanto, corto un pedacito del postre y se lo dio en la boca. La cara de ella se ilumino y sonrió
- Samuel, esta delicioso, sabe a caramelo, es increíble, en verdad me gusta.

Samuel sonrió, le encantaba la forma en la que Liza se expresaba sobre lo que le gustaba y sobre lo que no, eso era lo que más adoraba de ella. Se unieron en un largo beso y después de dar las gracias a María por todas las atenciones, se sentaron en una banca del jardín a disfrutar el amanecer mientras bebían una taza de café y se abrazaban.

Cuando Liza despertó lo primero que vio fue el reloj de Samuel indicando las 8:16 am, se desprendió suavemente de los brazos de él y lo miro con ternura mientras dormía, le acaricio la mejilla y Samuel despertó con una sonrisa al ver a Liza.
- Creo que es hora de irnos amor
- Creo que sí, pero ¿Quieres desayunar antes de irnos?
- Claro que si

Se acomodaron en la mesa de la cocina y se encontraron con la mesa ya servida, al parecer María no dormía.
- Liza, es el momento de las preguntas, haz todas las que desees
- Samuel, prefiero que tú me lo expliques, en realidad no sé ni que preguntar, solo puedo agradecerte por estos momentos tan maravillosos.

- Comenzare diciéndote que a mí no me gusta la medicina, la estoy estudiando porque mi papá me lo pidió, fue su requisito para apoyarme económicamente, en su momento no me quedo más remedio que aceptar y sé que soy bueno en ello, pero no es lo que me apasiona. Hace unos meses antes de conocerte coincidí con un viejo amigo, el es chef profesional y me invito a algunos talleres de cocina, asistí y descubrí que también soy bueno en esto y no solo eso, me fascina. Todo lo que ayer cenaste lo prepare yo mismo. Estoy decidido a dejar la medicina y dedicarme a la gastronomía.
Ahora la cara de Liza era un signo de interrogación. Pero se limito a seguir escuchando a Samuel.
- Se que esto me ocasionara serios problemas con mi familia Liza, estoy a un año de terminar medicina, se que puede parecer tonto abandonar algo cuando estás tan cerca de alcanzarlo pero, simplemente no me siento capaz de seguir ahí, quiero comenzar a vivir mis sueños, no los de los demás.

Samuel se quedo callado y Liza entendió que era su turno de hablar.

- Samuel, no es tonto lo que estás haciendo, es muy valiente. Dejar a lo que has dedicado tantos años para atreverte a realizar lo que realmente sueñas, me parece la mejor decisión que puedes tomar y cuentas conmigo.
- No seré doctor Liza, seré Chef, ¿Eso cambia algo entre nosotros?
- Si, cambia algo muy importante Samuel… ahora el que cocinara serás tú, después de la cena de ayer me queda claro que yo solo podre ayudarte a poner la mesa.
Ambos rieron por un largo rato, mientras continuaban desayunando.

El trayecto de regreso le pareció más corto a Liza, seguían abrazados y en silencio. A decir verdad, entre Liza y Samuel las palabras no siempre eran necesarias, se sentían unidos el uno al otro aun sin hablar. Cuando estaban a punto de llegar a la casa de Liza, su móvil sonó y ella contesto rápidamente.

- Hola
- Hola Liza, perdón si te interrumpo pero necesito tu ayuda. El lunes tengo una entrevista de trabajo con tu jefe, me ha pedido que escriba para la columna del periódico, he estado trabajando en algunos ejemplos pero ninguno me parece suficientemente bueno, ¿Crees que pueda visitarte y me ayudas con eso o nos vemos en algún lugar?
- Hola Iker, voy llegando a casa, quiero descansar un poco, en cuanto esté lista te llamo y con mucho gusto te ayudo.
- Gracias, me salvaras la vida
- Hasta entonces
Samuel vio la sonrisa de Liza mientras hablaba por teléfono y pregunto sumamente intrigado
- ¿Quién era?
- Iker, hermano de la novia de Armando, un compañero del trabajo.
- aja y en tu vida ¿El es?
- Un amigo, tiene problemas con unos escritos que le pidieron para una entrevista de trabajo y le ayudare con su redacción.
- Si es cuñado de Armando, ¿Por qué no le ayuda él? ¿Por qué te pide ayuda a ti?
- Estoy notando ¿celos? en tus preguntas
- No, para nada, solo creo que tal vez no necesite ayuda, tal vez sea solo un pretexto para verte
- No lo creo.
- El sabe que tienes novio ¿Verdad?

Liza sintió palidecer, en realidad Iker y ella nunca habían hablado sobre su vida amorosa. Así que se limito a decir.
- El y yo no somos tan amigos como para contarle con quien salgo, lo conocí hace poco y básicamente cuando hablamos es sobre libros, trabajo y esas cosas.
- Ah mira, contarle con quien sales, creí que tu y yo no solo salíamos, creí que ya éramos novios…
- Amor, sabes a lo que me refiero, además no tendrías celos si lo hubieras conocido el día del teatro…
- Espera… creí que al teatro habías ido con Andrés, Armando y su novia ¿En qué momento apareció  Iker? ¿Por qué nunca lo habías mencionado antes? Y además ¿Sabe dónde vives?

La cara de Samuel era de enojo, Liza se arrepintió de haber mencionado lo del teatro.
- Bien, escucha con mucha atención, lo conocí un par de semanas después de ti, salí con él y con sus amigos una tarde, nos la pasamos bien, como amigos. Después fue cuando tú me invitaste a salir por primera vez y desde entonces no volví a verlo, fue al teatro porque la novia de Armando se enfermo y no querían desperdiciar el boleto, fuimos a cenar, el, Andrés y yo. Eso es todo y sabe donde vivo, porque el día que salimos con sus amigos, me vino a dejar hasta mi casa.
- Una última pregunta ¿Por qué nunca le has hablado a él de mí o a mí sobre él?
- El no es tan importante en mi vida como para mencionártelo ni tampoco tan intimo como para hablarle sobre ti.
-Está bien, disculpa si me altere un poco, es solo que, fue raro.
- Samuel, solo voy a ayudarlo con su redacción.
- Si, lo sé. No te preocupes, de cualquier manera te tendré vigilada

La mirada de Samuel se suavizo y observaba a Liza de manera divertida
- ah sí, ¿Me pondrás un chip?
- No, no hay necesidad, pero si yo fuera tú, me andaría con cuidado con ese tipo
- Celos, celos, celos
- Precauciones, consejos, presentimientos.

Se despidieron con un tierno beso y un abrazo que se prolongo varios minutos. Liza decidió meterse a bañar y dormir un poco antes de llamar a Iker. Había sido una velada inolvidable, el chico del tren le había robado ya el corazón.


“Cuando el amor inunda nuestro ser, entregamos nuestro corazón”

Continuara…

Sun-mi L.M