Iker y Liza llevaban bastante tiempo trabajando, los escritos que él tenía que entregar en la entrevista quedaron
terminados después de varias horas, ambos estaban agotados.
- Liza, creo que me dará dolor de
cabeza de tanto trabajar
- Si eso pasa más vale que te
vayas buscando otro trabajo. Ahora que lo pienso podrías explicarme porque un
matemático como tu va a buscar empleo para ser columnista en un periódico
local, no le encuentro la lógica.
- Se que no la tiene, pero veras,
antes de decidirme por las matemáticas como profesión a mí me gustaba mucho
escribir, más que nada crónicas deportivas y de eventos masivos como conciertos
o aperturas de lugares. Luego conocí más de cerca las matemáticas y me decidí
por ellas, solo que ahora eso de ser maestro e investigador no me está ayudando
económicamente tanto como quisiera, así que Armando me dijo de la vacante en el
periódico y como la oferta es para escribir desde casa, me anime.
- Vaya, así que estarás cubriendo
solo eventos foráneos y escribiendo semanalmente.
- Es correcto y estoy casi seguro
de que me darán el puesto, solo que ya sabes cómo es tu jefe, debemos seguir el
protocolo. También por eso te he pedido ayuda, tu sabes como le gusta el trabajo
a él y pues quien mejor que tu para apoyar a este pobre mal pagado docente de
números.
Liza sonrió y se llevo las manos
al pecho mientras decía
- Me vas a partir el corazón con
tu historia
Ambos rieron y finalmente Iker le
propuso
- ¿Me dejarías invitarte a comer?
Para agradecer la ayuda que me has brindado
- Claro que sí, pero te advierto
que te saldrá cara la comida y que será otro día, porque hoy todo lo que quiero
es dormir y descansar. Respondió ella con cara muy seria
- bien, la comida me saldrá cara
¿Por qué vas a elegir un lugar caro?
- No, te saldrá cara, porque
suelo comer mucho. Dijo ella con cara divertida
- Siendo así no hay problema. Me
despido y de nuevo agradezco la enorme ayuda.
- De nada Iker, hasta pronto.
Liza se puso el pijama a pesar de
que era temprano, preparo palomitas de maíz y puso una de sus películas
favoritas, Titanic, la había visto cientos de veces, sobre todo en navidad, era
casi un ritual para ella verla en esa fecha y durante todo el año la podía ver
unas 5 veces más. Justo cuando estaba disfrutando de la escena donde Jack y
Rose se conocen, el timbre de la puerta sonó. Sin la más mínima prisa y
creyendo que sería su madre o hermana quien venía a visitarla, bajo y abrió,
cuando se dio cuenta quien estaba detrás de la puerta, quiso que se la tragara
la tierra.
- Buenas tardes noches amor,
lindo look.
- Samuel, no te esperaba, ¿Pasa
algo? Pregunto Liza sintiendo como el calor del bochorno subía hasta sus
mejillas, mientras Samuel la miraba de arriba a abajo sumamente divertido.
- Vengo por ti, sé que no te he
avisado pero me gustaría que me acompañaras a la presentación musical de
alguien.
- ¿Presentación musical?
- Si ¿Aceptas?
- Claro, pero tendrás que esperar
a que cambie mi look
- ¿Cuál es el problema con el que
traes puesto?
Liza lo fulmino con la mirada,
mientras lo dejaba pasar a la casa y el la seguía mirando de forma divertida.
- Espérame aquí, no tardare
- Descuida tomate tú tiempo, es
buena hora aun.
Liza no tardo mucho en decidir
que ponerse, opto por un vestido casual, mallas y botas negras a juego con su
chaqueta. Cuando regreso con Samuel, el
estaba leyendo uno de los tantos libros que había en el mueble de la sala.
- Te ves muy linda. Dijo Samuel
mientras cerraba el libro y lo ponía en su lugar.
- Gracias, tú también te ves
guapo con ese look
Se dieron un beso largo y se
dirigieron a la puerta, cuando salieron a la calle, Liza vio estacionado un
coche color negro y mientras cruzaban, Samuel saco las llaves de su bolsillo y
quitando los seguros de las puertas, abrió la del copiloto para que Liza
subiera al auto.
- ¿Sabes manejar? Pregunto Liza
- Claro, es el auto familiar, lo
conozco a la perfección y se porta muy bien
- ¿Y traes tu licencia?
- Vaya creí que mi madre se había
quedado en casa preparando la cena.
- Que gracioso
- Gracias, gracias.
Mientras se dirigían hacia el
lugar Samuel puso la novena sinfonía de Beethoven. Esa era una de las cosas que
Liza más disfrutaba de la relación con Samuel, sus gustos musicales eran idénticos.
Ella se recargo cariñosamente en su hombro, mientras el conducía despacio.
- Lamento haber interrumpido
Titanic
- ¿Cómo sabes que estaba viendo
Titanic?
- No lo sé, tal vez porque tu
estado en Facebook decía DISFRUTANDO TITANIC POR ENÉSIMA VEZ.
Liza comenzó a reír
- Esto es mucho mejor que Titanic
- Eres única Liza, te quiero
tanto…
- Y yo a ti Samuel, soy muy feliz
a tu lado…
Samuel se detuvo frente a uno de
los lugares favoritos de Liza, se trataba de un bar bastante concurrido donde
con regularidad tocaban buenas bandas de Rock y música alternativa. Liza se
sorprendió de que la llevara a ese lugar considerando que nunca habían hablado
de él y le sorprendía aun más que Samuel mostrara tanto interés por ese tipo de
música. Cuando entraron al lugar aun había poca gente, solo unas cuantas mesas
estaban ocupadas y Samuel la dirigió hacia una de las que tenían el letrero de
RESERVADO. Se acomodaron en los pequeños taburetes, uno de los chicos que
preparaba los instrumentos musicales sonrió al ver a Samuel y se acerco a
saludarle.
- No me lo puedo creer, ¡estás
aquí!
- No me lo perdería por nada en
el mundo, te presento a Liza, mi novia.
- Además de todo… ¿Tienes novia?
Que increíble
- Hola Liza, soy Said Santillán,
el hermano menor de este individuo ósea tu cuñado pequeño
Liza ahogo un grito, Samuel no le
había dicho que alguno de sus hermanos tocara en una banda. Se apresuro a
saludarlo.
- Hola Said un placer conocerte,
soy Elizabeth Ibáñez
- ¿Cómo prefieres que te diga yo?
Pregunto Said con tono serio
- Liza esta perfecto
- Muy bien entonces te llamare
cuñada. Dijo Said con una amplia sonrisa
- Tu siempre tan simpático. Le
dijo Samuel
- Tranquilo, solo estoy
haciéndola reír, debo saber si ella es divertida o igual de amargada que tu.
Samuel se lanzo hacia Said y
comenzaron a pelear en juego. Liza los miraba divertida, hasta que al fin se
calmaron y volvieron a la plática.
- Bueno cuñada espero que
disfrutes la música y cuando termine todo este evento me des tu opinión.
- Cuenta con eso Said, que todo
salga bien.
Said se despidió de ambos y Liza
miro fijamente a Samuel.
- ¿Por qué nunca me dijiste que
uno de tus hermanos tocaba en una banda?
- Pues nunca se había presentado
el tema, además como podrás imaginarte mi padre no es muy feliz con esto, es decir,
a pesar de que Said está estudiando Física, a él no le parece que se dedique
también a la música, lo considera un vago, lo cual es cierto pero es un vago
responsable y estudioso.
- ¿Tus demás hermanos a que se
dedican?
- Sebastián estudio Arquitectura,
Santiago se dedica a la mecánica automotriz, yo a la medicina por el momento,
Seth está estudiando Bibliotecología y
Said te repito, estudia física nuclear.
- Físico y músico, todo un caso.
Bromeo Liza
- Si, lo mismo pienso.
La velada fue sumamente agradable
para Liza, la música de Said era excelente. Llego a casa después de la media
noche y aunque ella estaba sumamente cansada, Samuel le pidió que conversaran
un poco antes de despedirse.
Liza preparo dos tazas, una de
café y la otra de té. Cuando ambos se sentaron en la sala Samuel comenzó a
hablar.
- Liza, solo quiero que sepas que
se avecinan cambios en mi vida, pronto hablare con mi padre sobre todo esto de
la medicina y gastronomía, no sé qué tanto tiempo me lleve hacerle ver que no
es una locura. Necesito que me tengas mucha paciencia.
- Samuel, cuentas conmigo, aunque
me gustaría plantearte las cosas de una manera diferente, es decir si tu padre
se pone difícil, puedes hacer un trato con él.
La cara de Samuel era un signo de
interrogación, así que Liza continuo.
- Te falta menos de un año para
terminar medicina, podrías decirle que la terminas, pero en cuanto lo hagas te
dedicaras a la gastronomía. Le propuso Liza
- Amor, tu sabes que mi carrera
de medicina no se va a acabar en unos meses, tan solo se termina la primera
parte, después de eso viene la especialización y todo lo demás.
- Lo sé, pero si lo que quieres
es que tu papá entienda y asimile tu decisión, podrías ayudarle a que lo haga
poco a poco en estos meses que te faltan
de medicina. Remarco Liza
- Es una buena idea, aunque tengo
que analizar ciertas cosas, propuestas, no lo sé. Soy un mar de dudas en este
momento. Dame tiempo y discúlpame si en los próximos días estoy distante. La transición
será complicada.
Liza se acerco y lo beso, ambos
estuvieron abrazados por un largo rato hasta que finalmente Samuel decidió irse
y antes de que Liza cerrara la puerta el dijo.
- Te amo Liza
Los ojos de ella brillaron
intensamente, mientras sentía que en su rostro se dibujaba una gran sonrisa y
de forma casi automática contesto.
- Te amo Samuel
En cuanto cerró la puerta, subió corriendo
las escaleras, para ver como el auto de Samuel desaparecía por la calle, el
corazón aun le latía con fuerza y la sonrisa no desaparecía de su rostro.
Finalmente logro concentrarse un poco y escribió un mensaje en su celular,
selecciono el nombre de Andrés para el destinatario y lo envió.
“Andy
Samuel me ama… me lo ha dicho J
<3 “
Veinticinco minutos después Andrés
contesto el mensaje
“Liza
Gracias por despertarme :-/
¿Estás ocupada en la mañana? Paso
por ti y desayunamos
para que me cuentes y yo te
cuente algo importante”.
Liza estaba prácticamente dormida
cuando leyó el mensaje y solo alcanzo a contestar
“OK”
Liza bajaba lentamente las
escaleras de la terminal del tren, a lo lejos veía a Samuel, el parecía pensativo
y aun no la había visto, sus miradas se encontraron y el la miro con miedo
mientras Liza comenzaba a ver a muchas personas pasar a su lado corriendo y empujándose
para alcanzar el tren. Liza vio como Samuel subía al tren y trato de correr
para alcanzarlo, pero parecía que por más que iba rápido, no avanzaba. Al fin
llego hasta la puerta donde entro Samuel y justo frente a ella las puertas del
tren se cerraron. Sintió miedo y lo vio a los ojos, el estaba inexpresivo y
aparto la mirada, mientras se giraba para quedar de espaldas hacia ella.
Mientras en tren se marchaba Liza sentía que las lágrimas rodaban por sus
mejillas…. De pronto un sonido inundo el lugar y sintió como si su cuerpo se
fuera flotando a la parte más alta de la estación de trenes…
Liza abrió los ojos y se sentó
rápidamente en la cama, busco su móvil y
contesto la llamada.
- Bueno
- No puede ser, ¿Sigues dormida? ¿Ya
viste la hora? He estado tocando el timbre de tu casa por varios minutos.
- Andy lo lamento, dame unos
minutos y estaré contigo.
Mientras Liza se arreglaba para
ir a desayunar con su querido amigo, se sintió aliviada de que su sueño con
Samuel, fuera solo eso, un sueño. Tomo su celular y le escribió un mensaje de
buenos días antes de salir.
Andrés era su mejor amigo desde
hace varios años, también era su paño de lagrimas, siempre que Liza estaba
triste o melancólica, solía llamarlo. Solo con escuchar su voz se
tranquilizaba. El era un chico solitario, por momentos frío, sumamente distraído
y desaliñado. Pero como amigo era el ser más compresivo que Liza conocía, sabia
escuchar, hacerla reír y tenía unos hermosos ojos color verde.
Esa mañana Andrés lucia
diferente, traía un pantalón de mezclilla azul, tenis negro y una playera de
manga larga color negro y se había peinado, se veía guapo, se veía feliz.
- ¿Y ahora porque tan guapo? Pregunto
Liza
- Ya vas a empezar, súbete y vayámonos, estoy hambriento y alguien me ha tenido parado aquí más de 1 hora. Reclamo Andrés
- Pues que gente tan
desconsiderada, ¿Cómo pueden tenerte aquí esperando tanto tiempo? Dijo ella a
modo de juego
- Si como se atreven, debería elegir
mejor a mis amistades
Liza lo fulmino con la mirada,
mientras avanzaban por las avenidas principales. Llegaron a uno de los lugares
favoritos de ambos. Era un restaurante decorado de tal forma que te sentías en
la época de la revolución. Ella pidió un desayuno completo y Andrés la imito.
Toda la primera parte de la charla estuvo enfocada a Liza y Samuel.
- Desde que lo conocí, algo
especial surgió y no me refiero a la primera vez que nos hablamos, si no a la
primera vez que nos vimos. Dijo Liza
- Muy bien Liza, solo por favor
ten cuidado. El amor es maravilloso, pero no todas las personas son merecedoras
de nuestro amor, mientras más lento vayas con una persona, le podrás amar mejor.
Paso a paso, si por el contrario comienzas a amar intensamente, de prisa y sin
pensar, el amor te sofocara rápidamente y la llama se apagara con cualquier
viento.
- Eres tan romántico y realista a
la vez Andy. A veces creo que estoy hablando con un seños de 50 años
- ¿Tan mal me veo? Pregunto preocupado
Andrés mientras se llevaba las manos a la cara
- No Andy, me refiero a como
piensas. Como te expresas.
- Bueno si quieres ya no digo
nada entonces.
- uy contigo no se puede, mejor
dime ¿Que es lo que me quieres contar?
- Liza, por cuestiones de trabajo estaré fuera del
país un tiempo, tres meses
aproximadamente. Quise desayunar contigo para despedirme, asegurarme de que
estas bien y pedirte que cuides a mi gato mientras estoy fuera.
- ¿Tienes un gato?
- Si, desde hace 5 días, estaba abandonado
en la calle, le di un poco de comer, me siguió y no puede hacer que me dejara
de seguir. Explico Andrés
- oh que bien, por supuesto déjalo
en mis manos, estará bien cuidado. Pero dime, ¿Regresaras a tiempo para mi
cumpleaños?
- Claro aunque a lo mejor tú
haces planes con Samuel y entonces yo saldré sobrando. Dijo él, haciendo pucheros
- No seas dramático, sabes que
para mí es importante que tú estés en esa fecha conmigo. Tal vez organice una
pequeña reunión. Dijo Liza
- Muy bien, pues allí estaré,
celebrando que te estás haciendo más vieja.
- Gracioso.
Comenzaron a reír mientras seguían conversando sobre lo
que Andrés haría en su viaje y lo que Liza haría en su ausencia.
“Tener un amigo es maravilloso,
ser un amigo es invaluable”.
Continuara…
Sun-mi L.M.